Después de las comidas,
una parte
de
la
glucosa se convierte en
glucógeno
para ser almacenado por el hígado y por los músculos esqueléticos. El
glucógeno
se descompone gradualmente en glucosa y el hígado lo libera al torrente
sanguíneo
cuando los niveles de glucosa disminuyen.
El exceso de glucosa se transforma en triglicéridos para el
almacenamiento de energía.
El
cerebro necesita
que las concentraciones de glucosa en la sangre se mantengan dentro de
un margen determinado para funcionar normalmente. Las concentraciones
inferiores a 30 (hipoglicemia) miligramos por decilitro (mg/dl) o
superiores a 300 mg/dl pueden producir confusión, pérdida de la
conciencia e incluso la muerte, particularmente la hipoglicemia.
La
absorción de los hidratos de carbono simples o monosacáridos preformados
en los alimentos o producidos durante el proceso digestivo, se realiza
en las vellosidades del intestino delgado.
La
principal hormona reguladora de la concentración de glucosa en el cuerpo
es la insulina (a pesar de que otras hormonas como el glucagon,
la epinefrina y el cortisol también la pueden afectar).
La diabetes se presenta por insuficiencia de insulina o por
insensibilidad a la misma
en los diversos tejidos corporales.
La
hiperglucemia (elevación de la glicemia) producida por la ingesta de glucosa se
acompaña siempre en sujetos normales de una disminución de los fosfatos
inorgánicos del plasma en un 25 a 30%, hecho provocado porque el mecanismo de
utilización de la glucosa implica la participación de los fosfatos.
Cuando
se hace ingerir a una persona normal 100 g de glucosa se observa un incremento
en la concentración del azúcar sanguíneo, con un nivel máximo cerca de la
primera media hora y luego un descenso continuo, algo lento en su comienzo,
acentuado después, que llega alrededor de las 2 horas a un valor algo inferior
al inicial produciéndose por último la vuelta al valor normal:
Ver
Si se
ingieren cantidades de glucosa mayores
no suele ocurrir un aumento de la glucemia,
porque la cantidad que pasa a la sangre está limitada por la absorción
intestinal, manteniéndose sólo los valores altos de la glucemia durante más
tiempo. Sin embargo, si la cantidad de glucosa ingerida es demasiado grande, la
glucemia puede alcanzar un valor superior al de la resorción tubular renal,
excretándose glucosa por la orina.
En la
diabetes si se suministran 100
g de glucosa o bien 1 g/kg de peso, se produce una curva de hiperglucemia venosa
con valores mayores a los normales, un descenso de los valores iniciales en
tiempo superior a
las 2 horas y
no se observa hipoglucemia secundaria.
Muchas formas
de estrés severo (por ejemplo, trauma, accidente cerebrovascular, ataque
cardíaco y cirugía) pueden aumentar temporalmente los niveles de glucosa.
Algunas
drogas
también
pueden aumentar los
niveles de
glucosa,
entre las que destacan:
Otras, por el
contrario, pueden disminuir
los niveles de glucosa
sanguíneos, entre las que destacan:
VALORES
NORMALES
Sangre
venosa: 60 a 100 mg/100ml
Sangre
capilar: 65 a 110 mg/100ml
Referencias:
- Lovine-Selva: El laboratorio en la práctica
clínica. Tercera Edición. 1985