Las
personas con sobrepeso y obesidad con
frecuencia se animan a perder un 5-10% de su
peso y se les dice que las pérdidas de peso
de esa magnitud les ayudará a mejorar los
factores de riesgo de enfermedad
cardiovascular (ECV), mejorando la presión
arterial, así como los niveles de colesterol
y azúcar en la sangre.
Sin embargo, los estudios que soportaban estas afirmaciones con frecuencia eran de tamaño limitado en las muestras, centrados en individuos no diabéticos, y la pérdida de peso típicamente presentada sólo como pérdida de peso promedio y reducción promedio de los factores de riesgo, lo cual no permite un análisis cuidadoso de la relación entre las magnitudes específicas de la pérdida de peso y la consiguiente mejora en los factores de riesgo de ECV.
Rena R. Wing y colaboradores realizaron un estudio clínico multicéntrico, aleatorizado que fue publicado en Nro 34 de la revista Diabetes Care correspondiente a julio 2011 donde examinaron los efectos a largo plazo de las intervenciones de estilo de vida en la morbilidad y mortalidad cardiovascular en 5.145 participantes del estudio Look AHEAD (Acción para la Salud en Diabetes, por sus siglas en inglés) con sobrepeso u obesidad con diabetes tipo 2 que fueron asignados al azar a una intervención intensiva (IIEV), o a cuidados habituales, denominados soporte y educación para la diabetes (SED). Las diferencias entre IIEV y SED en un año han sido reportadas previamente.
En este artículo se examinaron las asociaciones entre la magnitud de la pérdida de peso y el grado de mejoría del control glucémico, la presión arterial y los niveles de lípidos en 1 año en toda la cohorte. También se determinó el cambio promedio de los factores de riesgo y las probabilidades de cumplir con los criterios predefinidos, para una mejoría clínicamente significativa en los factores de riesgo que se asocian con categorías específicas de cambio de peso. Estos análisis proporcionan datos importantes para dirigir las recomendaciones relativas a una pérdida de peso modesta.
Los
participantes del estudio Look AHEAD fueron
reclutados en 16 sitios a lo largo de los
EE.UU. El objetivo era reclutar a un número
aproximadamente igual de hombres y mujeres y
al menos un 33% de minorías raciales y
étnicas. Los criterios primarios de
elegibilidad fueron una edad entre 45-76
años (más tarde se aumentó a 55-76 años), un
IMC ≥ 25 kg / m 2 (≥ 27 kg / m 2 si eran
tratados con insulina), presión arterial
sistólica y diastólica (PAS y PAD) <160/100
mmHg (con o sin medicamentos
antihipertensivos), triglicéridos <600 mg /
dL (con o sin medicamentos para la
dislipidemia) y completar con éxito una
prueba de esfuerzo máxima. Un diagrama de
flujo detallado del número de sujetos
seleccionados y los motivos de
inelegibilidad fue publicado previamente.
Todos los participantes firmaron los
formularios de consentimiento que fueron
aprobadas por sus juntas de revisión
institucional local.
Los participantes fueron asignados al azar
al grupo IIEV o SED. Los participantes en el
grupo IIEV tenía la meta de perder 10% de su
peso corporal, a llevarse a cabo por la
disminución de la ingesta calórica y aumento
de la actividad física. Dicho grupo fue
visto semanalmente durante 6 meses y luego
tres veces al mes durante los meses de 7-12
y fue provisto con una intervención
estructurada para el control de peso. A
dicho grupo se le prescribió una meta de
calorías de 1,200-1,800 kcal / día en
función del peso corporal inicial, con un
30% de las kilocalorías de grasa, y el uso
de productos de reemplazo de comidas. La
actividad física se incrementó gradualmente
a una meta de 175 min / semana de
actividades de intensidad moderada. El grupo
SED asistió a tres reuniones durante el año
y se centró en la dieta, la actividad y el
apoyo social.
Los participantes fueron evaluados al inicio y al año por los miembros del personal certificado que eran ciegos respecto al grupo de intervención asignado. El peso y la estatura se midieron por con una balanza digital y estadiómetro. La presión arterial sentado se midió después de un descanso de 5 minutos utilizando un dispositivo automatizado. Las muestras de sangre se obtuvieron después de un ayuno de al menos 12 horas y analizada por el laboratorio central de bioquímica utilizando procedimientos estandarizados de laboratorio para medir la HbA1c, colesterol total, colesterol HDL y los triglicéridos. El uso de medicamentos se determinó dejando que los participantes trajeran todos los medicamentos recetados a la visita anual. Los cambios en los medicamentos durante el estudio fueron hechos por el propio médico del participante, a excepción de los cambios temporales en la medicación durante los períodos de pérdida de peso intensivo, que fueron realizados por médicos de Look AHEAD, siguiendo un algoritmo estandarizado.
La magnitud de la pérdida de peso en 1 año fue significativamente (P <0,0001) asociada con mejoras de la glicemia, la presión arterial, triglicéridos y el colesterol HDL, pero no con el colesterol LDL (P = 0,79). Las probabilidades de tener una mejoría clínicamente significativa en los factores de riesgo también fue fuertemente relacionada con la magnitud de la pérdida de peso lograda. En comparación con los participantes de peso estable, no se observaron diferencias para aquellos que ganaron peso. Sin embargo, aquellos que perdieron 2-5% de su peso corporal tuvieron una mayor probabilidad de tener mejoras significativas en la PAS (RR 1,24 [IC 95% 1,02-1,50]), en la glucosa (1,75 [1,40-2,19]), en la HbA1c (1,80 [1,44-2,24]) y en los triglicéridos (1,46 [1,14-1,87]).
Los participantes, los que perdieron 5 a <10% (7,25 ± 2,1 kg) de su peso corporal tuvieron mayor probabilidad de lograr una reducción de 0,5% en la HbA1c (Razón de Riesgo: 3,52; 95% CI 2.81-4.40), una disminución de 5 mmHg en la presión arterial diastólica (1,48 [1,20-1,82]), una disminución de 5 mmHg en la presión arterial sistólica (1,56 [1,27-1,91]), un aumento de 5 mg / dL en el colesterol HDL (1,69 [1,37-2,07]) y una disminución de 40 mg / dl de los triglicéridos (2,20 [1,71-2,83]). Las probabilidades de mejoras clínicamente significativas en la mayoría de los factores de riesgo fueron aún mayores en los que perdieron 10-15% de su peso corporal.
Los resultados se mantuvieron similares después de ajustar por inicio o suspensión de los medicamentos. Las probabilidades de mejoras significativas en los factores de riesgo se incrementaron aún más con pérdidas de peso mayores, de tal manera que aquellos que perdieron 10.5% tuvieron más probabilidades de mejora que aquellos que sólo perdieron 2-5% y los que perdieron 10-15% tuvieron aun más posibilidades de mejora de aquellos que perdieron 5-10% de su peso corporal.


