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El efecto catalítico de una encima parece ejercerse por la presencia de ciertos grupos funcionales que se encuentran en una región limitada entre las cadenas peptídicas, denominadas centros activos. En las enzimas que requieren coenzimas éstas se unen a ese centro activo. Clasificación de las enzimas En 1961, la Comisión de Enzimas de la Unión Internacional de Bioquímica propuso la siguiente clasificación, basada en la reacción total catalizada por la enzima:
Fisiopatología enzimática Se definió el plasma sanguíneo como un receptáculo pasivo que recibe las enzimas procedentes de los tejidos y de los elementos formes de la sangre. Con respecto a su clasificación fisiológica, Buecher había sugerido una agrupación en: a) Enzimas plasmaspecíficas b) Enzimas no plasmaespecíficas Las enzimas plasmaespecíficas son componentes funcionales de la sangre. Están por lo común allí y en un nivel de actividad superior al de los tejidos, siendo mantenido su nivel constante por secreción activa de uno o más órganos. Ejemplo: las enzimas intervinientes en el mecanismo de la coagulación sanguínea. Las enzimas no plasmaespecíficas no desempeñan función biológica en el plasma; no son, por tanto, constituyentes funcionales plasmáticos y sólo se aprecia una muy pequeña actividad en condiciones normales. Según el criterio de Schmidt las enzimas pueden clasificarse en:
A veces la alteración consiste en un simple cambio a nivel de la membrana celular, que posibilita la salida de aquellas enzimas presentes en el líquido citoplasmático. Otras veces, determinadas estructuras intracelulares, como las mitocondrias por ejemplo, resultan dañadas y permiten la salida de enzimas que tienen esa localización. Cuanto mayor sea el área lesionada y más intensa la agresión, más debe esperarse el incremento de la actividad enzimática en el suero. Aun cuando desde el punto de vista biológico son muchas las enzimas importantes, el interés clínico se centra en el estudio de aquellas cuyas variaciones que son características, es decir, indicadoras de enfermedad o por lo menos, de determinadas alteraciones funcionales. Las mismas acontecen en el transcurso de diversas noxas, por lo cual las enzimas adquieren valor diagnóstico y a veces pronóstico. Así es el caso de las "enzimas de colestasis", reveladoras de la alteración biliar que caracteriza a diversos síndromes hepatobiliares. El daño del tejido miocárdico provoca la elevación de la actividad sérica de un conjunto de enzimas: transaminasa glutamicooxalaética o aspartato transaminasa (AST), lacticodehidrogenasa (LDH) y creatinfosfoquinasa (CK‑MB), que estudiadas permiten seguir la evolución de dicha cardiopatía. La ausencia de actividad trípsica en la secreción pancreática es un signo de la fibrosis quistica. La actividad proteolítica desencadenada en el tejido pancreático provoca la liberación de un conjunto de enzimas encerradas en los llamado "gránulos de cimógeno" lo que produce la invasión sistémica de ciertas entidades diastásicas como la amilasa y la lipasa entre otras.
Referencias:
Última actualización: febrero 04, 2010 |
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