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1. EVALUACIÓN DE LA VÍCTIMA: Determine
rápidamente:
- Si la víctima está consciente o no.
- La presencia o ausencia de
respiración.
- La presencia o ausencia de
pulso.
- La existencia de alguna lesión
traumática corporal, especialmente en la cabeza
o el cuello.
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Trate de llamar la atención de la
víctima; grítele: ¿está Usted bien? o golpéele suavemente en su hombro o espalda.
Si no hay respuesta, LLAME AL SERVICIO DE EMERGENCIA LOCAL: 171 (Emergencia CANTV),
* 911 (Telcel), * 1 (Movilnet), etc., y vuelva con la víctima.
Nunca deberá realizarse ningún procedimiento de emergencia antes de haber evaluado la
situación del afectado.
2. MOVILIZACIÓN Y POSICIONAMIENTO DE LA
VÍCTIMA:
Colóquela en
posición supina (acostada sobre su espalda), movilizándola como una unidad, de tal forma
que la cabeza, los hombros y el tórax se muevan simultáneamente y arrodíllese a su
lado, a la altura de los hombros. |
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Para que tengan efectividad las
medidas de RCP, la víctima debe estar en decúbito dorsal, sobre una superficie
rígida y horizontal y con la cabeza al mismo nivel del resto del cuerpo. Una mayor
altura de la cabeza dificulta la oxigenación adecuada del cerebro en un paciente
crítico.
3. ABRA LA VÍA AEREA DE LA
VÍCTIMA:
Coloque una de sus
manos sobre la frente de la víctima y la otra sobre el mentón, extendiendo la cabeza
hacia atrás y elevando el mentón (sin cerrar la boca). Luego acerque su oreja a la boca
del paciente y oiga si
respira y
observe si hay movimientos respiratorios su pecho, durante no más de 5 segundos. |
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La inmediata apertura de la
vía aérea es la medida más importante
para el éxito de la reanimación cardiopulmonar.
Con esta maniobra se busca
permeabilizar la vía aérea superior, ya que al elevar el mentón, la lengua se moverá
junto con él, posibilitando el paso del aire. Siempre hay que tener presente que
la lengua
es la causa más frecuente de
obstrucción de la vía aérea superior
en pacientes
inconscientes.
Si sospechamos la presencia de lesión traumática de la columna cervical, esta maniobra
puede ser peligrosa.
Seguida y rápidamente deberá
evaluar si el paciente
respira, oyendo y sintiendo
sobre la boca de la víctima si existe flujo de aire, así como también
observando si existen movimientos respiratorios en el tórax de ésta, sin cambiar
la posición anteriormente descrita.
Es importante mencionar que las
dentaduras postizas removibles así como cualquier otro objeto o material extraño, como
trozos de comida o incluso vómito, deberán retirarse de la boca de la víctima.
Así mismo, se deberá estar
pendiente ante la posibilidad de vómito de la víctima, de modo de voltearle la cabeza
hacia uno de los lados evitando de esta forma la posibilidad de paso de contenido
gástrico hacia las vías respiratorias (broncoaspiración).
Si se nota que el afectado está
tratando de realizar un esfuerzo respiratorio, pudiéramos estar en presencia de una
OBSTRUCCIÓN DE LA VÍA AÉREA y quizás la sola apertura de la
misma sea suficiente para reiniciar la respiración normal.
4. SUMINISTRE DOS (02) INSUFLACIONES O
RESPIRACIONES:
Si la víctima NO
RESPIRA, oclúyale la
nariz con los dedos pulgar e índice de la mano que se encuentra sobre la
frente, tome una inspiración profunda y aplique sus labios herméticamente
contra los de la víctima, insuflando
2 respiraciones completas consecutivas. |
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La respiración boca a boca es una
técnica efectiva y rápida para el suministro de aire a los pulmones de la víctima.
Existe, en el aire exhalado por el rescatador, aproximadamente un 17% de oxígeno,
suficiente para cubrir las necesidades en una emergencia mientras llega ayuda
especializada.
Para el suministro del aire,
deberán tomarse entre 1 y 1 ½ segundo por cada insuflación, tomando una inspiración
completa antes de cada ventilación, manteniendo en todo momento la apertura de la vía
aérea con la maniobra descrita anteriormente y dejando, después de cada insuflación,
que el aire escape por la boca de la víctima.
Una presión exagerada o un volumen
muy grande del aire insuflado, puede condicionar el paso del aire hacia el estómago,
distendiéndolo, con el potencial riesgo de vómito en una víctima inconsciente y
eventual broncoaspiración, generalmente con fatales consecuencias.
Es importante observar que el
tórax de la víctima se eleve con la entrada del aire y descienda con su salida; si
esto no sucede o si nota resistencia al paso del aire, puede que no haya sido suficiente
el volumen o la presión insuflada, la posición de la víctima no sea correcta o exista
OBSTRUCCIÓN DE LA VÍA AÉREA. Reposicione rápidamente al
afectado, verifique que no existen cuerpos extraños obstruyendo la
vía aérea y repita la maniobra.
Si existe alguna condición que
imposibilite la respiración boca a boca, ya sea porque no pueda abrirse o tenga lesiones
traumáticas, el rescatador aplicará su boca sobre la nariz del accidentado, usando al
mismo tiempo la mano que se encuentra en el mentón para cerrar la boca de la víctima
mientras se insufla el aire.
En los niños pequeños deberá
abarcarse con la boca del rescatador simultáneamente la boca y la nariz de la víctima.
5. VERIFIQUE SI HAY
PULSO:
Durante no
más de 10 segundos y conservando la posición de la víctima, coloque los dedos índice y
medio de la mano localizada en el mentón sobre la manzana de Adán y deslícelos sobre
ésta hacia el surco localizado a su lado, próximo a Usted, donde deberá sentir en
profundidad el
pulso, si está
presente.
Si no siente el pulso comience las compresiones
torácicas o masaje cardíaco. |
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La evaluación de la presencia o
ausencia del pulso en la víctima no debe tomar más de 10 segundos, palpándose para
ello, las arterias Carótidas, ubicadas en el cuello, a ambos lados del cartílago
tiroides (nuez de Adán), utilizándose para ello los pulpejos de los dedos índice y
medio, preferiblemente del lado más cercano al rescatador.
Las carótidas se hallan localizadas en profundidad, en un surco delimitado hacia el
centro, por el cartílago tiroides y la tráquea y por fuera, por un músculo que a ambos
lados, atraviesa el cuello diagonalmente, desde el esternón y la clavícula, en el
tórax, hasta una estructura ósea, la mastoides, localizada detrás de la oreja.
La presión ejercida sobre la arteria por los dedos exploradores deberá ser leve, de modo
de evitar su compresión.
Si bien no debemos emplear más de 10 segundos en la evaluación del pulso, debemos estar
seguros de su ausencia antes de iniciar las compresiones externas o masaje cardíaco, ya
que la aplicación de las mismas a un paciente con actividad cardíaca puede condicionar a
severas complicaciones, entre las que destaca el paro y la muerte.
Si hemos confirmado la ausencia de pulso, debemos comenzar con el masaje cardíaco de
inmediato.
6. UBIQUE SUS MANOS EN EL CENTRO DEL TÓRAX DE
LA VÍCTIMA:
Con los dedos
índice y medio de la mano más próxima al abdomen de la víctima, localice el borde de
la última costilla, siguiendo su contorno hasta el sitio donde se une con la del lado
opuesto. Coloque su dedo medio en dicho punto y a su lado el índice, ubicando el talón
de su otra mano junto al dedo índice antes descrito. Retire ahora los dedos con los que
localizó el sitio del masaje y coloque la mano completa sobre la otra, manteniendo los
dedos de ambas sin hacer presión sobre el pecho de la víctima e inicie el masaje
cardíaco. |
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Antes de posicionar las manos para
el masaje cardíaco, compruebe que la víctima se encuentre sobre una superficie rígida,
de modo que al iniciar las compresiones torácicas, no se amortigüe su efecto. Si se
encuentra en una cama, interponga bajo su espalda un soporte sólido y ancho para que las
compresiones sean efectivas.
Una vez posicionadas las manos sobre el esternón (el hueso central del pecho), no permita
que sus dedos hagan contacto con el tórax de la víctima, determinando que la fuerza de
compresión se dirija sobre el esternón y no sobre las costillas, disminuyendo de esta
forma la posibilidad de fracturarlas. Los dedos de ambas manos quedarán entonces
extendidos o entrecruzados.
7. PRESIONE FIRMEMENTE SOBRE EL PECHO 15 VECES:
Con los codos
extendidos, inclínese sobre la víctima e inicie las compresiones cardíacas, con una
frecuencia
entre 80 y 100 por minuto, ayudándose con el peso de su cuerpo, tratando de lograr un
desplazamiento del esternón entre 4 y 5 cm con cada una de ellas. Cuente en voz alta cada
compresión efectuada. |
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Los codos deberán estar completa y
fijamente extendidos, ubicándose los hombros del rescatador en línea recta sobre sus
manos, de manera que cada vez que se ejerza una compresión torácica, la misma sea
efectuada perpendicularmente hacia abajo, ayudándose el rescatador con el propio peso de
su cuerpo. De esta manera se contribuye a que no se pierda la posición de las manos y que
las contracciones sean realmente efectivas, con menor fatiga del rescatador.
Con las compresiones externas se
consigue incrementar la presión intratorácica, si las mismas se ejecutan adecuadamente,
pueden producir una presión arterial sistólica o máxima hasta de 100 mm Hg y a pesar de
una presión diastólica o mínima baja, permiten la circulación de la sangre hacia los
órganos vitales, aunque con un flujo sanguíneo que puede ser sólo 1/3 a ¼ de lo
normal.
Una vez que se comprime el tórax,
debe descomprimirse sin retirar las manos de su posición original, permitiendo de esta
forma la reexpansión del mismo.
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Compresión |
Descompresión |
Si al ejercer presión sobre el
pecho de la víctima tiene la sensación de haber quebrado algo dentro del pecho, corrija
su posición y efectúe las siguientes compresiones con menor fuerza.
En los niños
pequeños, la técnica de las compresiones es diferente, utilizando la punta de nuestros
dedos índice y medio localizados en todo el centro del pecho, a una frecuencia mayor de
100 por minuto, aplicándose en los niños mayores una técnica similar a la de los
adultos. |
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8. CONTINÚE CON CICLOS DE 2 RESPIRACIONES Y 15 COMPRESIONES
HASTA QUE LLEGUE AYUDA:
Después de 4 cada (cuatro)
ciclos de ventilación y compresión, revalúe rápidamente a la víctima buscando la
presencia de pulso por no más de 5 segundos, reiniciando las maniobras si aún
está ausente.
Si retorna el pulso de la víctima,
evalúe si ésta respira espontáneamente durante 5 segundos; si no hay respiración
espontánea, mantenga la asistencia ventilatoria a una frecuencia de 12 por minuto,
evaluando la presencia de pulso constantemente.
No interrumpa las maniobras
hasta que llegue relevo o ayuda especializada. Igualmente, si la víctima se
restablece, no la desatienda, ya que puede sobrevenir un nuevo paro.
Cuando un segundo rescatador
está disponible, se recomienda que éste se encargue inicialmente de solicitar
ayuda especializada y releve al primer rescatador, una vez que éste se haya fatigado,
siguiendo el mismo procedimiento. El primer rescatador, una vez relevado, se encargará de
evaluar la efectividad de las maniobras ejecutadas por el otro, observando si el
pecho se mueve con las insuflaciones, así como la presencia o ausencia de pulso de la
víctima.
Para el entrenamiento del
público, se recomienda la técnica de un rescatador, ya que la técnica de dos
rescatadores puede prestarse a confusión, por lo que debe reservarse para profesionales.
A pesar de que la técnica de un rescatador es mucho más exigente y conlleva a
mayor cansancio, su aplicación por rescatadores ocasionales resultará en mayor
posibilidad de éxito.
INTRODUCCIÓN
EL ABC DE LA REANIMACIÓN
CARDIOPULMONAR
BIBLIOGRAFÍA:
López Nouel, Roberto: Médidas
básicas de reanimación cardio-pulmonar. Centro Médico Docente La Trinidad. Fondo
Editorial Interfundaciones.
Tintinalli, Judith: Emergency
Medicine. A Comprehensive Study Guide. Mc.Graw Hill. Fourth edition. International
edition. 1996.
González Cisneros, José:
Medicina de emergencia prehospitalaria. Fundación Post-grado de medicina de emergencia.
1990.
Netter, Frank: Colección Ciba de
ilustraciones médicas. Tomo V. Corazón. Salvat. 1983.
CPR IN THREE SIMPLE STEPS: http://depts.washington.edu/learncpr/quickcpr.html
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| Medicina Interna |
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Ambulatorio Medis. |
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Av. José María
Vargas. Centro Comercial Santa Fe. |
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Nivel C3. Consultorio 2. |
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Caracas. Venezuela. |
:
@rigotordoc |
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