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El riesgo de diabetes mellitus se incrementa con el nivel de la glicemia en ayunas por encima de 90 mg/dl

Los niveles de glucosa plasmática que son mayores a los normales, aunque menores que dicho criterio, incrementan el riesgo de desarrollar diabetes Mellitus (DM) tipo II. La Asociación de Diabetes Norteamericana (ADA, por sus siglas en inglés) denominó a este estado intermedio "alteración de la glicemia en ayunas" (AGA), el cual fue caracterizado por glicemias entre 100 y 125 mg/dl. En un estudio realizado por Nichols GA, Hillier TA y Brown JB, se encontró una fuerte asociación entre el nivel de glicemia en ayunas y la incidencia de diabetes. El riesgo global de diabetes en los pacientes con niveles de alteración de glicemia en ayunas fue de 11,3% y cada mg/dl de glicemia en ayunas se asoció con un 6% de incremento en el riesgo de diabetes de los sujetos con glicemias normales y 7% de incremento en el riesgo de los pacientes con niveles de alteración de la glicemia en ayunas, por lo que los niveles de glicemia en ayunas que confieren riesgo de diabetes parecieran comenzar debajo de los niveles normales actualmente aceptados.

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En 2003, la ADA disminuyó el umbral para el diagnóstico de AGA desde 110 hasta 100 mg/dl, con la finalidad de mejorar la predicción de desarrollo de diabetes, lo cual generó mucha controversia internacional, en parte debido a que dicho nivel no tenía el mismo riesgo que el criterio mayor previo. Sin embargo, estudios previos en 1998 habían reportado un incremento de 3 veces del riesgo de diabetes con este nivel de AGA, con respecto a aquellas personas con niveles de glucosa plasmática normal. demostrándose además un claro gradiente de riesgo aun entre aquellos con cifras de glicemia en ayunas 100mg/dl, sin otros factores de riesgo importantes para diabetes.

En 2005, un estudio israelí en el que se controlaron otros factores de riesgo (historia familiar de diabetes, hábito de fumar, hipertensión, niveles de actividad física, triglicéridos y colesterol) realizado por Tirosh A, Shai I, Tekes-Manova D, et al., demostraron que niveles de glucosa plasmática en ayunas (GPA) incrementaron significativamente el riesgo de diabetes entre hombres jóvenes (entre 26 y 45a) con cifras de glicemia en ayunas menores de 100mg/dl.

Más recientemente, en 2007 Nichols GA, Hillier TA y Brown JB reportaron que la glicemia en ayunas independientemente incrementó el riesgo de diabetes entre una muestra comunitaria de hombres y mujeres de todas las edades con cifras de AGA, después de controlar otros factores de riesgo, lo cual también se extiende a pacientes en la misma comunidad con niveles normales de glicemia en ayunas.

El grupo de Nichols GA, Hillier TA y Brown JB realizaron un estudio donde identificaron entre miembros de una organización comunitaria de cuidados de salud de 475,000 miembros en Portland, aquellos de más de 40a que tuvieran resultados de pruebas de GPA <100 mg/dl entre enero de 1997 y diciembre de 2000 (n= 53.356). En aquellos que tuvieran múltiples pruebas, se seleccionó la primera disponible. Se excluyeron 4.856 potenciales sujetos que habían tenido resultados > 100 mg/dl y a 1.922 que tenían diagnóstico de diabetes. Se siguieron los restantes 46.578 pacientes (entre 7 y 10a) hasta que desarrollaran diabetes, murieran o dejaran el plan de salud al que pertenecían, o hasta el 30 de abril de 2007.

Para determinar si el riesgo de diabetes se incrementó con los niveles de GPA, se analizaron dichos niveles, tanto como una variable continua como en 4 categorías: <85mg/dl, 85-89mg/dl, 90-94mg/dl y 95-99mg/dl. Para aislar la contribución independiente de la GPA con el riesgo de diabetes, se colectaron un número de variables control. De los diagnósticos asentados en las historias médicas electrónicas, se identificaron otras comorbilidades presentes al momento de la prueba de glicemia: infarto miocárdico, accidentes cerebrovasculares, otras enfermedades cardiovasculares ateroescleróticas e insuficiencia cardíaca congestiva, las cuales fueron combinadas en una única variable indicativa de enfermedad cardiovascular. También se identificó la presencia de hipertensión arterial. Fueron obtenidos de los expedientes electrónicos otros datos como el hábito tabáquico, así como los datos de altura, peso, valores lipídicos más cercanos a la fecha de la muestra de GPA. Con estas variables se construyó un modelo de regresión de Cox para estimar el riesgo ajustado de la incidencia de diabetes.

La interacción de GPA con edad, sexo, índice de masa corporal (IMC) no se encontró significativa, por lo que no se incluyeron en el modelo final.

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El promedio de edad de los sujetos estudiados fue 57.5 años, de los cuales 40.4% fueron hombres. el tiempo de seguimiento del estudio fue similar entre las diferentes categorías de glicemias en ayunas, promediando unos 81 meses. Los valores de edad promedio, IMC, presión sistólica, LDL colesterol, colesterol total y triglicéridos se elevaron con los niveles de GPA, mientras que el HDL colesterol disminuyó. Del mismo modo, la proporción de los que eran hombres, que tenían enfermedad cardiovascular o hipertensión arterial, también se incrementó con los niveles de GPA.

4% de los sujetos (n=1.854) desarrollaron diabetes, después de un promedio de 54,6 meses de seguimiento y si bien el tiempo promedio para desarrollar la enfermedad no difirió entre las categorías, la proporción que presentó diabetes se incrementó significativamente con GPA. Los niveles de hemoglobina A1c para el momento del diagnóstico fue mayor de 7% en todas las categorías. La incidencia acumulada no ajustada de diabetes para cada una de las 4 categorías se muestra en la figura 1. Aquellos sujetos en la categoría de 95-99mg% desarrollaron diabetes a una tasa de 9.9 por 1.000 personas-año (95% de intervalo de confianza: 9.3-10.6). Los pertenecientes al grupo 90-94mg%, a una tasa de 5.6 por 1.000 personas-año (95% IC: 5.1-6.1), los del grupo 85-89mg% a una tasa de 3.6 (95% IC: 3.2-4.1) y los de menos de 85mg% a razón de 3.1 por 1.000 personas-año (95% IC: 2.6-3.5), siendo todas diferentes significativamente entre las 4 categorías.

Por otra parte, en un modelo multivariable que incluyó a todos los sujetos, cada mg/dl de GPA se asoció con un incremento en el riesgo de incidencia de diabetes de 6% (razón de riesgo (RR) 1.06; 95% IC 1.05-1.07). Cada kilogramo por M2 de IMC se asoció con un incremento del riesgo de 8% (RR 1.08; 95% IC 1.07-1.09), mientras que la presencia de hipertensión se asoció con un incremento del riesgo de 51% (RR 1.51; 95% IC 1.35-1.68)

Comparado con los sujetos de la categoría <85, los sujetos de la categoría 85-89 mg/dl no tuvieron un riesgo significativamente mayor de desarrollar la enfermedad, sin embargo, los pertenecientes al grupo de 90-94mg/dl tuvieron un riesgo relativo de diabetes 49% mayor que dicho grupo de <85mg/dl (RR 1.49; 95% IC 1.23-1.79) y peor aún, el riesgo de diabetes fue 2,33 veces mayor en el grupo de 95-99mg/dl

Figura 1: Gráfico Kaplan-Meier de la incidencia acumulada de diabetes por categorías de glucosa plasmática en ayunas NORMALES

Como conclusión del estudio de cohorte basado en la organización comunitaria de cuidados sanitarios en la que se siguieron 46.578 sujetos, Nichols GA, Hillier TA y Brown JB, encontraron una fuerte asociación entre el nivel de GPA y la incidencia de diabetes, después de controlar un gran número de otros factores de riesgo conocidos. El riesgo global de diabetes (4,0%) entre esos sujetos estudiados fue relativamente bajo comparado con los pacientes con niveles de AGA en el mismo estudio (11,3%). Sin embargo, ellos encontraron que cada miligramo por decilitro de GPA se asoció con un 6% de incremento en el riesgo de diabetes de los sujetos con niveles de GPA en rango normal, similar al 7% de incremento en el riesgo que ellos mismos reportaron en pacientes con niveles de AGA. De este modo, los niveles de GPA que confieren riesgo de diabetes parecieran comenzar debajo de los niveles normales actualmente aceptados.

Figura 2: Razones de Riesgo (IC 95%) de análisis de regresión de Cox de la incidencia de diabetes, ajustada a factores de riesgo

En el mismo orden de ideas, Shaw JE, Zimmet PZ, Hodge AM, et al, en el año 2000,  concluyeron que el riesgo de diabetes comienza a incrementarse a un nivel de GPA mayor de 94mg/dl, aunque los resultados de Nichols GA, Hillier TA y Brown JB comentados anteriormente sugieren que dicho umbral es mucho menor, lo cual es consistente con el estudio de hombres jóvenes israelies, en el que se encontró un riesgo significativamente mayor al nivel de 87 a 90 mg/dl (con respecto a 81 mg/dl).

Por lo tanto, hasta un 70% de los individuos con una regulación anormal de la glucosa, definida como AGA o tolerancia glucosada alterada (TGA), pueden finalmente progresar a diabetes. Si el riesgo de diabetes se identifica mejor por glucosa en ayunas o post-carga de glucosa, sigue siendo controversial, aunque si se está de acuerdo que la AGA y la TGA NO definen los mismos individuos.

Ya que ninguno de los sujetos en el estudio de Nichols GA, Hillier TA y Brown JB tenían AGA, es probable que alguno de los que progresaron a diabetes tuvieran TGA, lo cual no sería de sorprender, dada la alta sensibilidad de la TGA en la predicción de la progresión a diabetes. Además, la disminución del criterio de TGA de 110 a 100 mg/dl se hizo principalmente para igualar el riesgo poblacional de desarrollar diabetes entre los estados de AGA y TGA.

La ADA actualmente recomienda el uso de la glicemia en ayunas para diagnosticar diabetes, de tal manera que el monitoreo de la GPA en pacientes de alto riesgo es necesaria. En el estudio de Nichols GA, Hillier TA y Brown JB todos los sujetos tenían aparentemente niveles de GPA normales, sin embargo, aquellos que desarrollaron diabetes tenían otras características adversas que pueden ayudar a identificar su riesgo incrementado, llámese alto IMC (RR 1.08; 95% IC 1.07-1.09) , hipertensión arterial (RR 1.51; 95% IC 1.35-1.68), diagnóstico de enfermedad cardiovascular (RR 1.65; 95% IC 1.40-1.93), nivel de triglicéridos (RR 1.09; 95% IC 1.07-1.10) o dislipidemia (RR 1.08; 95% IC 1.07-1.09), sin embargo no se evidenciaron diferencias significativas entre las diferentes categorías que desarrollaron diabetes. Por lo tanto, si bien un despistaje amplio con pruebas de tolerancia glucosada oral puede ser oneroso, realizarla en pacientes con perfil de alto riesgo puede ser una medida apropiada.

Adicional a este perfil de riesgo, el hábito de fumar incrementó el riesgo de diabetes en 36%, independientemente de otros factores, en consistencia con resultados de otros estudios previos. Por lo tanto, los pacientes con un perfil de alto riesgo serían beneficiados de un cambio de estilo de vida que reduzca su riesgo de diabetes.

Referencias

  1. Nichols GA, Hillier TA, Brown JB. Normal Fasting Plasma Glucose and Risk of Type 2 Diabetes Diagnosis. The American Journal of Medicine (2008) 121, 519-524

  2. Tirosh A, Shai I, Tekes-Manova D, et al. Normal fasting plasma glucose levels and type 2 diabetes in young men. N Engl J Med. 2005;353:1454-1462

  3. Shaw JE, Zimmet PZ, Hodge AM, et al. Impaired fasting glucose: how low should it go? Diabetes Care. 2000;23:34-39.

 

Nota: con la publicación de este artículo NO estamos fijando posición al respecto; sólo estamos publicando los resultados de investigaciones aparecidas en revistas médicas internacionales especializadas realizadas por los autores citados.

Dr. Rigoberto J. Marcano Pasquier
Medicina Interna
 
Ambulatorio Medis.

Av. José María Vargas. Centro Comercial Santa Fe.

Nivel C3. Consultorio 2.
Caracas. Venezuela.

Última actualización: Agosto 12, 2008

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