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Manejo médico de la diabetes mellitus
El tratamiento de la diabetes mellitus (DM) se ha centrado
históricamente en el manejo de la hiperglicemia, aunque también han sido un
punto importante en la terapéutica otras
características coincidentes, tales como la hipertensión, dislipidemia,
hipercoagulabilidad, obesidad y resistencia a la insulina. Sin embargo, la
alta prevalencia de la diabetes tipo 2 y el reconocimiento que alcanzar
metas glicémicas específicas pueden reducir sustancialmente la morbilidad y
mortalidad, han hecho que el tratamiento eficaz de la
hiperglicemia sea una
prioridad, ya que se ha demostrado que mantener los niveles glicémicos tan
cercanos al rango no diabético como sea posible proporciona un efecto
beneficioso significativo en las complicaciones microvasculares específicas
a la diabetes, tales como la retinopatía, nefropatía y neuropatía, en el
contexto de la diabetes tipo 1 y en la diabetes tipo 2, igualmente se ha
demostrado que estrategias más intensivas de tratamiento reducen las
complicaciones microvasculares. |
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Sin embargo, si bien se ha demostrado que el tratamiento glicémico intensivo,
que tiene como resultado niveles más bajos de niveles de HbA1C, tiene un efecto
beneficioso en las complicaciones de la enfermedad cardiovascular (ECV) en la
diabetes tipo 1, aún no se ha podido demostrar el mismo efecto en la ECV en la
diabetes tipo 2.
El desarrollo de nuevas clases de medicamentos que disminuyen la glicemia para
complementar las terapias establecidas, tales como las intervenciones dirigidas
al cambio del estilo de vida, insulina, sulfonilureas y metformina, han
aumentado el número de opciones de tratamiento disponibles para la diabetes tipo
2.
Independientemente de que se utilice solo o en combinación con otras
intervenciones para disminuir la glicemia, el aumento en el número de opciones
disponibles para los médicos y pacientes ha intensificado la incertidumbre en
cuanto a los medios más apropiados para tratar esta compleja enfermedad.
Estudios clínicos controlados, tales como el Estudio de las Complicaciones y
Control de la Diabetes (DCCT), el Estudio prospectivo de la diabetes del
Reino Unido (UKPDS), el Estudio sobre la Diabetes de Estocolmo en la diabetes
tipo 1 y el estudio de Kumamoto en la diabetes tipo 2, han permitido establecer
las metas glicémicas del tratamiento que tengan mejores resultados a largo
plazo.
Los estudios clínicos, conjuntamente con los datos epidemiológicos, sustentan el
principio de disminuir la glicemia como un medio eficaz para reducir las
complicaciones microvasculares y neuropáticas a largo plazo.
Las metas adecuadas para la glicemia, de manera cotidiana y
de HbA1C, como un índice de glicemia crónica, no han sido estudiados
sistemáticamente. No obstante, tanto el DCCT como el UKPDS tuvieron como
metas el logro de niveles glicémicos en el rango no diabético. Ningún
estudio ha podido mantener los niveles de HbA1C en el rango no diabético en sus
grupos con tratamiento intensivo, alcanzando niveles promedio en el tiempo de
~7%, el cual es una DE de 4 superior al promedio no diabético.
La meta glicémica recomendada recientemente por la
Asociación Norteamericana de la Diabetes, basada en la factibilidad y la
reducción proyectada en las complicaciones en el tiempo, es en general un nivel
de HbA1C <7%. La meta glicémica recientemente establecida por la
Federación Internacional de la Diabetes es un nivel de
HbA1C <6,5%.
El límite máximo del rango no diabético es 6,1 % (media ± DE.
Nivel de HbA1C de 5 ± 2%) con el estudio estandarizado de DCCT/UKPDS, que ha
sido promulgado a través del Programa nacional de estandarización de la
hemoglobina glicosilada y adoptado por la vasta mayoría de los estudios
comercialmente disponibles.
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Varios estudios clínicos recientes han intentado alcanzar
niveles de HbA1C <6,5% con una variedad de intervenciones. Los resultados del
estudio Acción para controlar el riesgo cardiovascular en la diabetes (ACCORD),
que tuvo el objetivo principal de disminuir la ECV con intervenciones dirigidas
a alcanzar un nivel de HbA1C <6,0% en comparación con intervenciones destinadas
a lograr un nivel de HbA1C <7,9%, mostraron una mortalidad excesiva por ECV en
el grupo de tratamiento intensivo.
Los resultados del estudio Acción en la diabetes y enfermedad
vascular: Evaluación controlada con Preterax y Diamicron MR (ADVANCE) y el
estudio Veterans Affairs Diabetes Tríal (VADT), los cuales tienen intervenciones
y poblaciones de estudio distintas a ACCORD, no mostraron mortalidad total o por
ECV excesiva con los regímenes intensivos que alcanzaron niveles de
HbA1C
comparables con el nivel de 6,5% en ACCORD. No obstante, ninguno de los
estudios ha demostrado un beneficio del control glicémico intensivo en los
principales resultados en la ECV.
Tomando en consideración todas las evidencias descritas, un
nivel de HbA1C >7% debe servir como un llamado de acción para iniciar o cambiar
el tratamiento con la finalidad de alcanzar un nivel de
HbA1C <7%.
Esta meta no es apropiada o práctica para algunos
pacientes y la opinión clínica basada en los beneficios y riesgos
potenciales requiere que se aplique un régimen más intensificado para cada
paciente. Por lo tanto, es necesario que se tomen en consideración factores
tales como la expectativa de vida, el riesgo de hipoglicemia y la presencia de ECV, para cada paciente antes de intensificar el régimen terapéutico. |
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Correlación de HbA1c con
niveles de glicemia |
| HbA1c |
Glicemia promedio mg/dl |
| 6 |
126 |
| 7 |
154 |
| 8 |
183 |
| 9 |
212 |
| 10 |
240 |
| 11 |
269 |
| 12 |
298 |
Fuente:
Standards of Medical Care in Diabetes—2009. Tabla 8
Calculador en línea |
Se ha demostrado que la atención cuidadosa de las
anormalidades distintas a la hiperglicemia que acompaña a la diabetes tipo 2,
tales como la hipertensión y la dislipidemia, mejora las complicaciones
microvasculares y cardiovasculares.
Principios para seleccionar intervenciones contra la
hiperglicemia
Eficacia para disminuir la glicemia
Exceptuando sus efectos diferenciales sobre la glicemia,
actualmente no existen datos suficientes que sustenten la recomendación de una
clase de agentes que disminuyen la glucosa o una combinación de medicamentos
sobre otros con respecto a los efectos en las complicaciones. En otras palabras,
los efectos beneficiosos de la terapia en las complicaciones a largo plazo
parecen basarse principalmente en el nivel de control glicémico logrado en vez
de cualquier otro atributo específico de la(s) intervención(es) utilizada(s)
para alcanzar las metas glicémicas.
En el estudio UKPDS, se compararon tres clases de
medicamentos que disminuyen la glucosa (sulfonilurea, metformina e insulina)
pero no se pudo demostrar una superioridad clara de una droga sobre las otras en
cuanto a las complicaciones de la diabetes. Sin embargo, las distintas clases
tienen una eficacia variable para la disminución de los niveles glicémicos y el
principio fundamental para seleccionar una intervención en particular será su
capacidad de alcanzar y mantener las metas glicémicas.
Además de sus análisis de intención de tratar que demuestran
la superioridad de las intervenciones intensivas en comparación con las
intervenciones convencionales, en los estudios DCCT y UKPDS, se demostró una
fuerte correlación entre los niveles promedio de HBA1C en el tiempo y el
desarrollo y progresión de la retinopatía y nefropatía. Por lo tanto, es
razonable considerar y comparar los medicamentos reductores de la glucosa
sanguínea, así como las combinaciones de dichos agentes, principalmente
basándonos en su capacidad de disminuir y mantener los niveles de HBA1C y de
acuerdo a su seguridad, efectos colaterales específicos, tolerabilidad,
facilidad de uso y costo.
Elección de las intervenciones especificas para la
diabetes y su papel en el tratamiento de la diabetes tipo 2
Una gran cantidad de revisiones se han centrado en las
características de las intervenciones específicas para la diabetes. Por otra
parte, los meta-análisis y revisiones han resumido y comparado la eficacia para
disminuir la glucosa y otras características de los medicamentos.
Desafortunadamente, existe una escasez de estudios de calidad
que proporcionen comparaciones directas de la capacidad de los medicamentos de
alcanzar los niveles glicémicos recomendados actualmente. No obstante, incluso
en ausencia de estudios detallados y rigurosos que comparen directamente la
eficacia de todos los tratamientos disponibles para reducir la glucosa y sus
combinaciones, existen datos suficientes sobre las características de las
intervenciones individuales para proporcionar los lineamientos que se presentan
a continuación.
Una intervención importante que seguramente mejorará la
probabilidad de que un paciente experimente un mejor control a largo plazo de la
diabetes es hacer el diagnóstico temprano, cuando las anormalidades
metabólicas de la diabetes usualmente son menos severas. Niveles más bajos de
glicemia al momento de la terapia inicial están asociados a niveles más bajos de
HbA1C en el tiempo y a un número menor de complicaciones a largo plazo.
Intervenciones en el estilo de vida
Los principales factores ambientales que aumentan el riesgo
de sufrir diabetes tipo 2 son la hipernutrición y un estilo de vida sedentario, con
sobrepeso y obesidad consiguientes. No resulta sorprendente que se haya
demostrado que las intervenciones que revierten o mejoran estos factores tienen
un efecto beneficioso en el control de la glicemia en la diabetes tipo 2
establecida.
Desafortunadamente, la alta tasa de recuperación del peso ha
limitado el papel de las intervenciones en el estilo de vida como un medio
eficaz para controlar la glicemia a largo plazo. Los datos a largo plazo más
convincentes que indican que la pérdida de peso disminuye eficazmente la
glicemia se han generado en el seguimiento de pacientes con diabetes tipo 2 que
han sido sometidos a cirugía bariátrica (banda gástrica y gastroplastia). En
este contexto, con una pérdida de peso sostenida promedio >20 kg, la diabetes
es eliminada virtualmente. Además de los efectos beneficiosos de la pérdida
de peso en la glicemia, la pérdida de peso y el ejercicio mejoran los factores
de riesgo de ECV coincidentes, tales como presión arterial y perfiles de lípidos
aterogénicos, y mejoran otras consecuencias de la obesidad.
Existen pocas consecuencias adversas de dichas intervenciones
en el estilo de vida aparte de la dificultad de incorporarlas y mantenerlas en
el estilo de vida usual, las lesiones musculoesqueléticas usualmente menores y
los problemas potenciales asociados a neuropatía tales como traumatismos y
úlceras en los pies, que pueden presentarse como resultado de una mayor
actividad. Teóricamente, la pérdida de peso eficaz, con sus beneficios
pleiotrópicos, el perfil de seguridad y el costo bajo deben ser los medios más
costo-eficaces para controlar la diabetes, siempre que puedan alcanzarse y
mantenerse a largo plazo.
Dado estos efectos beneficiosos, que por lo general se
observan rápidamente en el transcurso de semanas a meses y con frecuencia antes
de que haya habido una pérdida de peso sustancial, debe incluirse, con raras
excepciones, un programa de intervenciones en el estilo de vida que promueva la
pérdida de peso y el aumento de los niveles de actividad, como parte del manejo
de la diabetes.
La pérdida de peso de tan sólo 4 kg con frecuencia mejorará
la hiperglicemia. Sin embargo, el éxito a largo plazo limitado de los programas
de estilo de vida para mantener las metas glicémicas en los pacientes con
diabetes tipo 2 sugiere que la gran mayoría de los pacientes requerirá la
adición de medicamentos durante el curso de la diabetes.
Hay varias cosas que puede hacer para planear comidas que le ayuden a
alimentarse bien, sentirse bien y controlar su diabetes:
-
Ingerir alimentos bien balanceados. Es importante ingerir diariamente una
variedad de alimentos que incluyan la cantidad adecuada de:
-
carbohidratos (pan, fruta, vegetales), que le proporcionan la mayor
parte de su energía.
-
proteínas (carne, pescado, leche), que fortalecen los músculos y le
proporcionan algo de energía.
-
grasas (carne, productos lácteos, aceites comestibles), que se almacenan
y se usan posteriormente como fuente de energía.
-
Su dietista le ayudará a desarrollar un plan de alimentación que le
proporcione el balance adecuado entre estos alimentos. Recuerde que no
está solo, forma parte de un equipo.
-
Ingiera los alimentos y los refrigerios según el horario establecido. Una
forma de ayudar a su cuerpo a usar mejor la insulina es hacer comidas menos
abundantes y comer más frecuentemente. Esta es la razón por la cual su plan
de alimentación probablemente incluya dos o más refrigerios durante el día.
Es importante que ingiera sus comidas y refrigerios a la misma hora todos
los días (especialmente si se inyecta insulina) para asegurarse de que
mantiene el balance adecuado entre glucosa e insulina en su cuerpo. Si está
tratando de perder peso, el hacer comidas menos abundantes y más frecuentes
le ayudará a sentir menos hambre y a perder peso más rápidamente.
-
Consuma más fibra. La fibra en los alimentos le puede ayudar a bajar
el nivel de glucosa sanguínea. Debe tratar de ingerir alimentos con elevado
contenido de fibra, incluyendo panes, cereales y galletas a base de granos
enteros; frijoles y arvejas secos; y frutas y vegetales.
-
Ingiera menos azúcar. Todo el mundo debe ingerir menos azúcar. ¿Por
qué? Porque el azúcar tiene poco valor como alimento. Tiene muchas
calorías pero carece de vitaminas o minerales. Además, el azúcar actúa
rápidamente en su cuerpo para elevar su nivel de glucosa sanguínea. Los
alimentos con contenido elevado de azúcar incluyen pasteles, tartas,
helados, cereales azucarados, pan dulce, azúcar, miel, jaleas y jarabes.
-
Ingiera menos grasa animal. Como sucede con el azúcar, la mayoría de
nosotros come demasiadas grasas animales (saturadas). Un exceso de esta
clase de grasas puede llevar a problemas cardíacos y a
elevación de la presión sanguínea.
Los alimentos con alto contenido de grasa incluyen los embutidos, las salsas
(jugos de la carne), el tocino, algunos aderezos para ensaladas, los
helados, la mantequilla y la leche entera.
-
Coma menos sal. El sodio en la sal hace que el cuerpo retenga agua.
Esto puede llevar a la elevación de la
presión sanguínea. Trate de tomar menos sal durante la comida y al
cocinar.
Al analizar estos consejos, usted puede apreciar que le piden que ingiera una
dieta más sana en general. Estos lineamientos son de utilidad para todos,
no solamente para los pacientes diabéticos.
La planeación alimentaria puede parecer un tanto confusa al principio, pero no
tiene por qué serlo. La planeación alimentaria no es más que la composición de
un plan de alimentación diaria que incluya los alimentos adecuados en las
cantidades correctas.
La cantidad de alimento que ingiera cada día depende del número de
calorías que necesite para alcanzar y mantener su peso deseado. Si su peso es
bajo, necesita más calorías de las que está ingiriendo. Si está excedido de
peso, necesita menos calorías.
Al sentarse con su dietista, lo primero que harán será determinar cuál debe ser
su peso. Después, determinarán cómo alcanzar dicho peso: si necesita perder
peso, aumentar de peso o conservar el que tiene actualmente. La persona
encargada del cuidado de su salud determinará entonces el número de calorías que
necesita diariamente para alcanzar o mantener su peso deseado.
Con base en estos factores, usted y la persona encargada del cuidado de
su salud elaborarán su plan de alimentación con una variedad de alimentos
seleccionados de las listas de intercambios.
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Medicamentos
La eficacia de reducir la glucosa de las terapias
individuales y las combinaciones demostrada en los estudios clínicos se basa no
sólo en las características intrínsecas de la intervención sino también en la
duración de la diabetes, la glicemia inicial, la terapia previa y otros
factores.
Un factor importante en la selección de una clase de drogas o
un medicamento específico dentro de una clase, para iniciar la terapia o al
cambiar la terapia, es el nivel ambiental del control glicémico. Cuando los
niveles de glicemia son elevados (por ejemplo,
HbA1C >8,5%), se recomiendan las
clases con una mayor y más rápida eficacia para reducir la glucosa o el inicio
potencialmente más temprano de la terapia combinada; sin embargo, los pacientes
con diabetes de inicio reciente con frecuencia responden adecuadamente a
intervenciones menos intensivas que aquellos con enfermedad más prolongada.
Cuando los niveles glicémicos se encuentran más cercanos a
los niveles objetivo (por ejemplo, HbA1C <7,5%), puede considerarse el uso de
medicamentos con un potencial menor para disminuir la glicemia y/o con un inicio
de acción más lento.
Obviamente, la elección de metas glicémicas y los
medicamentos utilizados para alcanzarlas deben ser individualizadas para cada
paciente, equilibrando el potencial para disminuir el nivel de
HbA1C y el
beneficio a largo plazo anticipado con problemas de seguridad específicos, así
como otras características de regímenes, incluyendo los efectos colaterales, la
tolerabilidad, la facilidad de uso, el cumplimiento a largo plazo, el costo y
los efectos no glicémicos de los medicamentos.
La diabetes tipo 2 es una enfermedad progresiva
caracterizada por el empeoramiento de la glicemia; se requieren dosis más altas
y medicamentos adicionales con el tiempo para lograrse las metas del
tratamiento.
El estudio UKPDS fue el primero en demostrar que la DM es una enfermedad
progresiva, en la que el control glicémico se deteriora con el transcurso del
tiempo, independientemente del tratamiento (Lancet 1998, 352: 854-865). Esto fue
confirmado en el estudio ADOPT (Kahn S.E et al. N. Engl J. Med 2006, 355:
2427-2443). Esta evidencia indica la necesidad de tratamiento combinado a medida
que progresa la enfermedad.
Actualmente existen múltiples opciones terapéuticas orales para reducir la
glicemia en pacientes con DM y la combinación de drogas con distinto mecanismo
de acción permite una notable reducción adicional de la
HbA1C.
La eficacia de los tratamientos tradicionales para la DM se ve limitada por
importantes efectos adversos, abanderados por la hipoglicemia, así como el
aumento de peso e hiperinsulinemia en el caso de las sulfonilureas y glinidas;
aumento de peso, edema, insuficiencia cardíaca y fracturas óseas con las
glitazonas, (este último a tomar en cuenta particularmente en personas mayores
con osteopenia u osteoporosis) y los efectos gastrointestinales con los
inhibidores de la α-glucosidasa y la metformina.
Ante todo, es importante que comprenda que los medicamentos hipoglucemiantes
orales no son "pastillas de insulina".
Los agentes hipoglucemiantes orales trabajan con su cuerpo para
incrementar la cantidad de insulina que ya está usted produciendo. Después,
trabajan para ayudar a su cuerpo a usar su propia insulina con mayor eficacia.
Para que los medicamentos hipoglucemiantes orales funcionen, usted debe producir
algo de insulina.
Alrededor de la tercera parte de las personas con diabetes del tipo II
usan medicamentos hipoglucemiantes orales.
Su médico le prescribió un medicamento hipoglucemiante oral porque su plan de
alimentación y la actividad física no le están proporcionando el control que
necesita. El hecho de que esté usted tomando un medicamento hipoglucemiante oral
ahora no significa que siempre vaya a tener que tomarlo. En algunos casos, las
personas que en alguna ocasión estuvieron excedidas de peso pueden dejar de
tomar el medicamento simplemente con la pérdida del sobrepeso (mediante un mejor
plan de alimentación y actividad física diaria).
Sin embargo, éste no es el caso para todos. De hecho, algunas personas pueden
llegar a necesitar inyecciones de insulina si los medicamentos orales se vuelven
ineficaces en el control de la glucosa sanguínea. Es importante que siga usted
los consejos de su médico respecto de las medicinas hipoglucemiantes orales que
le prescribió.
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Metformina (Glucofage, Glafornil).
Una droga disponible desde fines de la década de
1950, reduce la producción hepática de glucosa (efecto terapéutico
más importante) y aumenta la captación periférica de glucosa, con
disminución de la glicemia en ayuno, Comúnmente, la monoterapia con metformina disminuirá los niveles de
HbA1C en ~1,5%.
Es un insulinosensibilizante: no afecta la secreción de insulina.
Otros de sus efectos incluyen: el retardo del vaciamiento gástrico,
protección de las células β y efectos pleiotrópicos, tales como
mejorar el metabolismo lipídico, con oxidación de ácidos grasos,
angioprotección, efectos positivos sobre la cardiomiopatía diabética
y mejoría de la reactividad vascular. Además activa la quinasa
activada por AMP, lo que resulta en reducción de la actividad de la
acetil-CoA carboxilasa (AMPK), supresión de la expresión de
enzimas lipogénicas y en su principal efecto descrito: inhibición de
la producción hepática de glucosa.
La estimulación de la actividad de la AMPK en el músculo esquelético
se asocia con la inducción de la captación de glucosa.
Cuantitativamente, su efecto antihiperglucemiante depende mucho más
de la inhibición de la gluconeogénesis hepática, que del aumento de
la captación periférica de glucosa. En la mayor parte de los
estudios, metformina redujo la producción endógena de glucosa entre
un 10 y 30% y aumentó la captación de glucosa estimulada por
insulina del 15 al 40% (Stumvoll, M et al. Endocr Res 2007. 32:
39-57).
Las células de los islotes pancreáticos de pacientes con diabetes
mellitus 2 (DM-2) muestran una tasa de apoptosis mayor que la de
controles normales y la incubación invitro con metformina reduce la
tasa
de apoptosis de los islotes de pacientes con DM-2, lo que indica un
efecto protector sobre la célula β.
El tratamiento con metformina produce una reducción
dosis-dependiente de la HbA1c máxima con dosis de 2g/día (Garber,
A.J.et al. Am J Med. 1997, 103: 491-497), aunque algunos estudios
indican que dosis superiores pueden asociarse incluso con mayor
reducción. El estudio ADOPT demostró que su efecto terapéutico se
perdió progresivamente con el transcurso del tiempo (Kahn, S.E. et
al. N. Eng.J.Med. 2006, 355: 2427-2443). En dicho estudio se observó
una reducción del peso corporal con metformina, que se mantuvo
durante todo el seguimiento, un resultado favorable en comparación
con sulfonilureas y rosiglitazona. La metformina también tiene un
efecto marginal aunque estadísticamente significativo en la
reducción del nivel de triglicéridos y colesterol total y también se
asocia con una disminución NO significativa de la presión arterial (Wullfelé
M.G. et al. J Intern Med: 2004, 256: 1-14).
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Mecanismo de acción de la metformina en la producción hepática
de glucosa y en su consumo a nivel muscular.
La metformina disminuye la gluconeogénesis
hepática interfiriendo con la oxidación respiratoria
mitocondrial. Suprime la gluconeogénesis a partir de varios
sustratos, incluyendo lactato, piruvato, glicerol y aminoácidos.
Además incrementa los niveles intramitocondriales de calcio
(Ca++), un modulador de la respiración mitocondrial. En los
tejidos insulino-sensibles (tal como el músculo esquelético), la
metformina facilita el transporte de glucosa incrementando la
actividad de la tirosinokinasa en los receptores de insulina y
aumentando el transporte de glucosa en la membrana celular. ADP
= adenosine diphosphate; ATP = adenosine triphosphate; Ca++ =
intracellular calcium levels; OAA = oxaloacetate; PEP =
phosphoenolpyruvate; Pi = inorganic phosphate; TK = tyrosine
kinase |
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Metformina redujo en gran medida el riesgo de cualquier evento
relacionado con la diabetes, en comparación con otras modalidades
terapéuticas y la mortalidad relacionada con la diabetes en
comparación con el tratamiento convencional en el estudio UKPDS
(Lancet, 1998, 352: 854-865). en el mismo estudio, también redujo
notablemente el riesgo de infarto miocárdico en comparación con la
terapia convencional.
Por lo general, es bien tolerada, sus efectos adversos más
comunes son gastrointestinales y dependientes de la dosis, incluyendo la
alteración del gusto, pérdida del apetito, náuseas/vómitos, dolor
abdominal y heces blandas/diarrea y se pueden reducir aumentando
lentamente la dosis. Un 5% de los pacientes son completamente
intolerantes. La monoterapia con metformina usualmente no
está acompañada por hipoglicemia y ha sido utilizada de manera segura, sin
causar hipoglicemia, en pacientes con hiperglicemia prediabética. La metformina
interfiere con la absorción de la vitamina B12 pero en muy pocas ocasiones está
asociada a la anemia.
El principal efecto de la metformina es estabilidad en el
peso o pérdida de peso modesta, a diferencia de los otros medicamentos
reductores de la glucosa sanguínea. En el estudio UKPDS se demostró un efecto
beneficioso de la terapia con metformina en los resultados de la ECV, que
requiere ser confirmado.
El paciente ideal para tratar con metformina es aquel con menos de 70 años
de edad, SIN insuficiencia renal y/o cardíaca y/o hepática y sin condiciones
agudas o crónicas que lleven a la hipoxia. La
insuficiencia renal y la insuficiencia cardíaca están
consideradas como contraindicaciones para el uso de metformina ya que pueden
aumentar el riesgo de acidosis láctica, una complicación potencialmente fatal y
extremadamente rara (menos de 1 caso por 100.000 pacientes tratados). Sin
embargo, estudios recientes han sugerido que la metformina es segura a excepción
de la tasa de filtración glomerular estimada que cae a <30 ml/min.
Lo ideal es comenzar con una dosis baja (500 mg/día)
y aumentarla lentamente << a criterio del médico tratante >> hasta alcanzar
los 2000 mg /día. Si no hay efectos adversos, particularmente
gastrointestinales a los 5-7 días, aumentar la dosis directamente a 850 -
1000 mg/día. La dosis máxima es de 3000 mg/día. La edad no constituye una
contraindicación para su uso, ni la insuficiencia renal, siempre y cuando el
IFG sea mayor de 40ml/min, o la insuficiencia cardíaca si es estable y de
clase I ó II de la Asociación del Corazón de Nueva York.
Sulfonilureas.
Disminuyen la glicemia al aumentar la
secreción de insulina. En términos de la eficacia, al parecer son similares a
la metformina, disminuyen los niveles de HbA1C en ~1,5%. El principal efecto
adverso es la hipoglicemia, que puede ser prolongada y potencialmente letal,
pero dichos episodios, caracterizados por la necesidad de asistencia médica,
coma o crisis convulsivas, son poco frecuentes. No obstante, varios episodios
son relativamente más frecuentes en las personas de edad avanzada. La clorpropamida y glibenclamida
están asociadas a un riesgo sustancialmente mayor de hipoglicemia
que otras sulfonilureas de segunda
generación (gliclazida, glimepirida, glipizida y sus extensas formulaciones),
las cuales son preferibles. Además, el aumento de peso de ~2 kg es común luego
del inicio de la terapia con sulfonilureas.
Si bien el inicio del efecto reductor de la glucosa de la
monoterapia con sulfonilureas es relativamente rápido en comparación con por
ejemplo, las tiazolidinedionas (TZD), el mantenimiento de los objetivos
glicémicos en el tiempo no es tan bueno como la monoterapia con una TZD o
metformina.
La terapia con sulfonilureas estuvo implicada como una causa
potencial de una mayor mortalidad por ECV en el estudio Programa de la Diabetes
del Grupo Universitario (UGDP), sin
embargo, no fue corroborado por el estudio UKPDS o ADVANCE. Los beneficios
glicémicos de las sulfonilureas son casi completamente reportados con la mitad
de las dosis máximas y por lo general, deben evitarse las dosis más altas.
Glinidas.
Al igual que las sulfonilureas, las glinidas
estimulan la secreción de insulina, aunque éstas se unen a un sitio distinto
dentro del receptor de la sulfonilurea. Las mismas tienen una vida media de
circulación más breve que las sulfonilureas y deben administrarse con mayor
frecuencia.
La repaglinida es casi tan eficaz como la metformina o las
sulfonilureas, ya que disminuye los niveles de
HbA1C en ~1.5%. La nateglinida es
de algún modo menos eficaz para disminuir el nivel de HbA1C que la repaglinida
cuando se utiliza como monoterapia o como terapia combinada. El riesgo de
aumento de peso es similar al de las sulfonilureas, pero la hipoglicemia puede
ser menos frecuente, al menos con la nateglinida, que con algunas sulfonilureas.
Inhibidores de la α-glucosidasa.
Reducen la tasa de digestión
de los polisacáridos en el intestino delgado proximal, disminuyendo
principalmente los niveles posprandiales de la glucosa sin causar
hipoglicemia.
Son menos eficaces para disminuir la glicemia que la
metformina o las sulfonilureas, reduciendo los niveles de HbA1C en 0,5 - 0,8%
(29). En vista de que los carbohidratos se absorben de manera más distal, no se
presenta malabsorción ni pérdida de peso; sin embargo, el aumento del suministro
de carbohidratos al colon tiene como resultado comúnmente un aumento en la
producción de gases y síntomas gastrointestinales. En los estudios clínicos,
25-45% de los participantes ha suspendido el uso de los " inhibidores de α-glucosidasa
como resultado de dicho efecto colateral.
En un estudio clínico en el que se evalúa la acarbosa como
medio para prevenir el desarrollo de la diabetes en los individuos en alto
riesgo con trastorno de tolerancia a la glucosa, se mostró una reducción
inesperada en los resultados de ECV severa. Es necesario confirmar este
beneficio potencial de los inhibidores de la α-glucosidasa.
Tiazolidinedionas.
Las Tiazolidinedionas (TZD o glitazonas) son moduladores de
receptores activados por proliferadores de peroxisomas ϒ; las mismas aumentan la
sensibilidad del músculo, tejido adiposo e hígado a la insulina endógena y
exógena ("sensibilizadores a la insulina").
Los datos sobre la eficacia para reducir la glucosa sanguínea
de las TZD cuando se utilizan como monoterapia han mostrado una disminución de
0,5-1,4% en el nivel de HbA1C. Las TZD al parecer tienen un efecto más duradero
en el control glicémico, particularmente en comparación con las sulfonilureas.
Los efectos adversos más comunes con las TZD son aumento de
peso y retención de líquido, con edema periférico y un aumento de dos veces del
riesgo de desarrollar insuficiencia cardiaca congestiva. En algunos estudios se
ha mostrado que existe aumento en la adiposidad, principalmente subcutánea, con
cierta reducción en la grasa visceral.
Las TZD tienen un efecto beneficioso (pioglitazona) o neutro
(rosíglitazona) en los perfiles de lípidos aterogénicos. Se ha sugerido en
varios metaanálisis un aumento relativo de 30-40% en el riesgo de desarrollar
infarto de miocardio con la rosiglitazona. Por otra parte, el Estudio clínico
prospectivo sobre la pioglitazona en los eventos macrovasculares (PROactive) no demostró
efectos significativos de la pioglitazona en comparación con el placebo en el
resultado principal de la ECV luego de 3 años de seguimiento.
La pioglitazona estuvo asociada a una reducción de 16% en la
mortalidad, infarto de miocardio e ictus. Los meta-análisis han sustentado un
posible efecto beneficioso de la pioglitazona en el riesgo de ECV. En la
actualidad, en los Estados Unidos, las TZD están aprobadas para el uso en
combinación con metformina, sulfonilureas, glinidas e insulina.
Insulina.
Es el medicamento más viejo de los medicamentos
actualmente disponibles y por lo tanto, constituye el tratamiento con el cual
tenemos la mayor experiencia clínica. Además, es el agente más eficaz para
disminuir la glicemia. Existen tres
tipos básicos de insulina: de acción rápida, de acción intermedia y de
acción prolongada. Estos nombres se usan para describir el funcionamiento de
cada tipo de insulina en su cuerpo.
La insulina de acción rápida inicia su actividad
relativamente pronto, y es efectiva por un lapso bastante breve. Entre las
de acción rápida destacan la Regular y la Semilente®. La insulina Regular
tiene una "R" grande en el empaque. La insulina Semilente tiene una "S"
grande en el empaque.
La insulina de acción intermedia inicia su actividad un
poco después, pero dura un poco más. Entre las de acción intermedia vale la
pena mencionar la NPH y la Lente®. La insulina NPH tiene una "N" grande en
el empaque. La insulina Lente tiene una "L" grande en el empaque.
La insulina de acción prolongada empieza muy lentamente y perdura durante un
lapso prolongado. Las dos insulinas de acción prolongada son la Ultralente®
y la Protamina Zinc (PZI). La Ultralente tiene una "U" grande en el empaque.
La PZI tiene una "P" grande en el empaque.
En la curva de actividad de la insulina humana de acción
rápida, se puede observar que su inicio de actividad se produce media hora
después de haberse inyectado. El pico de actividad empieza alrededor de dos
horas después y se prolonga hasta por cuatro horas. El lapso durante el cual
esta insulina tiene actividad en su cuerpo es aproximadamente de ocho horas.
Los tiempos de inicio, pico y duración de otras insulinas (bovina, porcina,
bovina-porcina) son ligeramente diferentes.
Cuando se utiliza en dosis adecuadas, la insulina puede
disminuir cualquier nivel de HbA1C elevado a la meta terapéutica o cercana a
ésta. A diferencia de los otros medicamentos que disminuyen la glucosa
sanguínea, no existe una dosis máxima de insulina con la cual no ocurra un
efecto terapéutico.
Puede ser necesario el uso de dosis relativamente más altas
de insulina (>1 ud/kg), en comparación con aquellas requeridas para tratar la
diabetes tipo 1, para vencer la resistencia a la insulina de la diabetes tipo 2
y disminuir el nivel de HbA1C al objetivo.
Si bien la terapia inicial está destinada a aumentar el
suministro de insulina basal, usualmente con insulinas de acción intermedia o
prolongada, los pacientes pueden requerir también la terapia prandial con
insulinas de acción corta o rápida.
No se ha demostrado que los análogos de la insulina de acción
rápida o prolongada disminuyan los niveles de
HbA1C de manera más eficaz que
las formulaciones de acción intermedia o rápida más viejas. La terapia con
insulina tiene efectos beneficiosos en los niveles de triacilglicerol y HDL
colesterol, especialmente en pacientes con control glicémico deficiente, pero
está asociada a un aumento de peso de ~2-4 kg, que probablemente sea
proporcional a la corrección de la glicemia y principalmente el resultado de la
reducción de glicosuria.
La terapia con insulina también está asociada a la
hipoglicemia, aunque con una frecuencia mucho menor que en la diabetes tipo 1.
En los estudios clínicos dirigidos a la glicemia normal y a alcanzar un nivel
promedio de HbA1C de ~7%, se presentaron episodios hipoglicémicos severos a una
tasa entre una y tres por 100 pacientes-años, en comparación con 61 por 100
pacientes-años en el grupo de terapia intensiva de DCCT. Los análogos de la
insulina, con perfiles más prolongados y que no alcanzan pico, disminuyen de
manera modesta el riesgo de hipoglicemia en comparación con NPH y los análogos
con duración de acción muy breve reducen el riesgo de hipoglicemia en
comparación con la insulina regular.No trate de escoger su propia rutina para la
administración de la insulina. Su médico le prescribirá la rutina adecuada
para usted, diseñada de acuerdo a sus necesidades y estilo de vida. Escuche
a su médico, haga preguntas y, sobre todo, siga cuidadosamente sus
instrucciones.
Importante:
-
Aplíquese su insulina todos los días de acuerdo con
la dosis y el horario prescritos.
-
Nunca se salte una inyección, incluso si no puede
comer.
-
Lleve un registro de su rutina para la administración
de insulina: anote el tipo y la cantidad de insulina que utiliza y la
hora a la que la usa.
-
Use el mismo procedimiento cada vez que se inyecte
insulina.
-
Siempre verifique el aspecto de su frasco de insulina
antes de extraer la dosis.
-
Equilibre sus inyecciones de insulina con su plan de
alimentación y su actividad física: una dosis demasiado alta, una
cantidad insuficiente de alimento o un exceso de actividad puede hacer
que descienda demasiado su glucosa sanguínea, dando como resultado una
severa hipoglicemia (nivel bajo de
glucosa en la sangre).
-
Hable siempre con su médico antes de hacer algún
cambio de marca de insulina, tipo (Regular, NPH, Lente®, etc.), especie
(bovina, porcina, bovina-porcina, humana), concentración (U-100 ó U-40),
dosificación o rutina de inyección
-
Verifique siempre la fecha de caducidad en el frasco
de insulina antes de inyectarse la insulina.
-
Verifique siempre que está comprando la insulina
correcta:
-
Verifique la marca (Humulin®, Iletin® II, etc.)
-
Verifique el tipo (R, N, L, U, etc.)
-
Verifique la especie (bovina, porcina,
bovina-porcina, humana)
-
Verifique la concentración (U-100 ó U-40)
-
Verifique la fecha de caducidad en el empaque

Cuando su médico le prescriba una
dosis mixta, le dirá los tipos y las dosis de insulina que deberá usar. No
obstante, como la responsabilidad del control de su diabetes es de usted, es
preciso que entienda algunos de los lineamientos para mezclar insulinas. Es
importante que recuerde que solo ciertas insulinas se pueden combinar:
Siga los mismos pasos cada vez que
mezcle insulinas, y espere el mismo lapso antes de inyectar cada dosis
mixta. Esto contribuirá a que se asegure de que su insulina funciona de la
misma manera cada vez que se inyecta.
Es importante que siempre verifique usted el aspecto de su
insulina antes de inyectarla.
Las
insulinas NPH, Lente y Ultralente deben tener un aspecto
uniformemente turbio o lechoso después de la mezcla. Siempre
debe usted dar vueltas o agitar cuidadosamente los frascos de estas
insulinas antes de extraer la dosis con el objeto de asegurarse de que el
contenido se mezcle de manera uniforme. Después de mezclar la insulina,
verifique que tenga aspecto turbio o lechoso.
No use un frasco de NPH, Lente o
Ultralente si:
-
La insulina permanece en el fondo del frasco después de mezclar,
quedando un líquido claro en la superficie.
-
La insulina tiene grumos después de mezclar.
-
Si en el fondo o en los costados del frasco de insulina se adhieren
partículas sólidas después de mezclar, dándole un aspecto cristalizado.
La insulina Regular debe tener un aspecto transparente e
incoloro. No use insulina Regular si ésta luce turbia, espesa o ligeramente
coloreada, o si se pueden ver trozos sólidos.
Agonistas del péptido-1 (GLP-1), análogo al glucagon (exenatida).
En los últimos años surgió evidencia de que el sistema de las incretinas,
hormonas segregadas por el intestino podría ser útil para corregir la
disfunción de las células de los islotes que caracterizan a la DM-2. Estas
son hormonas peptídicas por lo que no pueden ser administradas por vía oral
y son degradadas rápidamente por la enzima peptidil dipeptidasa-4 (DPP-4).
Por consiguiente, deben ser administradas por infusión intravenosa continua.
La infusión de GLP-1, una incretina, en pacientes con DM-2, reduce la
glicemia debido a la estimulación de la secreción de insulina y la
inhibición de la producción de glucagon. Lo que resulta interesante es que
tanto la estimulación de la secreción de insulina por las células β, como la
inhibición de la producción de glucagon por las células α por GLP-1 cesa a
medida que la glicemia disminuye, es decir, ambos efectos son dependientes
de la glucosa.
El GLP-1 es un péptido que se presenta de manera natural producido por las células L del
intestino delgado, potencia la secreción de insulina estimulada por la glucosa. Exendin-4 tiene homología con la secuencia de GLP-1 humana, pero tiene una vida
media de circulación más prolongada.
Éste se une al receptor de GLP-1 en la célula β pancreática y
aumenta la secreción de insulina mediada por la glucosa. Exendin-4 sintético
(exenatida) fue aprobada para el uso en los Estados Unidos en 2005 y se
administra dos veces al día mediante inyección subcutánea. Si bien existe una
cantidad menor de datos publicados sobre este nuevo compuesto en comparación con
los otros medicamentos reductores de la glucosa sanguínea, exendin-4 parece
disminuir los niveles de HbA1C en 0,5-1%, principalmente al reducir los niveles
posprandiales de la glucosa sanguínea.
La exenatida también suprime la secreción de glucagón y
retarda la motilidad gástrica. La misma no está asociada a hipoglicemia pero
causa una frecuencia relativamente alta de trastornos gastrointestinales,
30-45% de los pacientes tratados experimenta uno o más episodios de náusea,
vómito o diarrea. Dichos efectos colaterales tienden a reducirse con el tiempo.
En los estudios publicados, la exenatida está asociada a la pérdida de peso de
~2-3 kg durante 6 meses, que puede ser el resultado de sus efectos colaterales
gastrointestinales. Reportes recientes han sugerido un riesgo de desarrollar
pancreatitis asociada al uso de agonistas de GLP; sin embargo, el número de
casos es muy reducido y, en este momento, no está claro si la relación es causal
o casual. Actualmente, la exenatida está aprobada para el uso en los Estados
Unidos con sulfonilurea, metformina y/o una TZD. Se están desarrollando otros
agonistas y formulaciones de GLP-1.
Agonistas de amilina (pramlintida).
Es un análogo sintético
de la hormona de células β, amilina. Ésta se administra de manera subcutánea
antes de las comidas y retarda el vaciado gástrico, inhibe la producción de glucagón de manera dependiente de la glucosa y disminuye principalmente las
excursiones posprandiales de la glucosa.
En estudios clínicos, el nivel de
HbA1C ha disminuido en
0,5- 0,7%. Los principales efectos colaterales clínicos de esta droga son de
naturaleza gastrointestinal. ~30% de los participantes tratados en los estudios
clínicos ha desarrollado náusea, pero este efecto colateral tiende a disminuir
con el tiempo en terapia. La pérdida de peso asociada a este medicamento es
~1-1,5 kg durante 6 meses; al igual que con la exenatida, algunos de los casos
de pérdida de peso pueden ser el resultado de efectos colaterales
gastrointestinales. Actualmente, la pramlintida está aprobada para el uso en los
Estados Unidos sólo como terapia complementaria con insulina regular o análogos
de insulina de acción rápida.
Inhibidores de la dipeptidil peptidasa cuatro (DPP-4)
El GLP-1 y el péptido insulinotrópico dependiente de la
glucosa (GIP), los principales péptidos insulinotrópicos de origen intestinal (incretinas),
son degradados rápidamente por la dipeptidil peptidasa cuatro. La DPP-4 es un
miembro de una familia de proteínas de la membrana celular que se expresan en
muchos tejidos, incluyendo las células inmunes. Los inhibidores de la DPP-4 son
moléculas pequeñas que aumentan los efectos de GLP-1 y GIP, incrementando la
secreción de la insulina mediada por la glucosa y suprimiendo la secreción del glucagón.
Las gliptinas son pequeñas moléculas activas por vía oral que impiden o
retardan la inactivación del GLP-1 por la DPP-4. De este modo, la inhibición
de la DPP-4 permitirá que la mayor parte de GLP-1 permanezca en forma activa
estimulando las células β y bloqueando las células α de manera dependiente
de los niveles de glucosa sanguínea.
El primer inhibidor oral de la DPP-4, sitagliptina, fue
aprobado por la Administración de Alimentos y Fármacos en octubre de 2006
para el uso como monoterapia o terapia combinada con metformina o TZD. Otro
inhibidor de la DPP-4, vildagliptina, fue aprobada en Europa en febrero de
2008 y se están desarrollando otros compuestos.
La Vildagliptina (Galvus ®) es una pequeña molécula activa por vía oral que
se une a la enzima DPP-4 en el sitio activo y es metabolizado por la enzima,
por lo que puede ser considerada como un metabolito interfiriente de DPP-4.
Vildagliptina es un inhibidor altamente selectivo de DPP-4, tiene una muy
elevada afinidad de unión por la enzima humana, provocando una inhibición
reversible. Luego de su administración oral, provoca una inhibición marcada
y extremadamente rápida de la actividad de la DPP-4 con una duración de
acción dependiente de la dosis: La dosis de 50 mg usada en la práctica
clínica produce una inhibición casi completa de la enzima durante 12 horas.
La absorción luego de la administración oral es rápida, su biodisponibilidad
es superior al 80%, no interferida por los alimentos y con una unión a
proteínas muy baja (9%). Su metabolismo es por hidrólisis y el principal
metabolito es inactivo; 85% se excreta en la orina y el 15% restante en las
heces. Todas estas características hacen improbable cualquier interacción
medicamentosa.
La administración de vildagliptina aumenta las concentraciones de GLP-1
activo de 2 a 4 veces luego de una comida en pacientes con DM-2 e incrementa
la concentración de insulina, no sólo post-prandial, sino durante toda la
noche. Este último puede ser el motivo por el cual la droga mejora la
glicemia post-prandial y la glicemia en ayunas. El aumento de la secreción
de insulina no se debe a la estimulación directa de la célula β, sino al
aumento de la sensibilidad de esta última a la glucosa, un efecto sostenido
al cabo de un año de tratamiento con dicha droga (Mari et al. J. Clin
Endocrinol Metab
2008, 93: 103-109). Al mismo tiempo, la administración de vildagliptina
restaura la supresión postprandial de la producción de glucagon y el efecto
se sostiene durante 12 horas, lo que probablemente contribuya a la mejoría
de la glicemia en ayunas, además de la glicemia postprandial.
En ausencia de glucosa el efecto estimulante de la secreción de insulina de
GLP-1 es mínimo; por el contrario, GLP-1 potencia marcadamente la respuesta
secretoria de insulina a la glucosa (aumenta la sensibilidad de la célula β
a la glucosa).
La combinación de aumento de la sensibilidad a la glucosa de las células α y
β, da como resultado la supresión de la producción endógena de glucosa,
tanto post-prandial como en ayunas. Balas, B. et al. J. Clin Endocrinol
Metab 2007, 92: 1249-1255)
En pacientes con alteración de la tolerancia a la glucosa, vildagliptina no
altera la glicemia en ayunas, pero reduce la hiperglicemia post-prandial,
mejora la función de las células β y disminuye las concentraciones
postprandiales de glucagon (Rosenstock, J et al. Diabetes Care 2008, 31:
30-35).
También existe evidencia sugestiva de efectos extrapancreáticos de
vildagliptina con un aumento de la sensibilidad periférica a la insulina, lo
que podría estar relacionado con la reducción de la concentración de ácidos
grasos libres, independientemente del control glicémico, que parece estar
relacionado con modificaciones en la composición de los quilomicrones
secundarias a cambios en la síntesis de apolipoproteína B-48 (Diabetología
2006, 49: 2049-2057)
Los inhibidores de la DPP-4 disminuyen los niveles de
HbA1C en 0,6 - 0,9 puntos porcentuales, tienen un peso neutro y son
relativamente bien tolerados. Los mismos no causan hipoglicemia cuando se
utilizan como monoterapia. Está disponible un comprimido de combinación de
dosis fija con metformina, ya que ambos muestran un efecto sinérgico
aumentando las concentraciones de GLP-1 El potencial de esta clase de compuestos de
interferir en la función inmune plantea preocupación ya que se ha reportado
un aumento en las infecciones respiratorias superiores.
Maneras de iniciar la terapia y las intervenciones avanzadas
contra la diabetes
Con excepción de raras circunstancias, tales como la
cetoacidosis diabética o pacientes que son extremadamente catabólicos o hiperosmolares o que no son capaces de hidratarse adecuadamente, no se requiere
hospitalización para el inicio o ajuste de la terapia.
El paciente es el jugador clave en el equipo del cuidado de
la diabetes y debe ser entrenado y facultado para ajustar los medicamentos con
la orientación de los profesionales del cuidado de la salud a fin de alcanzar
las metas glicémicas y prevenir y tratar la hipoglicemia. Muchos pacientes
pueden ser tratados eficazmente con la monoterapia; no obstante, la naturaleza
progresiva de la enfermedad requerirá, con el tiempo, el uso de la terapia
combinada en muchos pacientes, si no en la mayoría, con la finalidad de alcanzar
y mantener la glicemia en el rango objetivo.
Las medidas de glicemia que se deben considerar diariamente
son los niveles de glucosa en ayuno y preprandial. El autocontrol de la glucosa
sanguínea (SMBG) constituye un elemento importante para ajustar o agregar
nuevas intervenciones y en particular, para titular las dosis de insulina.
La necesidad y el número de mediciones mediante SMBG
necesarias no están claros y dependen de los medicamentos utilizados. Los
regímenes reductores de la glucosa orales que no incluyen las sulfonilureas o
las glinidas y que por lo tanto, probablemente no causan
hipoglicemia, por lo
general no requieren el SMBG. Sin embargo, puede utilizarse para determinar si
se están alcanzando los objetivos terapéuticos de la glucosa sanguínea y para
ajustar los regímenes de tratamiento sin que el paciente requiera ser sometido a
pruebas de laboratorio para la medir glucosa sanguínea. La terapia con insulina
necesita un monitoreo más frecuente.
Es importante que lleve usted un registro adecuado de sus niveles de glucosa
sanguínea. Esto le permite a usted y a su médico detectar cualquier problema que
usted tenga, y hacer los ajustes necesarios en su plan de alimentación, su
actividad física o sus medicamentos para resolver esos problemas.
El llevar registros adecuados implica anotar:
-
la fecha y la hora a la que practica cada prueba.
-
el resultado de su prueba de glucosa.
-
el tipo y la dosificación de medicamento que está usando y cuándo lo toma.
-
los resultados de las pruebas de cetonas
-
cualquier cosa especial o poco usual que pueda haber afectado su nivel de
glucosa sanguínea (demasiado ejercicio, omitió una comida, etc.)
Asegúrese de que los resultados que anote en su registro sean precisos. No tenga
miedo de anotar niveles de glucosa sanguínea demasiado elevados o muy bajos. La
automedición es algo que usted hace para sí mismo; no trate de complacer a su
médico o instructor reportando únicamente "buenos" resultados o resultados de
pruebas que no ha practicado. Reporte con precisión, recuerde que usted y su
médico tomarán decisiones importantes con base en sus registros de automedición.
Los niveles de la glucosa capilar o plasmática que deben
producir glicemia a largo plazo en el rango objetivo no diabético, según se
determina por el nivel de HbA1C, son niveles en ayuno y preprandiales entre 70 y
130 mg/dl.
Si los niveles de HbA1C siguen estando sobre el objetivo
deseado a pesar de que los niveles preprandiales se encuentren dentro del rango,
deben verificarse los niveles posprandiales, determinados usualmente a los 90 -
120 min después de una comida. Los mismos deben encontrarse <180 mg/dl para
lograr niveles de HbA1C en el rango objetivo.
Los intentos de alcanzar niveles glicémicos objetivos con
regímenes que incluyen sulfonilureas o insulina pueden estar asociados a
hipoglicemia modesta, con niveles de glucosa en el rango entre 55 - 70 mg/ dl.
Por lo general, estos episodios son bien tolerados, fácilmente tratados con
carbohidratos orales tales como tabletas de glucosa o 120 -180 ml (4 - 6 oz) de
jugo o soda no dietética y, en pocas ocasiones, progresan a una
hipoglicemia
más severa, incluyendo pérdida de conciencia o crisis convulsivas.
Será necesario utilizar más de un medicamento para la mayoría
de los pacientes con el tiempo. La selección de los agentes individuales debe
hacerse sobre la base de su eficacia para disminuir la glucosa y otras
características. No obstante, al agregar segundos
medicamentos antihiperglicémicos, debe tomarse en cuenta la sinergia de combinaciones
particulares y otras interacciones. En general, los fármacos antihiperglicémicos
con diferentes mecanismos de acción tendrán la mayor sinergia. La insulina más
metformina constituye un medio particularmente eficaz para disminuir la
glicemia mientras limita el aumento de peso.
Referencias:
-
Nathan, D., et al.: Medical Management
of Hyperglycemia in Type 2 Diabetes: A Consensus Algorithm for the
Initiation and Adjustment of Therapy. A consensus statement of the American
Diabetes Association and the European Association for the Study of Diabetes.
Diabetes Care 32:193–203 (2009)
Vea también:
|
|
|
| Medicina Interna |
| |
| Ambulatorio Medis. |
|
Av. José María Vargas.
Centro Comercial Santa Fe. |
| Nivel C3. Consultorio 2.
|
| Caracas. Venezuela. |
:
@rigotordoc |
| |
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Última actualización:
abril 11, 2015
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