Las
enfermedades cardiovasculares son la principal causa
de muerte en el Estados Unidos y la hipertensión
arterial es un factor de riesgo muy importante. Un
gran número de trabajos de investigación describe
una asociación directa entre la ingesta de sodio y
la presión arterial. Las recomendaciones actuales
para los adultos en los EE.UU. limitan la ingesta de
sodio a menos de 2300 mg por día, mientras que a
varios grupos entre los que destacan los
afroamericanos, gente de mediana edad y mayores y
aquellos con hipertensión, que en total representan
el 69% de la población adulta estadounidense, se les
recomienda un tope máximo de 1500 mg por día.
El consumo generalizado de la comida rápida contribuye a los elevados niveles actuales de consumo diario de sodio en los EE.UU., a niveles elevados de presión arterial y a la carga resultante de enfermedad cardiovascular, de manera que el reducir los niveles de sodio en tales alimentos es una prioridad de salud pública urgente.
Los Estadounidenses tienen una ingesta promedio diaria de más de 3.400mg de sodio (equivalentes a 8,5g ó aproximadamente 1,5 cucharita de sal), lo cual excede substancialmente el máximo nivel de 2.300 mg/día de sodio (equivalentes a 5,8g ó 1 cucharita de sal) establecido en los Lineamientos Dietéticos para los Norteamericanos del año 2005. Los datos muestran que las fuentes dietéticas de sodio son abundantes y derivan fundamentalmente de comidas preparadas y alimentos procesados.
Los datos también descartan la idea errónea de que la ingesta excesiva de sal se debe a la sal añadida por el consumidor en la mesa. Tal conducta pareciera que cuenta sólo para un 5% del sodio consumido. La evidencia sugiere que la reducción de la ingesta de sodio puede ser logrado mediante la reducción de sal en los alimentos y permitiendo a la gente a usar el salero. Un estudio ha demostrado que, en promedio, los participantes volvieron a añadir menos del 20 por ciento del sodio eliminado de la comida cuando se les permitió el uso ilimitado del salero.


