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DG,
DGIRON@6TOPODER.COM
@DINORAGIRON
“Las enfermedades
cardiovasculares son la principal causa de muerte en todo el
mundo y no sólo en países desarrollados”. Así lo explicó el
médico internista Rigoberto Marcano quién, entre otras cosas,
aseguró que los avances en la identificación y manejo de
factores de riesgo cardiovascular podrían cambiar la tendencia
actual, que para el año 2020 – se predice- será la misma. A
pesar de los magníficos progresos en la identificación de
factores de riesgo cardiovascular(RC), el desarrollo de una alta
y efectiva tecnología para el diagnóstico clínico y la
farmacología con la que actualmente se cuenta, las muertes por
enfermedad cardiovascular continúan en aumento en todo el mundo.
Explica Marcano,
que desde el punto de vista epidemiológico un factor de riesgo
es la condición o característica que tenga un individuo o
población desde la temprana edad y se asocie con un riesgo
aumentado de desarrollar una enfermedad futura. Puede ser un
comportamiento o hábito (fumar, sedentarismo), un rasgo
hereditario (Historia familiar), una variable paraclínica (nivel
sérico elevado de colesterol).
Para ser
considerado casual, el marcador en cuestión debe preceder el
comienzo de la enfermedad y tener plausibilidad biológica. La
mayoría de los factores de riesgo han demostrado tener una
relación consistente y sostenida en estudios prospectivos en
grandes grupos poblacionales.
¿Quiénes tienen un
alto riesgo cardiovascular?
- Aquellas
personas que presentan uno o más de los factores de riesgo
mayores e independientes para enfermedad coronaria
aterosclerótica: hipertensión arterial sistémica,
hipercolesterolemia (Elevación del colesterol total y colesterol
de baja densidad LDL-Col), tabaquismo, diabetes mellitas o una
edad avanzada.
También existen
los llamados factores predisponentes para el desarrollo de
enfermedad cardiovascular, no mayores: la obesidad, la
inactividad física, enfermedad coronaria prematura,
características étnicas, factores psicosociales, triglicéridos
elevados, homocistenía elevada, PCR elevada, lipoproteína (a)
elevada, HDL-Colesterol disminuido, hiperuricemia (elevación del
ácido úrico) proteinuria y factores protrombóticos.
¿Qué exámenes
determinan que una persona tiene problemas cardiovasculares?
- Lo fundamental
es el chequeo rutinario de las personas que puedan estar
asintomáticas aunque no necesariamente sanas por su médico
internista (el médico del adulto), por lo menos una vez al año,
en el que se le practique un examen médico completo y un
electrocardiograma de reposo (opcional una radiografía de
tórax), y se evalúe un perfil general de laboratorio que incluya
glicemia, perfil lipídico (Colesterol total, HDL, LDL,
triglicéridos y colesterol no HDL), ácido úrico, proteína C
reactiva (PCR). De esta forma vamos a detectar la mayor parte de
las condiciones y enfermedades que elevan el riesgo
cardiovascular del paciente.
¿Cómo se puede
prevenir?
- Es extensa la
evidencia científica que avala la efectividad de las
intervenciones en promoción, prevención y tratamiento de las
mismas, siendo la prevención y promoción el prilar recomendado
como estrategia para vencer esta y otras dolencias mundiales. El
reconocimiento de los factores de riesgo asociados a una
enfermedad es una parte fundamental del diseño y monitoreo de
acciones en la promoción y prevención de salud.
La evaluación
global de riesgo puede ser clínicamente útil porque permite, en
primer lugar, identificar a los pacientes de alto riesgo (por
ejemplo: aquellos con dos o más factores de riesgo) que
requieran atención e intervención inmediatas. En segundo lugar,
motivar a los pacientes para mejorar la adherencia a terapias de
reducción de riesgo y en tercer lugar, modificar la intensidad
de las conductas de reducción de riesgo en forma
individualizada.
Consejos para
evitar la enfermedad
- La naturaleza
multifactorial de los fenómenos atero-trombóticos hace del
proceso de prevención una tarea compleja. Los factores de riesgo
potenciales para enfermedad aterosclerótica incluyen
circunstancias no modificables como la edad, el género, la raza,
antecedentes familiares y variables o comportamientos
modificables, como la elevación del colesterol, el tabaquismo, o
la actividad física. Una vez se haya establecido que el factor
está causalmente relacionado con la enfermedad, deben realizarse
intervenciones para modificarlo y evaluar el impacto clínico de
esa modificación.
¿Qué tipo de
tratamiento se debe aplicar?
- El manejo de los
factores de riesgo cardiovascular debe ser multidisciplinario,
involucrando al paciente, su médico, otros profesionales de la
salud y la familia. La meta es prevenir futuros eventos
cardiovasculares. La importancia de una excelente historia
clínica no ha sido ni será suplida por ninguna tecnología. El
médico es el único que tiene la capacidad de extraer la
información adecuada y decidir el tipo de exámenes necesarios
para elaborar un programa de diagnóstico, tratamiento y
prevención. El tabaquismo, la hipercolesterolemia y la
hipertensión arterial sistémica están causalmente relacionadas
con enfermedad coronaria y las intervenciones correspondientes.
Dejar de fumar, reducir el colesterol, controlar las cifras
tensionales, son todas intervenciones benéficas y
costo-efectivas tanto en prevención primaria como secundaria.
Las personas que consumen 20 cigarrillos o más tienen dos a tres
veces más riesgo de desarrollar una enfermedad coronaria que las
que no fuman. Además de aumentar el riesgo de infarto agudo del
miocardio, el tabaquismo aumenta la incidencia de muerte súbita,
desarrollo de aneurisma aórtico, enfermedad vascular periférica
y evento cerebrovascular isquémico. Las personas que dejan de
fumar reducen el riesgo de un evento coronario en un 50% en los
primeros uno a dos años después de suspender el hábito y el
riesgo se aproxima al de los no fumadores después de cinco a 15
años. Un aumento del 10% en el colesterol sérico se asocia con
20 a 30% de incremento en el riesgo de enfermedad coronaria
aterosclerosa. La reducción del colesterol total y LDL-Col en un
10%, reduce el riesgo de muerte cardiovascular en un 15% y el
tratamiento por más de cinco años reduce un 25% los eventos
coronarios. La hipertensión arterial aumenta el riesgo de
infarto agudo del miocardio en 27% y de evento vascular cerebral
en 42% por cada siete mmHg de más en la cifra diastólica. La
reducción de la cifra diastólica entre cinco y seis mmHg causa
una disminución del 42% en el riesgo de EVC y del 15% de eventos
coronarios.
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