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Estos resultados
contrastaban con los de una población étnicamente similar
radicada en Dinamarca, donde la prevalencia de CI era más alta y
el patrón de alimentación era completamente diferente, con mayor
proporción de grasas totales (42% del total de calorías, 22% de
grasas saturadas) y menor ingesta de ácidos grasos
poliinsaturados.
Un aspecto
fundamental en la historia natural de la aterosclerosis es su
estrecha relación con los hábitos nutricionales de la población
y la dieta de los seres humanos ha evolucionado enormemente
desde sus primeros antepasados. Nuestros requerimientos
nutricionales son prácticamente los mismos que los del hombre
del paleolítico, que obtenía del 35 al 65% de su energía de
frutas y verduras, con antioxidantes, vitaminas y minerales en
proporciones muy superiores a la actual.
Se conoce que la
alimentación del humano del paleolítico le aportaba la cantidad
diaria de omega 3 y omega 6 con una relación de 1:1, la cual
permaneció invariable por miles de años, con adaptación de los
procesos metabólicos humanos a ese patrón alimenticio. El
desarrollo de la actividad agrícola y luego la revolución
industrial modificaron los hábitos alimenticios del humano,
pasando de una dieta baja en ácidos grasos saturados y
equilibrada en ácidos grasos omega 3 y 6 a una más rica en
ácidos grasos saturados y con predominio de los omega 6 sobre
los 3. Este desequilibrio se ha ampliado durante las últimas
décadas hasta en 1:20, especialmente en países como Estados
Unidos.

En consecuencia, la influencia de la dieta sobre la incidencia
de las enfermedades cardiovasculares es indiscutible y esta
relación está muy bien documentada en numerosos estudios
experimentales, epidemiológicos, de observación y clínicos.
Desde hace muchos años se conoce que las dietas ricas en
colesterol causan lesiones arteriales que han podido ser
comprobadas fehacientemente en la investigación clínica.
En
los países mediterráneos, la relación existente entre los
niveles medios de colesterol sérico y la génesis de CI, como la
expresión más frecuente y conocida de la aterosclerosis es menor
a la esperada, gracias a las costumbres alimenticias, con mayor
consumo de aceite de oliva, vegetales, granos, frutas, pescados
y vinos, con menor consumo de carnes rojas, que les proveen la
relación de ácidos grasos monoinsaturados/saturados más elevada
del mundo.
Por
todo esto, la modificación de los hábitos dietéticos hacia una
nutrición más saludable, se ha convertido en la piedra angular
de la prevención cardiovascular, bien primaria o secundaria, así
como la estrategia de diversas entidades y sociedades
científicas para mejorar la salud cardiovascular de la
población.
Los ácidos grasos:
generalidades
Los ácidos grasos son
moléculas que contienen hidrocarburos como su principal
constituyente, con un grupo metilo en un extremo (llamado Omega)
y un grupo carboxilo en el otro y se clasifican de acuerdo a dos
características:
-
Longitud de la
cadena: corta, larga o muy larga.
-
Número de dobles
enlaces:
-
Saturados
-
Monoinsaturados:
Acido oleico (omega 9)
-
Poliinsaturados:
Omega 6 (linoleico y araquidónico) y Omega 3 (EPA, DHA y
alfalinolenico)
-
Ácidos grasos
trans, creados por la industria de alimentos por
medio de hidrogenación de los poliinsaturados
En
general, los ácidos grasos saturados abundan en los animales
terrestres, especialmente en los mamíferos, así como en dos
aceites de procedencia vegetal: el de coco y el de palma; su
característica es la de NO POSEER dobles enlaces. Otro ejemplo
es el del ácido esteárico, saturado y predominante en el cacao,
pero que se convierte en monoinsaturado (ácido oleico) al
metabolizarse.

Es
importante destacar que en la nomenclatura de los ácidos grasos
INSATURADOS se indica el número de carbonos, el número de dobles
enlaces y la posición del primero contando a partir del radical
metilo (CH3) terminal, añadiendo el símbolos correspondiente a
Omega (Ω) o la letra n, esta
última es la tendencia actual. Así, el ácido oleico es 18:1 n-9,
con 18 carbonos y un doble enlace en el carbono 9.

Los Omega 3 junto con los
Omega 6 conforman los ácidos grasos poliinsaturados. Ambas
categorías son considerados como "esenciales" ya que el ser
humano NO los puede sintetizar, razón por la cual deben ser
incluidos en la alimentación diaria o a través de suplementos
farmacéuticos. Mientras que el ácido alfa linolénico (ALA) es el
precursor del EPA y DHA, el ácido linolenico lo es para los
Omega 6.
Las fuentes principales
tanto de EPA como de DHA son de origen marino. Los peces NO
producen estos ácidos grasos, mas bien los sintetizan a partir
del ALA aportado por los microorganismos unicelulares del
plancton. La concentración de EPA y DHA es variable entre las
distintas especies y en general, se considera que mientras más
grasoso es el pez, mayor es la concentración de estos ácidos
grasos, tales como el atún, la sardina, el salmón, el merequel y
el arenque.
También se ha descubierto
que ciertos hongos y algas son fuentes de DHA, lo cual ha hecho
posible el enriquecimiento de fórmulas infantiles. Es importante
mencionar que la cocción a alta temperatura (freir) mina la
concentración de EPA y DHA. El ácido linolenico es el más
abundante de todos los ácidos grasos, por encontrarse en una
amplia variedad de aceites y semillas: girasol, maíz, germen de
trigo, maní y uva.
Los ácidos grasos Omega 3
y Omega 6 una vez ingeridos, se distribuyen a cada célula del
organismo, donde participan en una miríada de procesos
fisiológicos que incluyen la regulación de la función
cardiovascular, inmune, hormonal, metabólica, neuronal y visual.
A nivel celular, participan en la estructura de los fosfolípidos
de las membranas y participan en las vías de señalización
intracelular y regulación de la expresión de los genes, así como
pueden regular la actividad de algunos factores de transcripción
nuclear, tales como los receptores activadores de proliferación
del peroxisoma (PPAR por sus siglas en inglés), receptor
retinoide X (RXR) y el receptor hepático X.
En un
estudio destinado a analizar el tiempo de incorporación de EPA y
DHA a la membrana del eritrocito, se demostró que al cabo de 8
semanas la concentración de EPA se había elevado en 300%
mientras que la de DHA en 42%, con la administración de 1.296 mg
de EPA + 864 mg de DHA/día, alcanzando un máximo que se mantuvo
hasta el final de las 12 semanas del estudio.
En
general los animales de pastoreo (vacuno, caprino, etc) obtienen
los ácidos grasos Omega 3 de pastos, musgos, hierbas silvestres
y en general, de hojas y tallos de plantas de hojas verdes, es
decir, obtienen una mezcla de ácidos grasos Omega 6 y Omega 3 de
acuerdo a lo que comen y esta misma proporción se encuentra en
su carne y leche, lo cual también puede aplicarse a los
derivados lácteos.
Metabolismo de los ácidos grasos Omega 3 y Omega 6
Como
mencionamos anteriormente, el ALA es el precursor del EPA y DHA,
mientras que el ácido linoleico lo es del ácido araquidónico. En
ambos procesos intervienen grupos de enzimas que producen
elongación de la cadena, ya que ambos precursores son de 18
carbonos, generando moléculas de 20 y 22 carbonos luego de la
desaturaciójn por acción de la 5-desaturasa.
Mientras
que la conversión de ácido linoleico a ácido araquidónico es muy
eficiente, la de ALA a EPA y DHA ES MUY BAJA (alrededor
del 10%). Además, como comparten los mismos grupos enzimáticos
ocurre un fenómeno de competencia. La baja conversión de ALA a
EPA y DHA puede ser debida a predominio del ácido linoleico en
la dieta.
Lo más
importante de todo esto es que de estos ácidos grasos esenciales
se van a derivar varios compuestos denominados EICOSANOIDES
(prostaglandinas, tromboxanos y prostaciclina), los leucotrienos
y las lipoxinas que son efectores poderosos, con actividad
biológica muy variado e incluso ultra contrapuestas. Los
primeros se relacionan con las funciones circulatorias,
secretoras, digestivas, reproductivas, etc, mientras que los
leucotrienos y lipoxinas intervienen en las respuestas
alérgicas, inflamatorias, inmunidad y en la quimiotaxis.
La
regulación de estos compuestos eicosanoides depende de los
precursores y competidores que se incorporan al metabolismo
mediante la dieta. Entre los competidores se encuentran el ALA,
mientras que el DHA y el EPA desplazan al ácido araquidónico de
los compartimientos intracelulares, reduciendo su metabolismo y
disponibilidad para las ciclooxigenasas y lipooxigenasas. Referencia:
-
Acidos
grasos omega 3 en la pespectiva de la salud
cardiovascular. Vivax Pharmaceuticals.
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| Medicina Interna |
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Ambulatorio Medis. |
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Av. José María
Vargas. Centro Comercial Santa Fe. |
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Nivel C3. Consultorio 2. |
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Caracas. Venezuela. |
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@rigotordoc |
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