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La técnica de
inyección intramuscular.
La administración de
medicamentos puede realizarse por diferentes vías y fundamentalmente estas pueden
dividirse en: a) oral, cuando se hace por la boca y se deglute, bien sea en forma de
jarabe, suspensión, solución, pastillas, tabletas o cápsulas, b) sublingual, cuando se
coloca bajo la lengua para su absorción local, aunque parte del medicamento pueda
también deglutirse y c) parenteral, cuando se utiliza cualquier otra vía diferente a la
oral: intravenosa, intramuscular o subcutánea.
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Para administrar
medicamentos por vía intramuscular, se requiere que el mismo esté formulado para ese uso
y debe utilizarse (para adultos) una jeringa o inyectadora con aguja de más de una
pulgada, con un calibre que permita que el líquido pase a través de ella y con un largo
suficiente para llegar al interior de la masa muscular; entre las agujas más
frecuentemente utilizadas están las de 21G (calibre) x 1 ó 1½ (largo en pulgadas), que
vienen en las inyectadoras de 3 y 5 cc.
Se recomienda que el
volúmen administrado por esta vía sea menor o igual a 3 cc, así como también, que el
número de dosis del medicamento a inyectar no sean numerosas, en virtud del dolor e
incomodidad que se le causará al paciente.
Si se requiere de un gran
número de dosis, quizás se pudiera, de acuerdo a la patología, propiedades del
medicamento a utilizar y la indicación del médico tratante, iniciar el tratamiento por
vía intramuscular y pasar luego a la vía oral o usar la vía endovenosa.
La región glútea es el sitio más común
de aplicación de inyecciones intramusculares.
Para proceder a la inyección intramuscular glútea, una de las
regiones corporales, con un músculo de tamaño suficientemente grande como para inyectar
medicamentos, con gran seguridad para el paciente, debemos reconocer y ubicar las
referencias anatómicas que nos permitirán hacerlo correctamente.
Tradicionalmente se habla de
dividir el glúteo en 4 cuadrantes e inyectar en el CUADRANTE SUPERIOR EXTERNO,
tal como se muestra a la derecha, donde penetra en el vientre del glúteo mediano y
posiblemente en el glúteo menor; todo esto para evitar pinchar y lesionar un cierto
número de importantes nervios y vasos sanguíneos que discurren por los otros cuadrantes,
entre los que destaca el nervio ciático.
Las inyecciones en
cualquiera de los dos cuadrantes inferiores pueden lesionar el nervio
ciático, así como otros nervios y vasos que emergen por debajo del músculo piramidal de
la pelvis, ubicado profundamente en la región.
De la misma forma, las inyecciones en el cuadrante supero-interno
pueden lesionar el nervio y/o vasos glúteos superiores. Aunque poco frecuente, con la
inyección en este cuadrante se puede lesionar el nervio peroneo común y producir una
parálisis de los músculos dorsiflexores del pie y del tobillo, por lo que se puede
observar caída del pie con marcha equina; al caminar los dedos se arrastran y para
impedir esto, el paciente eleva el pie más de lo usual.
Con una inyección aplicada
en un área inapropiada también pueden lesionarse las ramas glúteas del nervio
femorocutáneo posterior, dando como resultado dolor y pérdida de sensibilidad en la
parte posterior del muslo hasta la corva.
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Anatómicamente es preferible aplicar las inyecciones con el paciente en
posición acostado boca abajo, con los grupos
musculares relajados. Si se hace con el paciente de pie e inclinado hacia adelante, una
aguja insertada en el área aparentemente segura, puede atravesar el músculo piramidal de
la pelvis y las ramas del nervio femorocutáneo posterior o la división peronea del
nervio ciático.

Una
vez identificado el cuadrante a utilizar y habiendo preparado la jeringa con el
medicamento, sin aire en su interior, se buscan las referencias anatómicas para precisar
el lugar de inyección: Con el dedo índice de la mano contraria a la que utilizaremos
para la jeringa, se ubicará la cresta ilíaca de la pelvis, representada por la línea
curva en la parte superior del glúteo y con el dedo pulgar, el trocánter mayor, una
eminencia ósea ubicada en el extremo superior del fémur.
En el medio de estas dos estructuras óseas
se puede insertar la aguja con toda seguridad. Ya
precisado el sitio, se desinfectará el área y a continuación se introducirá la aguja,
preferiblemente con un movimiento rápido, ya que si lo hacemos lentamente, causaremos
más dolor al paciente.
Una vez insertada la aguja, es muy
importante hacer succión al émbolo de la jeringa y observar la punta de la misma para
ver si sale sangre. Si se observa sangre, habremos pinchado un vaso sanguíneo dentro del
músculo y debemos retirar un poco la inyectadora para salirnos de éste y comprobar
nuevamente con succión.
Es importante saber que algunos medicamentos
pudieran cristalizarse dentro de la aguja, si demoramos mucho en realizar el
procedimiento.
Luego de asegurarnos que no estamos
inyectando en un vaso sanguíneo, se procederá a empujar el émbolo, para que el
contenido pase dentro del músculo y luego a retirar la aguja, cubriendo el sitio con un
algodón impregnado de desinfectante con presión local, para hacer hemostasia (detener el
sangramiento), sin masajear el sitio.
No deben administrarse
medicamentos por inyección intramuscular a personas que usen anticoagulantes o que
tengan problemas con la coagulación de la sangre o con el número o con el funcionamiento
de las plaquetas, ya que se pueden formar hematomas locales de
gran severidad.
Además, se conocen
bien los riesgos de la inyección en la región glútea en niños pequeños,
debido al riesgo de lesionar el nervio ciático u otras estructuras descritas, por lo que debe evitarse inyectar en esta región en ellos. |
BIBLIOGRAFÍA:
- MOORE, K. ANATOMIA. ORIENTACIÓN CLÍNICA. Editorial
Médica Panamericana. 1.982.
- SALVAT: DICCIONARIO TERMINOLÓGICO DE CIENCIAS
MÉDICAS. Undécima Edición. 1.974.
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| Medicina Interna |
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Ambulatorio Medis. |
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Av. José María
Vargas. Centro Comercial Santa Fe. |
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Nivel C3. Consultorio 2. |
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Caracas. Venezuela. |
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