Las enfermedades cardiovasculares son
responsables de más de un tercio de todas
las muertes en los Estados Unidos. Aunque
las tasas de mortalidad por enfermedades
cardiovasculares han disminuido durante las
últimas cuatro décadas, sigue siendo la
principal causa de muerte y una de las
principales causas de discapacidad
funcional. Teniendo en cuenta la carga de
las enfermedades cardiovasculares, se
necesitan más esfuerzos para mejorar la
prevención de estas.
Pautas de práctica clínica centradas en la prevención han recomendado el desarrollo de estimaciones de riesgo de por vida como un método para mejorar la predicción a largo plazo para los individuos, una mejor estimación del riesgo en la población y comparaciones más apropiadas de los riesgos entre las enfermedades. Además, las estimaciones del riesgo de por vida parecen ser particularmente útiles en las campañas de educación, ya que pueden ser más fáciles de entender que las tradicionales medidas epidemiológicas.
El riesgo de ECV entre los caucásicos ha sido estimado en 1 de cada 2 hombres y en 1 de cada 3 para las mujeres. Los datos de una cohorte sugieren que los hombres y las mujeres negros tienen un riesgo de por vida para la muerte cardiovascular por lo menos tan alto como los blancos del mismo sexo.
Además, el riesgo de por vida de enfermedad cardiovascular aumenta con los incrementos de los factores de riesgo. La presión arterial representa uno de los factores de riesgo modificables más importantes de enfermedad cardiovascular. El riesgo de por vida de enfermedad cardiovascular, especialmente accidente cerebrovascular, aumenta drásticamente con el incremento de la presión arterial, de manera que el riesgo de por vida restante de enfermedad cardiovascular fue el doble entre las personas con hipertensión en etapa 2 en la edad mediana de la vida en comparación con aquellos con niveles óptimos de presión arterial.
El riesgo de por vida de las enfermedades cardiovasculares (ECV), enfermedad coronaria (EC) y accidente cerebrovascular (ACV) se estimó para los hombres y mujeres, con muerte libre de enfermedad cardiovascular como un evento competitivo.
Allen, Berry y colaboradores analizaron datos de siete estudios diferentes de cohortes de EE.UU. en el Proyecto agrupado de riesgo cardiovascular de por vida para ver cómo los cambios en la presión arterial durante la edad mediana de la vida, pueden afectar el riesgo de por vida de padecer enfermedad cardiovascular, enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular después de los 45 años de edad.
El riesgo de por vida se ha calculado utilizando una técnica modificada de análisis de supervivencia, en el que los participantes aportan información sobre la incidencia de las enfermedades cardiovasculares, enfermedades del corazón y ACV para cada edad que se alcanza durante el seguimiento.
Cada sujeto en el estudio fue seguido desde su entrada hasta la aparición de un primer evento cardiovascular, muerte, o el cumplir los 95 años. El resto de las estimaciones de riesgo de por vida de enfermedad cardiovascular, enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular fueron estratificadas por nivel de presión arterial y se calcularon por separado para los hombres y mujeres blancos y negros a partir de las edades de 45, 55, 65 y 75 años. Estimaciones de los riesgos de por vida para ECV, EC y ACV fueron también estratificadas por cambio de categoría de presión arterial para la edad índice de 55.
Dado el gran número de participantes y los años de seguimiento a la edad de índice 55 y los relativamente pocos eventos que ocurrieron antes de esta edad, los autores centraron los hallazgos sobre el riesgo de vida restante a partir de la edad índice de 55.
Se
estimó el riesgo de por vida de ECV por
estratos de HTA y por los cambios en la
presión arterial. A partir de los 55 años,
fueron seguidos 61.585 hombres y mujeres
durante un promedio de 14 años, por 700.000
personas-año. El riesgo de por vida de ECV
fue del 52,5% (IC 95%: 51,3-53,7) para los
hombres y 39,9% (38,7 a 41,0) para las
mujeres. Para la cardiopatía isquémica fue
del 30,9% (IC 95% 29,8-31,9%) para los
hombres y el 17,5% (16,6 a 18,3%) para las
mujeres, y para ACV fue del 11,2% (IC 95%
10,3-12,1%) para los hombres y el 14,7%
(13,6 -15,8%) para las mujeres.
Clasificados por su presión arterial a la edad de 55 años, el 25,7% de los hombres y el 40,8% de las mujeres tenían una presión arterial normal; el 49,4% de los hombres y el 47,5% de las mujeres tenían pre-hipertensión; el 18,1% de los hombres y el 9,6% de las mujeres tenían hipertensión estadio I y el 6,8% de los hombres y el 2,2% de las mujeres tenían hipertensión estadio 2 o hipertensión arterial tratada. Alrededor de la mitad de los sujetos se mantuvo en la misma categoría de presión arterial entre los 41 y 55, mientras que el 30% de los hombres y el 40% de las mujeres aumentaron su presión arterial antes de cumplir los 55 años.
El riesgo de por vida de ECV fue mayor para los negros y se incrementó con el aumento de la presión arterial a la edad índice. Los sujetos del estudio que mantuvieron o disminuyeron su presión arterial a niveles normales (<120/80 mm Hg) para el momento en que tenían 55 años de edad, tuvieron el menor riesgo de por vida de enfermedad cardiovascular, de 22% a 41%, mientras que las personas que desarrollaron hipertensión a esa edad tuvieron un riesgo de por vida de 42% a 69%, sugiriendo un efecto dosis-respuesta para el período de tiempo a altos niveles de presión arterial.
Los pacientes que mejoraron su presión arterial pudieron haber cambiado sus hábitos de dieta y ejercicio o la diferencia pudo haber sido una regresión a la media. En cualquier caso, el peor riesgo de por vida de padecer enfermedad se vió en los hombres que desarrollaron hipertensión en la edad mediana, mientras que en las mujeres, aquellas que presentaron hipertensión entre los 41 a 55 años de edad tuvieron el peor riesgo de por vida.
Según los autores, aunque no fue consistentemente evidente que una mayor duración de la hipertensión arterial se asoció con un mayor riesgo de por vida, es posible que una mayor duración de la hipertensión se asocie con un mayor riesgo de mortalidad por enfermedades NO cardiovasculares.
Los autores concluyen que teniendo en cuenta los cambios de la presión arterial se pueden hacer estimaciones más exactas del riesgo de por vida de las enfermedades cardiovasculares, representando un paso adelante en el desarrollo de estrategias de predicción de riesgo individual.
Referencia:
-
Allen N, Berry J, Ning H, et al. Impact of blood pressure and blood pressure change during middle age on the remaining lifetime risk for cardiovascular disease the cardiovascular lifetime risk pooling project. Circulation 2012;DOI:10.1161/CIRCULATIONAHA.110.002774..

