Dicho estudio demostró que si se es hipertenso, por ejemplo a los 54 años de edad, es un predictor significativo de los cambios deletéreos de la sustancia blanca cerebral y del empeoramiento de la función cerebral, aproximadamente a los 61 años de edad.
Estos resultados deben ser una "llamada de atención" por lo que no debe tomarse a la ligera la hipertensión a mitad de la vida, según la opinión del principal autor del estudio Charles DeCarli. Debemos tener muy claro el impacto insidioso de la hipertensión y ser más cautelosos acerca de decirle simplemente al paciente que tiene la presión elevada, sin darle mucha importancia al asunto.
El análisis incluyó a 1.352 sujetos de la cohorte de descendientes del Estudio del Corazón de Framingham, un estudio prospectivo basado en la comunidad iniciado en 1949. Los investigadores realizaron regresiones lineales y logísticas multivariables, para estudiar la asociación de la exposición a factores de riesgo vascular (hipertensión, presión arterial sistólica, diabetes, tabaquismo, hipercolesterolemia, obesidad e índice cintura/cadera) en dicha cohorte, a una edad media de 54 años, con cambios en el volumen de hiperintensidad de la materia blanca (VHMB), el volumen cerebral total (VCT), el volumen del asta temporal y determinadas pruebas lógicas y visuales de la memoria, realizadas una década más tarde. El estudio encontró que todas las medidas de cambio en la estructura cerebral y la función cognitiva, fueron más marcadas con el incremento de la edad.
La hipertensión y el aumento de la presión sistólica en la edad mediana de la vida se asociaron significativamente con la progresión acelerada del VHMB (p <0,001), incluso después de ajustar para el accidente cerebrovascular transitorio, la hipertensión y la presión arterial sistólica.
No es de extrañar que el estudio relacione hipertensión arterial con envejecimiento cerebral; lo que realmente fue una sorpresa fue que esta asociación se inicia muy temprano en la vida. Esto es especialmente importante, porque una cuarta parte de la población de mediana edad estudiada sufre de hipertensión. De hecho, la hipertensión afectó el 26,5% de los sujetos, por lo que es uno de los principales factores causantes del envejecimiento cerebral.
La diabetes en la mediana edad y el tabaquismo se asociaron con un aumento más rápido en el volumen del asta temporal, un marcador sucedáneo de atrofia acelerada del hipocampo (p = 0,017 y p = 0,008, respectivamente).
Fumar en la mediana edad de la vida también (15,0% de los sujetos) predijo una disminución más marcada en el volumen cerebral total (p = 0,025) y aumento del 58% del riesgo de un profundo cambio en el VHMB (Razón de Riesgo [RR] = 1,58 [IC 95% 1,07-2,33], p = 0,021). La obesidad en la mediana edad (que afectó a un 22,6% de los sujetos del estudio) se asoció con un 39% mayor riesgo de estar en el cuartil superior de los cambios en la función ejecutiva (1,39 [1,02-1,88], p = 0,035) y el aumento del índice cintura/cadera se asoció con una disminución marcada en el VCT (10,81 [ 1,44-81,01], p = 0,021). Los cambios longitudinales en la estructura cerebral, se correlacionaron significativamente con la disminución de la memoria y la función ejecutiva.
Para el
deterioro
cognitivo, la
hipertensión y
la presión
arterial
sistólica se
asociaron con
una disminución
más marcada en
la prueba Trail-Making
Test B-A (P
= 0,012 y 0,002,
respectivamente).
Estas
asociaciones no
se modificaron
después de
ajustar por el
rendimiento
cognitivo basal.
La obesidad en
la mediana edad
también se
asoció con una
rápida
disminución de
la función
ejecutiva. Sólo
hubo una
tendencia hacia
una asociación
de la diabetes
de mediana edad
con el deterioro
de la función
ejecutiva,
aunque el poder
del estudio fue
limitado debido
al escaso número
de pacientes
diabéticos (sólo
el 5% tenía
diabetes).
Los factores de
riesgo vascular
tienen una alta
correlación
entre sí, lo que
hace difícil
desentrañar los
mecanismos
individuales,
aunque los
autores del
estudio
especularon que
la hipertensión
puede aumentar
la carga
enfermedad en
los pequeños
vasos, dando
lugar a un
acelerado ritmo
de progresión
del VHMB así
como una
disminución de
la función
ejecutiva. La
diabetes podría
tener un efecto
neurodegenerativo
que acelera la
atrofia del
hipocampo y el
fumar puede
conducir a
lesiones tanto
vasculares como
neurodegenerativas.
Aunque el
estudio no
descubrió una
asociación
significativa
entre los
factores de
riesgo vascular
en la mitad de
la vida y un
deterioro de la
memoria, se
sugirió al menos
una asociación
indirecta, ya
que se
encontraron
efectos de la
mayoría de los
factores de
riesgo sobre las
medidas
estructurales
del cerebro.
El estudio sugiere que los factores de riesgo vascular en la mediana edad deben ser objeto de ensayos de prevención primaria de la demencia. La identificación de estos factores de riesgo en personas de mediana edad podrían ser útiles en la detección de aquellos que pudieran estar en riesgo de demencia y animarlos a realizar cambios en el estilo de vida.
Referencia:
-
S. Debette, S. Seshadri, C. DeCarli et al. Midlife vascular risk factor exposure accelerates structural brain aging and cognitive decline. doi: 10.1212/WNL.0b013e318227b227 Neurology August 2, 2011 vol. 77 no. 5 461-468

