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Se
calcula que cada año se producen
entre 3 millones y 5 millones de
casos de cólera en el mundo y entre
100.000 y 120.000 defunciones y su
breve periodo de incubación (entre
24 y 48 h) acrecienta el carácter
potencialmente explosivo de los
brotes epidémicos. Hasta el día 28
de enero, en Venezuela hay 111 casos
(oficiales) de cólera confirmados en
el país, procedentes de una
celebración el día 22 de enero en
República Dominicana. |
![]()
Micrografía electrónica del bacilo Vibrio cholerae |
El cólera se
mantiene siguiendo un ciclo de transmisión
hombre-medio ambiente-hombre. Se desconoce
la forma en que sobrevive el microorganismo
durante los periodos inter-epidémicos,
aunque es probable que los organismos
marinos jueguen un papel importante. Su
hábitat natural es el agua salada de la
costa y los ríos salobres, donde el
microorganismo vive en estrecha vinculación
con el plancton. Los seres humanos se
infectan de forma accidental, pero una vez
infectados pueden actuar como vehículos de
diseminación de la enfermedad.
Muchos pacientes eliminan vibrios por unos
días cuando han recibido tratamiento con
antibióticos, y sin el tratamiento la
duración de su excreción es de una a dos
semanas.
La dosis mínima infecciosa es de 100
millones de bacterias, aunque puede variar y
la susceptibilidad depende de las
condiciones de inmunidad de la víctima. La
dosis infecciosa disminuye mucho en aquellas
personas que utilizan antiácidos o en los
que el pH gástrico es neutralizado por
alguna causa. Durante los brotes el
mecanismo de transmisión más frecuente es la
ingestión de agua contaminada con vómitos o
heces de pacientes, así como de alimentos
contaminados al haber estado en contacto con
agua, manos y moscas portadores de V.
cholerae. El bacilo puede persistir en el
agua por largo tiempo; así, la ingestión de
alimentos crudos o mal cocidos procedentes
de aguas ocasiona brotes o epidemias.
En último término, el cólera es una
enfermedad mediada por toxinas y la diarrea
acuosa característica se debe a la acción de
una potente enterotoxina producida por el
organismo en el intestino delgado. Esta
determina una serie de fenómenos que llevan
a la acumulación de cloruro de sodio (sal)
dentro de la luz intestinal, arrastrando
agua hacia dicho espacio y cuando el volumen
de dicho líquido supera la capacidad
absortiva del resto del intestino, se
produce la diarrea acuosa característica de
la enfermedad. Adicionalmente, la toxina
también potencia la secreción intestinal
contribuyendo con la diarrea.
Síntomas
El cólera es una enfermedad muy contagiosa
que afecta a niños y adultos y puede ser
mortal en cuestión de horas; sin embargo,
aproximadamente el 75% de las personas
infectadas con V. cholerae no presenta
ningún síntoma, a pesar de que el bacilo
está presente en sus heces fecales durante 7
a 14 días después de la infección y vuelven
al medio ambiente, donde pueden infectar a
otras personas.
80% de las personas que presentan síntomas
estos son de leves a moderados: 20% padece
diarrea acuosa aguda con deshidratación
grave y si no se da tratamiento, esta puede
llegar a ser mortal.
Los síntomas más frecuentes son:
-
Diarrea acuosa indolora con un número elevado de deposiciones (hasta 30 ó 40 en 24 h).
-
Las evacuaciones tienen un tono blanquecino con pequeños gránulos. Cabe destacar que esta diarrea tiene un ligero olor no molesto.
-
La diarrea se acompaña con vómito, lo que provoca una rápida pérdida de agua y electrolitos, ocasionando una rápida deshidratación.
-
Por lo general NO causa fiebre (o ésta es moderada).
-
Apatía, decaimiento.
-
Frialdad, palidez, cianosis.
-
Calambres musculares.
-
Hipotensión manifiesta, pulso débil y taquicardia.
Factores de riesgo
De manera característica, las zonas de
riesgo son las barriadas periurbanas, donde
no hay infraestructura sanitaria básica, así
como los campos para personas desplazadas o
refugiadas, donde no se cumplen los
requisitos mínimos de agua limpia y
saneamiento. Es muy importante tomar en
cuenta el antecedente de viajes a áreas
endémicas o contacto con personas
infectadas.
Recientemente se ha observado el
resurgimiento de esta enfermedad en paralelo
con el aumento incontenible de los grupos de
población vulnerables que viven en
condiciones de falta de higiene.
Tratamiento
El cólera es una enfermedad que se trata
fácilmente. Hasta el 80% de los casos puede
tratarse satisfactoriamente mediante la
pronta administración de sales de
rehidratación oral, mientras que a los
enfermos gravemente deshidratados hay que
administrarles líquidos intravenosos, además
del suministro en ambos casos de
antibióticos apropiados para acortar la
duración de la diarrea, reducir el volumen
de líquidos de hidratación necesarios y
abreviar el tiempo en que se excreta la
bacteria. La administración masiva de
antibióticos NO es recomendable debido a que
no surte efecto sobre la propagación de la
enfermedad y contribuye a producir
resistencia bacteriana.
Con un tratamiento apropiado, la tasa de
letalidad debe ser inferior a un 1%, por lo
que es vital acudir al médico lo antes
posible ante la sospecha de la presencia de
la enfermedad.
La estrategia de intervención en cuanto se
detecta un brote consiste en brindar un
pronto acceso al tratamiento y evitar la
propagación de la enfermedad mediante el
suministro de agua potable, saneamiento
apropiado y educación sanitaria para mejorar
la higiene y las prácticas de manipulación
segura de los alimentos por la comunidad. El
suministro de agua potable y saneamiento
representa un problema formidable, pero
sigue siendo un factor de importancia
decisiva para reducir las repercusiones del
cólera.
Vacunas
anticoléricas orales
Actualmente se comercializan dos tipos de
vacunas anticoléricas orales que son inocuas
y eficaces. Ambas se elaboran a base de
bacilos muertos, se administran en dos
dosis, separadas por un intervalo que varía
entre 7 días y 6 semanas y brindan una
protección superior al 50% que dura dos años
en condiciones de endemicidad.
La vacuna Dukoral está precalificada por la
OMS y cuenta con licencia de
comercialización en más de 60 países. Se ha
demostrado que, al cabo de 4 a 6 meses de su
aplicación, confiere una protección a corto
plazo de 85% a 90% contra V. cholerae O1.
La OMS recomienda que en las zonas donde el
cólera es endémico o donde existe el riesgo
de que se produzcan brotes epidémicos la
administración de la vacuna anticolérica
oral se acompañe de las medidas de control
normalmente prescritas. La vacuna surte un
efecto por corto tiempo, mientras se llevan
a cabo las actividades a más largo plazo
como el mejoramiento del abastecimiento de
agua y el saneamiento ambiental.
La vacunación debe centrarse en los grupos
vulnerables que viven en zonas de riesgo
elevado y no debe interrumpir la aplicación
de otras intervenciones para controlar o
prevenir las epidemias de cólera.
Claves para evitar y controlar brotes de cólera:
1. Hervir el agua para el consumo humano (durante 10 minutos) o purificar con tratamiento químico apropiado (0,2mg. de hipoclorito o cloruro de calcio por litro de agua).
2. Consumo de alimentos cocidos (carne, verduras, frutas, etc.). Lava y desinfecta las frutas.
3. Ebullición y/o pasteurización de la leche. Fomento de lactancia materna.
4. Protección de los alimentos con respecto a moscas y suciedad. Combate a moscas en viviendas y alrededores.
5. Lavado de manos antes de las comidas y después de la defecación.
6. Disposición adecuada de las heces humanas.
7. Toda persona con síntomas de la enfermedad debe acudir con urgencia al centro médico más cercano.


