Interpretación
de los exámenes de laboratorio clínico
Las enzimas y su importancia
Nociones generales acerca de las
enzimas
Las enzimas se definieron como catalizadores proteicos y
termolábiles producidos por organismos vivos. Actúan en
concentraciones pequeñísimas modificando la velocidad de reacción
entre distintas sustancias. En realidad, constituyen un tipo muy
particular de catalizadores, en razón de su especificidad es decir,
que actúan sobre un número reducido de sustratos o a veces sobre una
sola sustancia.
El
efecto catalítico de una encima parece ejercerse por la presencia de
ciertos grupos funcionales que se encuentran en una región limitada
entre las cadenas peptídicas, denominadas centros activos. En las
enzimas que requieren coenzimas éstas se unen a ese centro activo.
Clasificación
de las enzimas
En 1961, la
Comisión de Enzimas de la Unión Internacional de Bioquímica propuso la siguiente
clasificación, basada en la reacción total catalizada por la enzima:
Oxidorreductasas: Actúan en reacciones de oxidorreducción (Ej.:
deshidrogenasas, oxidasas).
Transferasas: Catalizan la transferencia de un grupo químico de una sustancia
a otra. Ej: aminotransferasas o transaminasas.
Liasas:
Actúan al añadir grupos a ligaduras dobles o quitar grupos del sustrato y
provocar la aparición de dobles ligaduras (fumarato‑hidrasas).
Isomerasas:
Su acción catalizadora provoca la transformación de un sustrato en un isómero.
Son mutasas cuando producen una transferencia intramolecular (fosfoglucomutasa)
y racemasas o epimerasas cuando provocan la inversión de grupos asimétricos.
Ligasas o
sintetasas: Estas enzimas catalizan la unión de dos moléculas.
Fisiopatología enzimática
Se definió el
plasma sanguíneo como un receptáculo pasivo que recibe las enzimas procedentes
de los tejidos y de los elementos formes de la sangre.
Con respecto
a su clasificación fisiológica, Buecher había sugerido una agrupación en:
a) Enzimas
plasmaspecíficas
b) Enzimas no
plasmaespecíficas
Las enzimas
plasmaespecíficas son componentes funcionales de la sangre. Están por lo común
allí y en un nivel de actividad superior al de los tejidos, siendo mantenido su
nivel constante por secreción activa de uno o más órganos. Ejemplo: las enzimas
intervinientes en el mecanismo de la coagulación sanguínea.
Las enzimas
no plasmaespecíficas no desempeñan función biológica en el plasma; no son, por
tanto, constituyentes funcionales plasmáticos y sólo se aprecia una muy pequeña
actividad en condiciones normales.
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Según el
criterio de Schmidt las enzimas pueden clasificarse en:
Enzimas de
secreción, que ejercen su actividad fuera de las células que las originaron y
dentro de las cuales se ubican aquellas que actúan en el plasma (mecanismo de
la coagulación) y las que obran sobre el tracto digestivo (enzimas o fermentos
digestivos).
Enzimascelulares, que son las que se ubican en los distintos componentes celulares y
cuya salida se produce cuando una causa determinada altera la estructura de la
célula. El incremento de la actividad enzimática sérica indica que en
determinados tejidos orgánicos se produjo una alteración que, al afectar la
estructura celular, provocó el paso a la circulación de dichas enzimas. Tal es
el caso de la elevación de la alanino transaminasa (ALT) y
aspartato
transaminasa (AST)
con las hepatitis o de la elevación de la troponina al producirse un infarto
miocárdico.
A veces la
alteración consiste en un simple cambio a nivel de la membrana celular, que
posibilita la salida de aquellas enzimas presentes en el líquido citoplasmático.
Otras veces, determinadas estructuras intracelulares, como las mitocondrias por
ejemplo, resultan dañadas y permiten la salida de enzimas que tienen esa
localización.
Cuanto mayor
sea el área lesionada y más intensa la agresión, más debe esperarse el
incremento de la actividad enzimática en el suero.
Aun cuando
desde el punto de vista biológico son muchas las enzimas importantes, el interés
clínico se centra en el estudio de aquellas cuyas variaciones que son
características, es decir, indicadoras de enfermedad o por lo menos, de
determinadas alteraciones funcionales. Las mismas acontecen en el transcurso de
diversas noxas, por lo cual las enzimas adquieren valor diagnóstico y a veces
pronóstico. Así es el caso de las "enzimas de colestasis", reveladoras de la
alteración biliar que caracteriza a diversos síndromes hepatobiliares.
El daño del
tejido miocárdico provoca la elevación de la actividad sérica de un conjunto de
enzimas: transaminasa glutamicooxalaética o aspartato
transaminasa (AST),
lacticodehidrogenasa (LDH) y creatinfosfoquinasa (CK‑MB), que estudiadas
permiten seguir la evolución de dicha cardiopatía.
La ausencia
de actividad trípsica en la secreción pancreática es un signo de la fibrosis
quistica.
La actividad
proteolítica desencadenada en el tejido pancreático provoca la liberación de un
conjunto de enzimas encerradas en los llamado "gránulos de cimógeno" lo que
produce la invasión sistémica de ciertas entidades diastásicas como la amilasa y
la lipasa entre otras.
Referencias:
Lovine-Selva: El laboratorio en la práctica
clínica. Tercera Edición. 1985