Las arterias coronarías (encargadas de
irrigar al corazón) se pueden bloquear por distintas causas. Las
más comunes son la aterosclerosis (depósito e infiltración de
grasas en las paredes de las arterias, llamadas placas de
ateroma), la ruptura de las placas con obstrucción local de la
arteria y fenómenos trombóticos por coágulos de sangre. Por lo
general, el infarto se produce cuando se bloquea repentinamente
el flujo de sangre luego de que un trombo produjo la obstrucción
de la arteria coronaria afectada por aterosclerosis. Se rompe la
superficie de la placa aterosclerótica y en ese sitio se forma
un trombo mural que obstruye la arteria coronaria.
Tratando de llevar una vida sana, teniendo
actividad física regular, con una dieta en la que se eviten las
grasas saturadas y se disminuya la ingesta de sal, se modere el
consumo alcohólico y se evite el cigarrillo, así como con
chequeos frecuentes para despistaje de enfermedades
cardiometabólicas tales como hipertensión arterial, diabetes
mellitus, dislipidemias (elevación de colesterol y
triglicéridos) y sindrome metabólico y en el caso de que estén
presentes éstas últimas, seguir un control médico que las
mantenga controladas.
La probabilidad aproximada de muerte súbita
por infarto de miocardio en una persona normal durante el acto
sexual es de uno en un millón.
¿Moriré en el intento? Esta es
una de las principales interrogantes que invade a la gran
mayoría de las personas que sufren de un ataque cardiaco. Pero
este temor, según los especialistas, no está bien fundamentado
pues un infarto no tiene por qué ser el punto final de la vida
sexual de una persona.
Luego de sufrir un ataque
cardiaco y después de haber superado el susto, los afectados
quedan afligidos y llenos de dudas en cuanto al desempeño que
deben tener en su intimidad.
Para Rigoberto Marcano, médico
internista, este miedo originado tras sufrir un infarto es el
que produce que se disminuyan los coitos entre un 30 y un 70%, a
pesar de que la mayoría de los post-infartados podrían retomar
sus relaciones sexuales sin mayores problemas.
"No sólo los hombres pueden
tener estos miedos, sino también se hallan presentes en las
mujeres. Además, la propia pareja del afectado también puede
demostrar temor a retomar sus relaciones puesto que le preocupa
el hecho de que el afectado muera durante el acto sexual".
Señala Marcano que si se
tienen dificultades para mantener una relación sexual normal con
la pareja será aconsejable acudir a un especialista (psicólogo,
sexólogo) que le asesore. El estrés puede que le esté afectando
de manera considerable y el miedo no fundado también. Si durante
la actividad sexual se presenta dolor torácico, palpitaciones, o
problemas para respirar, se debe parar y acudir al médico.
La medicación para tratar los
problemas cardiovasculares incide en un grado mínimo en la vida
sexual, pero no tanto como se cree; la mayoría de las
disfunciones se debe primordialmente al temor, ansiedad y estrés
del paciente.
Retomando la actividad sexual
Para los que sufren de un
ataque cardiaco, es factible retomar la actividad sexual entre
quince días y un mes después de haber sufrido un infarto,
siempre y cuando se trate de una actividad sexual habitual y
normal para el paciente, a la que ya estaba acostumbrado antes
de sufrir el infarto.
Algunos cardiólogos
recomiendan, en infartos no complicados, realizar una prueba de
esfuerzo sub-máxima a las 72, sin dolor, antes de dar de alta;
si la prueba sale negativa el paciente puede comenzar a tener
sexo al llegar a su casa.
Para evaluar la presencia de
isquemia o disfunción ventricular izquierda y para estimar el
riesgo futuro con más eficacia, las pruebas de esfuerzo son
frecuentemente utilizadas de cuatro a siete días después de un
infarto agudo de miocardio, y más recientemente tres días
después de tal evento.
Si es realizada tempranamente,
el ejercicio es comúnmente detenido cuando el sujeto llega a una
frecuencia cardíaca arbitraria, que es generalmente de 120 a 130
latidos/ min o 70% del valor de la frecuencia cardíaca máxima
para su edad. Más recientemente, sin embargo, varios
investigadores han encontrado que la prueba limitada por los
síntomas podría llevarse a cabo tempranamente y de forma segura
en pacientes con infartos de miocardio no complicados (de cuatro
a siete días promedio después del evento).
Riesgo de recaer
Hace años, el miedo hacía que
se mantuviera a un paciente en reposo por largo tiempo. Hoy,
contrariamente, se le indica un programa de ejercicios diseñado
según la magnitud del infarto que haya experimentado.
Las relaciones sexuales
constituyen un ejercicio físico; cuando se practican de forma
regular se consideran beneficiosas, pero podrían ser
perjudiciales en el caso de tratarse de relaciones ocasionales
con un gran componente emocional en personas muy sedentarias, de
igual forma que no resulta seguro la práctica de un deporte
intenso en una persona sin entrenamiento, mientras que un
ejercicio regular resulta beneficioso para el corazón. De hecho,
el riesgo de sufrir un infarto se duplica durante las dos horas
siguientes a cualquier episodio de alteración emocional con
descarga de adrenalina.
Si las relaciones sexuales se
practican con la pareja habitual, las posibilidades de
recurrencia del infarto durante el sexo en pacientes con una
prueba de esfuerzo negativa son de 3-6/1000.
Cuidados post-infarto
Aparte de la importancia de
contar con el apoyo de la pareja y de la familia, las unidades
de rehabilitación cardíaca suponen una importante ayuda para el
paciente, ya que proporcionan cercanía y confianza. Además, los
pacientes de la unidad se animan unos a otros y el nuevo
paciente se da cuenta de que puede hacer las mismas cosas que
hacen los demás y que no se le toma como un enfermo. Sin embargo
es importante mencionar que uno de los problemas a los que se
enfrenta quien ha sufrido un infarto es la falta de constancia
para seguir el tratamiento y, especialmente, para cambiar su
estilo de vida.
En este sentido cabe destacar
que, por ejemplo, al cabo de unos meses, el paciente se relaja
en la percepción de su problema cardiovascular y el 30% acaba
incumpliendo el tratamiento farmacológico estipulado por su
médico.
El enfoque debe ser
multidisciplinario e incluir entrenamiento físico
individualizado, control estricto de factores de riesgo,
valoración y tratamiento psicológico, programa educativo,
consejo sociolaboral, además de un correcto tratamiento
farmacológico. El grado de supervisión y control dependerá del
riesgo individual de cada paciente.
Sabemos que es muy difícil
cambiar los hábitos de vida. Por ejemplo, cerca del 20% de los
europeos que sufren un infarto siguen fumando y el 80% continúa
con sobrepeso...
Son aspectos muy preocupantes
y es una pena, ya que aproximadamente, el 60% de los pacientes
cardiovasculares posee al menos un factor que puede ser
modificado.
Quiénes no pueden hacer el
amor luego de un ataque al corazón
Las personas que no deben
reanudar la actividad sexual ni tomar píldoras para tratar la
disfunción sexual, como Sildenafil, son las que siguen un
tratamiento con nitritos o que persisten con isquemia. En estos
casos se desaconseja tanto la actividad sexual como la
deportiva, incluso subir y bajar escaleras.
En los pacientes sometidos a
una angiografía o angioplastia inmediata, una prueba de esfuerzo
previa al alta es generalmente innecesaria y este examen podrá
aplazarse hasta cuatro a seis semanas después del alta
hospitalaria.
En el resto que han sufrido un
infarto no complicado (ausencia de insuficiencia cardíaca
congestiva u otros marcadores adversos, tales como dolor
torácico persistente, hipotensión, etc.), se podría proceder
primero a una prueba de esfuerzo, de preferencia limitada por
los síntomas de isquemia.
En la actualidad, los
pacientes elegibles para la prueba de esfuerzo son los que no
tienen evidencia de insuficiencia cardíaca o angina de pecho con
una función ventricular izquierda preservada. En general, el
pronóstico de estos pacientes, especialmente si se trombolizan,
es muy bueno.
Si estos pacientes superan el
ejercicio de > 6 METs sin alteraciones en el ECG o
hemodinámicas, indica que están en bajo riesgo de un evento
cardiaco recurrente durante el año siguiente. Esto permite que
no se requieran más pruebas, los costos puedan reducirse al
mínimo y el paciente pueda ser tranquilizado.
A pesar de las limitaciones,
hay por lo menos dos razones para continuar realizando pruebas
de esfuerzo en todos los infartos no complicados: a) un
resultado negativo, debido a su alto valor predictivo negativo
de los eventos adversos, tranquiliza al paciente y su familia y
justifica un alta temprana, y b) algunos pacientes, a pesar de
una evolución sin complicaciones en el hospital, tienen una
respuesta fuerte, positiva, que sugiere enfermedad de múltiples
vasos y un posible beneficio de la revascularización miocárdica.
Información sexual calificada
Recomendaciones para hacer el amor luego de un
infarto
- -Espere entre una y tres horas después de comer para
tener sexo.
- -Elija posiciones que impliquen menos esfuerzo de su
parte.
- -Siga una dieta sana y balanceada.
- -No haga demasiadas piruetas físicas.
- -Si tiene dolor, palpitaciones o dificultad para
respirar, deténgase.
- -No fume.