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El colesterol de
la dieta se encuentra únicamente en los alimentos de origen animal
(no en los alimentos de origen vegetal): El colesterol se encuentra
en los huevos, productos lácteos, la carne, las aves, el pescado y
los mariscos. La yema de huevo y las vísceras (el hígado, los
riñones, la molleja y el cerebro) son ricos en colesterol.
El pescado
generalmente, contiene menos colesterol que otras carnes, pero algunos
mariscos son ricos en colesterol. Los alimentos de origen vegetal
(verduras, frutas, granos, cereales, nueces y semillas) no contienen
colesterol. El contenido graso no es una buena medida del contenido de
colesterol, por ejemplo: el hígado y otras vísceras son bajos en grasa
pero ricos en colesterol.
Es un compuesto de
carácter hidrofóbico y, por consiguiente, poco soluble en medios acuosos
como el plasma. Se puede encontrar libre o esterificado con ácidos
grasos y ambas formas circulan en la sangre unidas a diversas proteínas,
constituyendo las lipoproteínas plasmáticas.

El
colesterol, junto con el resto de lípidos como los
triacilgliceroles (o
triglicéridos) y los fosfolípidos, circulan en la sangre asociado a
proteínas específicas (apolipoproteínas) formando complejos
macromoleculares denominados lipoproteínas.
Mediante ultracentrifugación se pueden separar al menos tres grandes
clases de lipoproteínas, según su densidad: VLDL, LDL y HDL; cada una
posee propiedades diferentes y un papel metabólico claramente
diferenciado. Como la ultracentrifugación (que separa por densidad) es
una técnica laboriosa y costosa, se han desarrollado otros métodos
alternativos para separar las lipoproteínas plasmáticas.
Las lipoproteínas de
baja densidad (LDL) transportan colesterol hacia cada
una de las células del cuerpo. Como los niveles elevados de colesterol
LDL están relacionados con el desarrollo de enfermedades
cardiovasculares, a menudo se lo denomina «colesterol malo».
A pesar de que para
una buena salud se requiere algo de colesterol, demasiado colesterol en
la sangre puede aumentar su riesgo de tener un ataque al corazón o un
accidente cerebro-vascular.
El colesterol LDL en
exceso en la sangre puede almacenarse sobre las paredes de las arterias
formando un material denominado «placa», e iniciando así el proceso de
la enfermedad aterosclerótica, lo que hace que éstas se hagan más
estrechas y rígidas; esto se llama aterosclerosis. Depósitos grandes de
colesterol pueden bloquear completamente la arteria, de modo tal que la
sangre no puede fluir a través de ella.
Cuando la placa grasa
se acumula hasta el punto de obstruir el flujo de sangre en las arterias
coronarias que transportan sangre rica en oxígeno al músculo cardíaco,
puede producirse un ataque al corazón. Sin embargo, en la mayoría de los
casos las obstrucciones se forman repentinamente sobre placa que es tan
sólo de grado leve o moderado. Del mismo modo, puede producirse un
accidente cerebrovascular cuando se acumula placa en las arterias que
llevan sangre al cerebro o a una de sus partes.
La elevación del
colesterol LDL está generalmente vinculada a una dieta alta en grasa
saturada, colesterol o ambos. Algunas enfermedades, tales como el nivel
bajo de la hormona tiroidea, también pueden producir niveles elevados de
LDL.
La lipoproteína de
muy baja densidad (VLDL) está compuesta
principalmente de colesterol, con muy poca proteína.
Las lipoproteínas de
alta densidad (HDL), por el contrario, retornan el
colesterol de regreso al hígado, donde puede ser eliminado del
organismo. Un nivel bajo de colesterol HDL es considerado uno de los
principales factores de riesgo cardiovascular. El colesterol total en
sangre es la suma del colesterol transportado en las partículas de LDL,
HDL y otras lipoproteínas.
En resumen, las VLDL
transportan triglicéridos desde el hígado hacia el resto de los tejidos,
las LDL transportan colesterol, mientras que las HDL recogen el exceso
de colesterol de los tejidos y lo llevan hasta el hígado para su
eliminación. En correspondencia con su función, se ha observado que los
niveles de colesterol asociado a LDL (y a VLDL) correlacionan
directamente con el riesgo cardiovascular, mientras que el colesterol en
HDL presenta una relación inversa. Por ello, resulta clínicamente
interesante cuantificar el colesterol asociado a cada una de las
lipoproteínas, además del colesterol total en plasma.
Ésta es la razón por la cual demasiado colesterol LDL es malo, mientras
que la forma HDL es buena.
La relación entre el
colesterol total y el colesterol HDL también suministra más información
sobre el riesgo cardiovascular de una persona que sólo la cifra de
colesterol total. La relación se calcula dividiendo el colesterol total
por el colesterol HDL. Una relación superior a 5 indica un mayor riesgo
en las personas que no sufren de enfermedades del corazón. Las personas
que sufren de enfermedades del corazón no deben tener una relación
superior a 4.
Valores normales:
Las nuevas pautas
recomendadas dejan como deseable una cifra de colesterol total < 200 mg/dl y
catalogan como elevadas todas aquellas que igualen o sobrepasen los 240 mg/dl.
Con respecto al LDL colesterol (malo), se estableció en 100
mg/dl la cifra óptima y todas aquellas que sobrepasen los 160 mg/l son
consideradas altas.
En lo referente a la cifra del HDL colesterol (bueno), la
cifra mínima normal fue elevada hasta 40 mg/dl y cuando sobrepasa los 60 mg/dl
es considerado un factor de riesgo "negativo", es decir que su presencia resta
un factor de riesgo al total.
Referencias:
-
Executive
Summary of the Third Report of the National Cholesterol Education
Program (NCEP) Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of
High Blood Cholesterol in Adults (Adult Treatment Panel III) Expert
Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood
Cholesterol in Adults. JAMA: Vol. 285
No. 19, May 16, 2001 : 2486-2497
-
Grundy, S.
et al. Implications of Recent Clinical
Trials for the National Cholesterol Education Program. Circulation.
2004;110:227-239.
Ver también:
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