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¡Tengo el corazón partido!

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UIENES CONSUMEN 20 CIGARRILLOS O MÁS TIENEN DOS A TRES VECES MÁS PROPENSIÓN A DESARROLLAR UNA ENFERMEDAD CORONARIA. Las personas que durante cinco años o 10 han tenido una enfermedad cerebrovascular, cardiopatía isquémica, enfermedad vascular periférica o insuficiencia cardíaca, son las más vulnerables.
 

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“Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en todo el mundo y no sólo en países desarrollados”. Así lo explicó el médico internista Rigoberto Marcano quién, entre otras cosas, aseguró que los avances en la identificación y manejo de factores de riesgo cardiovascular podrían cambiar la tendencia actual, que para el año 2020 – se predice- será la misma. A pesar de los magníficos progresos en la identificación de factores de riesgo cardiovascular(RC), el desarrollo de una alta y efectiva tecnología para el diagnóstico clínico y la farmacología con la que actualmente se cuenta, las muertes por enfermedad cardiovascular continúan en aumento en todo el mundo.

Explica Marcano, que desde el punto de vista epidemiológico un factor de riesgo es la condición o característica que tenga un individuo o población desde la temprana edad y se asocie con un riesgo aumentado de desarrollar una enfermedad futura. Puede ser un comportamiento o hábito (fumar, sedentarismo), un rasgo hereditario (Historia familiar), una variable paraclínica (nivel sérico elevado de colesterol).

Para ser considerado casual, el marcador en cuestión debe preceder el comienzo de la enfermedad y tener plausibilidad biológica. La mayoría de los factores de riesgo han demostrado tener una relación consistente y sostenida en estudios prospectivos en grandes grupos poblacionales.

 

¿Quiénes tienen un alto riesgo cardiovascular?

- Aquellas personas que presentan uno o más de los factores de riesgo mayores e independientes para enfermedad coronaria aterosclerótica: hipertensión arterial sistémica, hipercolesterolemia (Elevación del colesterol total y colesterol de baja densidad LDL-Col), tabaquismo, diabetes mellitas o una edad avanzada.

También existen los llamados factores predisponentes para el desarrollo de enfermedad cardiovascular, no mayores: la obesidad, la inactividad física, enfermedad coronaria prematura, características étnicas, factores psicosociales, triglicéridos elevados, homocistenía elevada, PCR elevada, lipoproteína (a) elevada, HDL-Colesterol disminuido, hiperuricemia (elevación del ácido úrico) proteinuria y factores protrombóticos.

 

¿Qué exámenes determinan que una persona tiene problemas cardiovasculares?

- Lo fundamental es el chequeo rutinario de las personas que puedan estar asintomáticas aunque no necesariamente sanas por su médico internista (el médico del adulto), por lo menos una vez al año, en el que se le practique un examen médico completo y un electrocardiograma de reposo (opcional una radiografía de tórax), y se evalúe un perfil general de laboratorio que incluya glicemia, perfil lipídico (Colesterol total, HDL, LDL, triglicéridos y colesterol no HDL), ácido úrico, proteína C reactiva (PCR). De esta forma vamos a detectar la mayor parte de las condiciones y enfermedades que elevan el riesgo cardiovascular del paciente.

 

¿Cómo se puede prevenir?

- Es extensa la evidencia científica que avala la efectividad de las intervenciones en promoción, prevención y tratamiento de las mismas, siendo la prevención y promoción el prilar recomendado como estrategia para vencer esta y otras dolencias mundiales. El reconocimiento de los factores de riesgo asociados a una enfermedad es una parte fundamental del diseño y monitoreo de acciones en la promoción y prevención de salud.

La evaluación global de riesgo puede ser clínicamente útil porque permite, en primer lugar, identificar a los pacientes de alto riesgo (por ejemplo: aquellos con dos o más factores de riesgo) que requieran atención e intervención inmediatas. En segundo lugar, motivar a los pacientes para mejorar la adherencia a terapias de reducción de riesgo y en tercer lugar, modificar la intensidad de las conductas de reducción de riesgo en forma individualizada.

 

Consejos para evitar la enfermedad

- La naturaleza multifactorial de los fenómenos atero-trombóticos hace del proceso de prevención una tarea compleja. Los factores de riesgo potenciales para enfermedad aterosclerótica incluyen circunstancias no modificables como la edad, el género, la raza, antecedentes familiares y variables o comportamientos modificables, como la elevación del colesterol, el tabaquismo, o la actividad física. Una vez se haya establecido que el factor está causalmente relacionado con la enfermedad, deben realizarse intervenciones para modificarlo y evaluar el impacto clínico de esa modificación.

 

¿Qué tipo de tratamiento se debe aplicar?

- El manejo de los factores de riesgo cardiovascular debe ser multidisciplinario, involucrando al paciente, su médico, otros profesionales de la salud y la familia. La meta es prevenir futuros eventos cardiovasculares. La importancia de una excelente historia clínica no ha sido ni será suplida por ninguna tecnología. El médico es el único que tiene la capacidad de extraer la información adecuada y decidir el tipo de exámenes necesarios para elaborar un programa de diagnóstico, tratamiento y prevención. El tabaquismo, la hipercolesterolemia y la hipertensión arterial sistémica están causalmente relacionadas con enfermedad coronaria y las intervenciones correspondientes. Dejar de fumar, reducir el colesterol, controlar las cifras tensionales, son todas intervenciones benéficas y costo-efectivas tanto en prevención primaria como secundaria. Las personas que consumen 20 cigarrillos o más tienen dos a tres veces más riesgo de desarrollar una enfermedad coronaria que las que no fuman. Además de aumentar el riesgo de infarto agudo del miocardio, el tabaquismo aumenta la incidencia de muerte súbita, desarrollo de aneurisma aórtico, enfermedad vascular periférica y evento cerebrovascular isquémico. Las personas que dejan de fumar reducen el riesgo de un evento coronario  en un 50% en los primeros uno a dos años después de suspender el hábito y el riesgo se aproxima al  de los no fumadores después de cinco a 15 años. Un aumento del 10% en el colesterol sérico se asocia con 20 a 30% de incremento en el riesgo de enfermedad coronaria aterosclerosa. La reducción del colesterol total y LDL-Col en un 10%, reduce el riesgo de muerte cardiovascular en un 15% y el tratamiento por más de cinco años reduce un 25% los eventos coronarios. La hipertensión arterial aumenta el riesgo de infarto agudo del miocardio en 27% y de evento vascular cerebral en 42% por cada siete mmHg de más en la cifra diastólica. La reducción de la cifra diastólica entre cinco y seis mmHg causa una disminución del 42% en el riesgo de EVC y del 15% de eventos coronarios.


 

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Última actualización: diciembre 11, 2010

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