Durante el
Embarazo ocurren varias alteraciones
endocrinológicas entre las que se encuentran
cambios en el metabolismo óseo y mineral
materno que tienden a cubrir los
requerimientos de calcio del feto en
crecimiento. Un niño nacido a término
contiene aproximadamente entre 20 y 30 g de
calcio, si bien la máxima mineralización del
esqueleto fetal ocurre durante el tercer
trimestre, la transferencia de calcio
materno a través de la placenta comienza
durante el segundo trimestre.
Para cubrir las demandas incrementadas de calcio se ponen en juego una serie de mecanismos fisiológicos. Sin embargo, la masa ósea materna podría disminuir si la ingesta de calcio es pobre.
El aumento en la absorción de calcio ocurre a partir del primer trimestre y las evidencias sugieren que es el principal mecanismo de adaptación durante el embarazo, y esto se debe a un aumento en la producción renal de Vitamina D, la cual participa activamente en la absorción intestinal de calcio.
Estudios histomorfométricos y la medición de marcadores bioquímicos de remodelado óseo sugieren que existe un gran actividad ósea durante el embarazo, aumentan tanto los marcadores de formación como de resorción ósea a partir del primer trimestre, con un mayor aumento durante el tercer trimestre de embarazo.
Si bien la respuesta esquelética durante el embarazo dependerá de una gran variedad de factores como edad materna (por ej. Embarazadas adolescentes), número de gestaciones, estado nutricional o endocrinológico, en la actualidad no existen evidencias de pérdida ósea en mujeres caucásicas embarazadas bien nutridas. Hay en la literatura casos señalados como osteoporosis del embarazo, que resultaría de una excesiva resorción ósea, inadecuada ingesta de calcio, bajos niveles de depósito de vitamina D o un aumento excesivo de hormona paratiroidea en la circulación materna, sin embargo su incidencia es sumamente rara.
La exposición solar es el factor predominante en la concentración sanguínea de 25-hidroxivitamina D durante el embarazo. Es así que ante una buena exposición solar los niveles sanguíneos maternos de Vitamina D no se verán afectados, además complementando con una ingesta diaria de 1200 a 1500 mg diarios de Calcio, según las recomendaciones del Instituto Nacional de Higiene de los Estados Unidos (NIH) publicadas en su último documento de consenso.
¿Como obtenemos
de los alimentos esa cantidad de calcio? El
calcio es un mineral ampliamente distribuido
en los alimentos; La mejor forma de consumir
la cantidad de calcio que necesitamos es
ingiriendo 3 a 4 raciones de alimentos del
grupo de los lácteos (Leche, Yoghurt, queso)
con una recomendación de 750 a 1000 cc de
leche diario y el resto completarlo con los
otros alimentos derivados lácteos y
complementar en caso que sea necesario con
los suplementos farmacológicos de calcio y
vitamina D que existen en el mercado. En
embarazadas con intolerancia a la leche por
déficit de lactosa se recomienda un aumento
de otros nutrientes con alto contenido en
calcio como carnes, yogurt, quesos o leche
con bajo o nulo contenido de lactosa y
suplementación medicamentosa de calcio.
Lactancia
Durante la lactancia el calcio pasa directamente del suero a la leche materna y la cantidad transferida al niño dependerá de la concentración láctea de calcio y la cantidad de leche producida. Respecto de los mecanismos implicados en la regulación del metabolismo óseo y mineral durante la lactancia, se observa que, a diferencia de la gestación, la absorción intestinal de calcio disminuye coincidiendo con una disminución en los niveles de 1,25-dihidroxivitamina D a valores prenatales. Ocurre una desmineralización temporal del esqueleto correlacionada con la cantidad de calcio secretada por la leche y este parece ser el principal mecanismo por el cual la madre lactante cubre los requerimientos de este elemento. La pérdida en la masa ósea que ocurre durante la lactancia puede ser revertida dentro de los 3-6 meses de finalizada la misma. Este hecho se corresponde con una ganancia de masa ósea de 0,5 a 2% mensual. Elmecanismo implicado es incierto y ha sido poco explorado, pero se sabe que niveles adecuados de Vitamina D son indispensables para la correcta remineralización esquelética.
Como en el caso del embarazo, la osteoporosis asociada a la lactancia representa una coincidencia o puede estar relacionada a una baja densidad mineral antes de la concepción. Igualmente en esta etapa se recomienda el consumo de leche y derivados lácteos para asegurar unos aportes dietéticos de calcio adecuados (3-4 raciones al día).
De las distintas
observaciones se desprende que la adaptación
materna durante el embarazo es diferente a
la que ocurre durante la lactancia. En el
primer caso, la mayor absorción de Ca es el
mecanismo dominante, lo cual ayuda a
mantener el equilibrio, mientras que en la
lactancia la transferencia temporal desde el
esqueleto materno se convierte en el factor
predominante; en ambos casos sin embargo se
sugiere un buen aporte nutricional siempre
que sea posible cumpliendo con los
requerimientos recomendados.

