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Grandes estudios epidemiológicos
entre 1.940 y 1.950 relacionaron el hábito tabáquico y el cáncer pulmonar. En 1964 con
base en cerca de 7000 artículos que relacionaban el fumar con diversas enfermedades, la
Asociación de Cirujanos de los Estados Unidos estableció que el fumar cigarrillos es una
causa de cáncer pulmonar y laríngeo en hombres, una probable causa de cáncer pulmonar
en mujeres y la más importante causa de bronquitis crónica en ambos sexos.
Un nuevo reporte en el año 1.982
estableció que "el fumar cigarrillos es la mayor causa individual de mortalidad por
cáncer en los Estados Unidos", lo que sigue siendo vigente en la actualidad. Ya que
el hábito tabáquico es un comportamiento adquirido, es la más prevenible causa de
muerte prematura en esa y otras naciones del mundo.
Además, el fumar es
una causa importante de cardiopatía, bronquitis, enfisema y accidentes cerebro-vasculares
y contribuye a aumentar la severidad de las enfermedades respiratorias y neumonías.
En las mujeres, ha
mostrado un efecto en la salud reproductiva y se ha asociado con un incremento del riesgo
de aborto, parto prematuro, muerte neonatal e infantil, así como una causa de bajo peso
al nacer en hijos de madres fumadoras. Además, el humo del cigarrillo tiene un efecto
perjudicial en todos aquellos que lo respiran.
A pesar de todos los
conocimientos y las medidas tomadas hasta ahora, aproximadamente 48 millones de personas
adultas, (25 millones de hombres y 23 mujeres) solamente en los Estados Unidos, fuman
cigarrillos. La mitad de todos los que continúen fumando morirán de alguna enfermedad
relacionada con el hábito.
De hecho, el tabaco mata más
norteamericanos anualmente que el alcohol, accidentes de tránsito, SIDA, homicidios y
drogas ilegales y es responsable por aproximadamente 430.000 muertes cada año en dicha
nación, de acuerdo al Segundo Estudio de Prevención de la Sociedad
Norteamericana de Cáncer, realizado entre 1.990 y 1.994. Si la tendencia continúa,
aproximadamente 5 millones de niños y jóvenes morirán prematuramente en la medida en
que inicien el consumo de cigarrillo más temprano.
En Venezuela
,
según el Anuario de Mortalidad del Ministerio de Salud: 1.331 hombres y
761 mujeres fallecieron en 1999 debido a carcinoma de bronquios y
pulmón. Es decir, cada día en Venezuela mueren 2 mujeres y 4 hombres
por cáncer pulmonar, lo que convierte a esta enfermedad en la
segunda causa (la primera siguen siendo los infartos) por la que
fallecen los varones de nuestro país. De acuerdo con el Dr. Fernando
Guzmán, presidente de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela, esos
decesos están estrechamente vinculados con el hábito tabáquico.
“El cigarrillo
también es responsable de otros carcinomas, como el de boca, faringe,
laringe y vejiga”, según el Dr. Guzmán. “Pero igualmente está
relacionado con otros problemas de salud, como las enfermedades
cardiovasculares y la impotencia en los hombres”.
La Organización Mundial de la Salud
estima que el tabaco fue la causa de la muerte de aproximadamente 3 millones de
personas en 1.990 en todo el mundo, cifra que aumentó a unas 4,02 millones en 1.998
(11.000 cada día) . Según las tendencias, se espera que para el año 2.020
aumente hasta unos 8,4 millones de personas y hasta 10 millones de muertes para el año
2.030, de las cuales más 70% estarán en los países subdesarrollados.
De acuerdo a la OMS, las
estimaciones globales indican que aproximadamente un 12% de las mujeres en todo el planeta
fuman, comparado con 48% de los hombres que son fumadores. Según la misma organización,
las mujeres, especialmente aquellas en edad reproductiva son particularmente vulnerables.
Paralelamente, el costo económico
anual en gastos médicos es de, por lo menos, 50 BILLONES de dólares, más 50 billones
adicionales en costos indirectos, solamente en los Estados Unidos.
Los impactos del tabaco en la salud
se encuentran entre los más frecuentemente descritos en la literatura médica, aunque
gran parte de la misma se ha enfocado en el incremento del riesgo de cáncer y
cardiopatía. Recientes investigaciones han revelado un sinnúmero de otros efectos
perjudiciales, entre los que merece destacar los concernientes a la salud de las mujeres y
los niños. Para estos últimos, gran parte del daño que se les produce deriva a
causa de que los adultos fumen en el ambiente donde viven, estudian y juegan los niños y
ellos respiren aire contaminado por humo de tabaco ambiental.
En la mayor parte del mundo, los
efectos perjudiciales del hábito tabáquico a la salud provienen del fumar
cigarrillos, sin embargo, se pueden ver los mismos efectos, incluso cuando se usan
cigarrillos sin humo o tabacos. Aunque la evidencia epidemiológica proviene de estudios
en gente fumadora, es el fumar el tabaco y no cómo, ni que tipo se fuma lo que causa el
daño.
Particularmente para aquellos que
piensan que fumar tabacos tiene menos riesgo, vale la pena revisar las conclusiones de la
Conferencia de la Sociedad Norteamericana de Cáncer en 1998, publicadas en la
revista (JAMA 2000;Vol. 284 No. 6, 735-740), alcanzadas por consenso, acerca de los
principales riesgos para la salud secundarios al cigarrillo:
El número de personas fumadoras
está en aumento, tanto en adultos como en adolescentes.
El fumar tabacos en lugar de
cigarrillos no reduce el riesgo de la adicción a la nicotina.
En la medida que aumenta el
número de tabacos fumados, así como la cantidad de humo inhalada, el riesgo de muerte
relacionado con ello se aproxima al del fumar cigarrillos.
El humo del tabaco contiene
mayores concentraciones de compuestos tóxicos y carcinogénicos que el del cigarrillo y a
la vez, es una fuente mayor de polución por partículas finas y monóxido de carbono en
el aire.
El fumar tabacos es una causa
conocida de cánceres de pulmón, así como de vías aéreas superiores.
En un estudio
de cohortes realizado durante 25 años de seguimiento en 12.763 hombres entre 40 y 59
años de edad, residentes en siete países de Europa, Estados Unidos y Japón (Arch Intern Med. 1999;159:733-740). Se
calcularon las razones de riesgo pareadas para fumadores contra no fumadores por el
método de Cox, ajustándose de acuerdo a diversos factores como el país de residencia,
edad, índice de masa corporal, colesterol, presión sistólica y enfermedad
cardiovascular pre-existente.
Se encontró que la razón
de riesgo de mortalidad, ajustadas por todas las causas, en fumadores de menos de 10
cigarrillos diarios, comparadas con no fumadores fue de 1,3 veces mayor (95% intervalo de
confianza entre 1.2-1.4) y de 1,8 veces mayor (95% intervalo de confianza entre 1.7-1.9)
para fumadores de 10 ó más cigarrillos por día.
Las razones de riesgo de
muerte elevadas en fumadores, fueron a causa de cardiopatía isquémica, accidentes
cerebro-vasculares, otras enfermedades arteriales, cáncer de pulmón, otros cánceres,
enfermedad pulmonar obstructiva crónica y otras enfermedades, comparadas con los no
fumadores.
Estos hallazgos confirman
la asociación del fumar cigarrillos con un elevado riesgo de mortalidad por todas las
causas, varias enfermedades cardiovasculares, cáncer y enfermedad pulmonar obstructiva
crónica. El riesgo asociado al hábito tabáquico es independiente de la cultura.
Cáncer.
El fumar cigarrillos es la
mayor causa de cánceres de pulmón, laringe, cavidad oral, faringe y esófago y es una
causa contributoria en el desarrollo de los cánceres de vejiga, páncreas, cuello uterino
y endometrio, riñón, estómago y algunas leucemias.
Se cree que alrededor del
87 % de las muertes por cáncer de pulmón son causadas por el hábito tabáquico. El
mismo es uno de los más difíciles cánceres para tratar y además, es muy difícil para
detectarlo a tiempo para ser tratado con éxito.
El uso del tabaco también
ha sido relacionado a cánceres de cabeza y cuello, particularmente en aquellos sitios por
los que el humo debe pasar. Con respecto a cánceres de la cavidad oral, los hombres
fumadores tienen una tasa 27 veces más alta de desarrollarlos que los no fumadores. En el
caso del cáncer de laringe, el riesgo es sólo 12 veces mayor entre los fumadores.
Los cigarrillos, tabacos, cigarrillos sin humo y picadura para pipas están
constituidos por hojas secas de tabaco, además de otros ingredientes para darles sabor y
otras propiedades. Más de 4.000 compuestos individuales han sido identificados en el
tabaco así como en su humo, de los cuales 43 se han demostrado ser carcinógenos (causan
cáncer).
Además, en
los cigarrillos debe tomarse en cuenta otros aditivos como el papel, el pegamento que
permite mantenerlo con su forma característica y la tinta con la que se le imprime la
marca, los cuales al quemarse generan otras sustancias que pasan a formar parte del humo
que se inhala.
HÁBITO
TABÁQUICO Y MORTALIDAD POR CÁNCER |
Tipo de
cáncer |
Sexo |
Riesgo relativo
entre fumadores |
Mortalidad
atribuible al hábito tabáquico (%) |
| Pulmón |
M |
22.4 |
90 |
| |
F |
11.9 |
79 |
| Laringe |
M |
10.5 |
81 |
| |
F |
17.8 |
87 |
| Cavidad oral |
M |
27.5 |
92 |
| |
F |
5.6 |
61 |
| Esófago |
M |
7.6 |
78 |
| |
F |
10.3 |
75 |
| Páncreas |
M |
2.1 |
29 |
| |
F |
2.3 |
34 |
| Vejiga |
M |
2.9 |
47 |
| |
F |
2.6 |
37 |
| Riñón |
M |
3.0 |
48 |
| |
F |
1.4 |
12 |
| Estómago |
M |
1.5 |
17 |
| |
F |
1.5 |
25 |
| Leucemia |
M |
2.0 |
20 |
| |
F |
2.0 |
20 |
| Cuello uterino |
F |
2.1 |
31 |
Fuente: Newcomb PA, Carbone
PP, The health consequences of smoking: cancer. In: Fiore MC, Ed. Cigarette Smoking: A
Clinical Guide to Assessment and Treatment. Philadelphia, PA: WB Saunders Co; 1992:
305-331, Medical Clinics of North America.
(Riesgo relativo se
define como una medida de la fuerza de la relación entre un factor de riesgo y un cáncer
o una enfermedad particular: Compara el riesgo de desarrollar el problema en personas con
una cierta característica o exposición a un factor, con aquellas que no la tienen.)
Cardiopatía isquémica.
La relación entre el hábito tabáquico y la cardiopatía
isquémica ha sido extensamente descrita en poblaciones de todo el mundo. En el mismo
estudio de cohortes de 25 años de seguimiento en siete países
de Europa, Estados Unidos y Japón, se reportó un incremento dosis-dependiente en el riesgo de muerte.
Después de 25 años, 57,7% de las personas que fumaban 30 cigarrillos por día murieron,
comparado con sólo 36,3% de los no fumadores.
Trabajos recientes
resaltan la importancia del fumar como una causa de infarto miocárdico, tanto en hombres
como en mujeres.
Un infarto ocurre
por la obstrucción al flujo sanguíneo en una de las arterias coronarias o en una de sus
ramas, típicamente a causa de placas ateroescleróticas que crecen en su interior y que
pueden ser bloqueadas por un coágulo o un material proveniente de la ruptura de otras
placas.
En un esfuerzo por
reestablecer el flujo de sangre de las arterias obstruidas, se les ofrece y practica a
los pacientes afectados procedimientos como angioplastia y hasta cirugía de
"bypass". Resultados de estudios recientes indican que luego de un promedio de
4,5 años de seguimiento, en las personas que continúan fumando, posterior a estas
intervenciones, tienen 76% más riesgo de morir que los no fumadores y 44% más que los
que abandonaron el hábito.
Mayor evidencia se
tiene de un estudio alemán de 15 años de seguimiento de pacientes posterior a cirugía
de "bypass": Las personas que continuaron fumando un año después de su
intervención, tuvieron un riesgo de infarto subsecuente más del doble de los que dejaron
de fumar.
Sólo un 29 y 40% de
los fumadores creen que ellos tienen un riesgo mayor de infarto miocárdico y cáncer
respectivamente que el promedio de la gente no fumadora, mientras que sólo 39 y 49 % de
grandes fumadores respectivamente, reconocen esos riesgos.
Aún más, entre fumadores
con hipertensión arterial, angina o historia familiar de infarto miocárdico, 48%, 49% y
39% respectivamente, aceptan que tienen un riesgo de infarto mayor que el promedio de la
gente no fumadora.
En estudios de análisis multivariable, personas mayores, de un menor nivel
educativo y fumadores de hasta una caja de cigarrillos diaria, fueron menos propensos a
aceptar que tienen un riesgo mayor de infarto o cáncer, que en el caso de jóvenes,
grandes fumadores, con un nivel educativo mayor.
En conclusión, la mayoría de los fumadores no se
ven a ellos mismos con un riesgo incrementado de cardiopatía o cáncer.
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