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El PVM
puede ocurrir en una multitud de desórdenes y en la mayoría de las
instancias,
refleja una VARIANTE NORMAL antes que un simple proceso
de enfermedad.
A
pesar de años de investigación la sintomatología y significancia del PVM
permanece controversial. Fue llamada "la enfermedad de la década" en los
años 80, aunque ahora algunos la consideran un "hallazgo interesante" de
dudosa importancia. Los estudios iniciales que reportaron asociación del PVM
con dolor torácico, disnea, ansiedad y pánico fueron incorrectos por incluir
datos sesgados. Recientes estudios demuestran que la incidencia del PVM fue
sobreestimada por criterios diagnósticos ecocardiográficos imprecisos y que
los síntomas asociados, como las palpitaciones son infrecuentes.
El PVM afecta un 3-4% de la población general de
adultos en los Estados Unidos, así como a nivel mundial, con una proporción
3:1 mujeres/hombres. En la mayoría de las personas afectadas es una
condición INOFENSIVA y NO requiere tratamiento ni ningún cambio en el estilo
de vida. Tampoco acorta la expectativa de vida. En algunas personas, sin
embargo, la progresión de la enfermedad requiere tratamiento.
El término "prolapso
valvular mitral" fue acuñado por J. Michael Criley in 1966
y ganó aceptación sobre otros para describir la patología.
Por muchos años el PVM
fue una anomalía pobremente conocida, asociada con una amplia variedad de
signos y síntomas clínicos, incluyendo soplos sistólicos, ataques de pánico
inexplicables e incluso otros aparentemente no relacionados con ella.
Recientes estudios sugieren que dichos síntomas fueron incorrectamente
ligados al PVM, debido que dicha condición fue simplemente
sobrediagnosticada.
Criterios en evolución
continua para el diagnóstico de PVM con ecocardiografía hacen difícil el
diagnóstico correcto, por lo que muchos sujetos sin PVM fueron incluidos en
estudios de dicha condición y de su prevalencia. En años recientes, nuevos
criterios han sido propuestos como una medida objetiva para el diagnóstico
del PVM usando la ecocardiografía bi y tridimencional. De acuerdo a esto, ha
sido clasificado en un número de subtipos con respecto a dichos criterios.
En
su forma NO clásica, el PVM tiene un bajo riesgo de complicaciones.
En casos severos de su forma CLÁSICA, las complicaciones incluyen
regurgitación mitral, endocarditis infecciosa y (en raras
circunstancias) paro cardíaco, que puede resultar en muerte súbita.
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Clásico vs NO clásico: El prolapso ocurre cuando las valvas de la mitral son
desplazadas más de 2 mm por encima del anillo mitral. La condición puede ser
dividida en subtipos clásico y NO clásico, basado en el desplazamiento de la
valva: hasta 5 mm es considerado NO clásico, mientras que cuando hay más de
5 mm es considerado PVM clásico.
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Simétrico vs asimétrico: El prolapso clásico puede ser subclasificado en
simétrico y asimétrico, referido al punto en el cual las valvas prolapsadas
se unen en el anillo mitral. En una coaptación simétrica, ambas valvas se
encuentran en un punto común con respecto al anillo. Por el contrario, si la
coaptación es asimétrica, una de las valvas es desplazada hacia la aurícula
o atrio con respecto a la otra. Los pacientes con prolapso asimétrico son
susceptibles de deterioro severo de la válvula mitral, con posible ruptura
de las cuerdas tendinosas.
Mortalidad / Morbilidad
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En general el PVM es un desorden
benigno y la mayoría de los pacientes con PVM NUNCA tendrá problemas, las
complicaciones pueden ocurrir en adultos de dediana edad y mayores y puede
ser la causa de la mayoría de casos aislados de regurgitación mitral, 90% de
los casos de ruptura de cuerdas tendinosas, 40% de los accidentes
cerebro-vasculares en pacientes jóvenes y de 10-15% de los casos de
endocarditis.
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Aquellos con anormalidades
estructurales (valvas engrosadas, deformadas o redundantes) son más probable
que sufran complicaciones (regurgitación mitral progresiva, endocarditis o
muerte súbita).
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Casos de PVM con presencia de soplos y
no sólo clicks aislados tienen una mortalidad general que se incrementa en
15-20%
Signos y síntomas
Aunque el PVM es un desorden "de por
vida", muchas personas con esta condición nunca tendrán síntomas. Cuando son
diagnosticadas, las personas se sorprenden por tener una anormalidad cardíaca.
Algunos pacientes con PVM experimentan
palpitaciones o síncopes, aunque la prevalencia de esos síntomas no difieren
significativamente de la población general. Entre 11 y 15% de los pacientes
experimentan dolor torácico moderado y dificultad para respirar, NO
asociados a ataques cardíacos ni cardiopatía isquémica. Dichos síntomas muy
probablemente NO son causados por el PVM, sino por regurgitación de la
sangre en sentido retrógrado a través de la válvula hacia la aurícula izquierda.
Además, la Asociación Americana del Corazón ha ligado los desórdenes de ansiedad
y ataques de pánico al PVM.
Por razones desconocidas, los pacientes
con PVM tienden a tener un bajo índice de masa corporal (IMC)
y típicamente son más delgados que las personas sin éste. Además es de frecuente
ocurrencia en individuos con Síndrome de Marfan, Síndrome de
Ehlers-Danlos,
enfermedad de riñones poliquísticos y anomalía de Ebstein. Otros factores de
riesgo incluyen anormalidades de la pared torácica y la enfermedad de Graves.
Síndrome del prolapso valvular
mitral
El síndrome del prolapso valvular mitral
(Síndrome de Barlow), referido también como disautonomía del PVM es un
desbalance del sistema nervioso autónomo que puede ser asociado con el PVM. NO
está clara la causa subyacente de la disregulación autonómica y las
anormaliadades estructurales presentes en el PVM.

Diagnóstico:
El diagnóstico puede ser hecho a cualquier edad. Su
médico puede detectar el PVM durante un
examen clínico de su corazón con
un estetoscopio. Si el PVM está presente, su médico podrá oír con el
estetoscopio (del gr. stêthos, pecho y skopeín,
observar: Instrumento que nos permite la auscultación de diferentes
partes del cuerpo) un sonido anormal, descrito como un click
característico de baja frecuencia que sugiere la presencia de la
condición. Si adicionalmente existe regurgitación mitral significativa,
también podrá ser oído un soplo cardíaco sistólico en el área mitral de
auscultación.
Un ecocardiograma es usualmente realizado para
confirmar el diagnóstico. Esta es una evaluación ultrasónica no invasiva
del corazón que utiliza ondas de sonido de alta frecuencia para crear
imágenes de las estructuras del corazón, incluyendo las válvulas y
pudiendo determinar por medio del efecto doppler los flujos de sangre a
través de éstas últimas, así como los gradientes de presión entre las
cámaras cardíacas, por lo que puede ser medido el grado de
regurgitación, así como otras características valvulares.
Si la válvula tiene regurgitación pero el paciente no
tiene síntomas, el médico puede sugerir re-examinar al paciente de
acuerdo al criterio clínico. Sin embargo, si existe regurgitación
valvular severa, puede estar indicada cirugía para reparación valvular o
cambio por una protésica.
Tratamiento
La mayoría de las personas con PVM, particularmente si son
ASINTOMÁTICOS, NO REQUIEREN TRATAMIENTO. Si el paciente presenta
o desarrolla síntomas, su médico puede prescribir ciertas medicaciones
para tratar los trastornos del ritmo u otras complicaciones.
Los antibióticos NO están
indicados: Anteriormente se recomendaba que los pacientes con PVM
tratamiento profiláctico con antibióticos antes de ciertos procedimientos
médicos u odontológicos para la prevención de endocarditis, pero
ACTUALMENTE NO ESTÁ INDICADO.
La Asociación Americana del Corazón estableció nuevas pautas de manera que
NO son necesarios los antibióticos en
los casos de PVM, ya que se comportan como el resto de la población normal.
Referencias:
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| Medicina Interna |
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| Ambulatorio Medis. |
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Av. José María Vargas.
Centro Comercial Santa Fe. |
| Nivel C3. Consultorio 2.
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| Caracas. Venezuela. |
:
@rigotordoc |
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