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El
consumo de una cantidad moderada de bebidas azucaradas -
aproximadamente una lata de refresco diariamente - se asocia con
un incremento significativo del 20% en el riesgo de cardiopatía
isquémica, incluso después de ajustar por una amplia gama de
factores de riesgo cardiovasculares. El aumento en el riesgo es
sustancial y tiene importantes implicaciones de salud pública,
dado el amplio consumo de refrescos, no sólo en los EE.UU., sino
en el resto del mundo.
En el estudio no se evidenció un mayor riesgo de cardiopatía
isquémica con las bebidas endulzadas artificialmente, sin
embargo, si el refresco de dieta es una alternativa óptima al
dietético, se requieren más datos al respecto.
El agua es la mejor opción para beber. Los jugos de frutas, a
menos que se preparen con una centrífuga sin azúcar, no es una
muy buena alternativa, debido a la alta cantidad de azúcar
añadida, aunque diluida con agua, es mucho mejor que una lata de
refresco.
Aunque los resultados actuales se aplican sólo a los hombres,
los datos previos del grupo en las mujeres en el Estudio de
Salud de las Enfermeras [2009] fueron comparables, lo cual
aumenta la credibilidad de los resultados.
Si bien muchas investigaciones han demostrado una relación entre
el consumo de bebidas azucaradas y la diabetes tipo 2, pocos
estudios han examinado la asociación de estas bebidas con la CI.
Por lo tanto, se analizaron las asociaciones de las bebidas
endulzadas con azúcar (por ejemplo, refrescos) en promedios
acumulados y las bebidas endulzadas con edulcorantes
artificiales (por ejemplo, las gaseosas dietéticas) con la
cardiopatía isquémica incidental fatal y no fatal (Infarto
miocárdico: IM) en 42.883 hombres en el Estudio de Seguimiento
de Profesionales de la Salud. A partir de 1986 y cada dos años
hasta diciembre de 2008, los participantes respondieron
cuestionarios sobre la dieta y otros hábitos de salud. Una
muestra de sangre fue proporcionada a mitad de camino a través
del estudio.
Hubo 3.683 casos de cardiopatía isquémica en 22 años de
seguimiento. Los que estaban en el cuartil superior de consumo
de bebidas azucaradas tuvieron un riesgo relativo 20% mayor de
cardiopatía isquémica coronaria que aquellos en el cuartil
inferior (RR 1,20, p para la tendencia <0,001) después de
ajustar por edad, hábito tabáquico, actividad física, consumo
alcohólico, consumo de multivitaminas, historia familiar,
calidad de la dieta, ingesta calórica, índice de masa corporal,
cambio de peso previo a la inclusión y la dieta.
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Riesgo de cardiopatía isquémica por bebida azucarada
o artificialmente endulzada
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Bebida |
Bebidas promedio diarias (DE) |
Riesgo
Relativo por 1 bebida diaria |
P |
|
Total de bebidas azucaradas |
0.36 (0.61) |
1.19 |
< 0.01 |
|
Colas |
0.21 (0.46) |
1.19 |
< 0.01 |
|
Bebidas carbonatadas no colas |
0.07 (0.20) |
1.25 |
0.02 |
|
Ponches de frutas, limonadas y otras
bebidas no carbonatadas de frutas |
0.08
(0.27) |
1.25 |
< 0.01 |
|
Bebidas endulzadas artificialmente |
0.49
(0.94) |
1.05 |
0.05 |
|
Colas |
0.37 (0.80) |
1.03 |
0.30 |
|
Bebidas carbonatadas no colas |
0.11 (0.33) |
1.20 |
<0.01 |
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DE = desviación estándar. |
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Ajustes de auto-reporte de colesterol alto, triglicéridos altos,
presión arterial alta, y diabetes tipo 2 sólo atenuó ligeramente
estas asociaciones, lo que sugiere que beber refrescos puede
tener un impacto sobre el riesgo de cardiopatía isquémica
coronaria por encima y más allá de los factores de riesgo
tradicionales según la opinión de los investigadores.
El consumo de bebidas endulzadas artificialmente NO se asoció
significativamente con cardiopatía isquémica (RR multivariado
1,02, p para la tendencia = 0,28).
La ingesta de bebidas azucaradas, pero no las endulzadas
artificialmente se asoció significativamente con un aumento de
los triglicéridos y varios factores inflamatorios circulantes,
incluyendo la proteína C reactiva, interleucina 6 (IL-6) y los
receptores 1 y 2 del factor de necrosis tumoral (TNFR1 y TNFR2),
así como una disminución del colesterol HDL, lipoproteína (a)
(Lp [a]) y la leptina (p <0,02).
La inflamación es un factor clave en la patogénesis de las
enfermedades cardiovasculares y cardiometabólicas y podría
representar una vía adicional por la cual las bebidas azucaradas
influencian el riesgo.
Uno de los principales componentes de las bebidas gaseosas, el
jarabe de maíz de alta fructosa, está subvencionado en los
EE.UU., haciendo a estas bebidas extremadamente baratas y
ayudando a explicar por qué el consumo es tan alto,
especialmente en grupos socioeconómicos más bajos.
Conclusiones -El consumo de bebidas azucaradas se asoció con un
mayor riesgo de cardiopatía isquémica coronaria y algunos
cambios adversos en los lípidos, los factores inflamatorios y la
leptina. La ingesta de bebidas endulzadas artificialmente no se
asoció con riesgo de cardiopatía isquémica coronaria o
alteración de biomarcadores.
Referencia:
-
de Koning L, Malik VS, Kellogg MD et al. Sweetened beverage
consumption, incident coronary heart disease and biomarkers
of risk in men. Circulation 2012; DOI: 10.1161/CIRCULATIONAHA.111.067017.
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| Medicina Interna |
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Ambulatorio Medis. |
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Av. José María
Vargas. Centro Comercial Santa Fe. |
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Nivel C3. Consultorio 2. |
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Caracas. Venezuela. |
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