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Al
tiempo convenido, el paciente regresó, esta vez acompañado por uno de
sus hijos, quien nos refirió que las relaciones entre los viejos estaban
un poco tirantes; el motivo de esta situación era que su papá, como pasa
comúnmente en esas edades, tenía la memoria un poco mala y no se
acordaba de tomarse la pastilla. Su esposa que sí se acordaba, vivía
todo el día preguntándole si se había tomado la pastilla: “Luis, ¿Te
tomaste las pastilla?”, a lo que el viejito respondía: “No me la he
tomado, mi amor!”, pero se le olvidaba tomarla nuevamente.
Al poco tiempo, como la viejita sabía como era la cosa, le preguntaba de
nuevo, y éste le respondía: “¡Que no!”, por lo que ella le recriminaba
que así no se mejoraría. Al poco rato, ante una nueva pregunta, este le
contestaba, cada vez más molesto: “¡Ya me la voy a tomar, mujer!”.
En esta permanente pelea por el cumplimiento del tratamiento, se la
pasaban ahora este par de viejos, los que antes rara vez tenían
discusiones.
Por otro lado, a pesar de las discusiones, el tratamiento había tenido
éxito para resolver el problema del viejito, por lo que se impuso
cambiarlo por otro utilizado 1 sola vez al día; ahora la viejita le daba
el tratamiento en el desayuno y pasaba el resto del día feliz. El viejo
regresó mucho mejor el siguiente mes con su querida viejita, con la que
ya no tenía motivos de discusión.

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| Medicina Interna |
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Ambulatorio Medis. |
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Av. José María
Vargas. Centro Comercial Santa Fe. |
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Nivel C3. Consultorio 2. |
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Caracas. Venezuela. |
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