Es un síntoma inespecífico común, aunque también un indicador significativo de diversos trastornos, que pueden poner en peligro la vida de quien los sufre y que puede ser causado por enfermedades cardiovasculares, pulmonares y gastrointestinales agudas, así como también por padecimientos musculoesqueléticos, irritación de raíces nerviosas cervicales o torácicas y estados de ansiedad, estrés e incluso secundario al uso de algunos medicamentos. En un principio puede ser difícil identificar la causa del dolor torácico. El mismo puede presentarse repentina o gradualmente e incluso no percibirse como dolor, sino como una "molestia", que puede irradiarse a miembros superiores, cuello, maxilar o espalda y ser constante o intermitente, con intensidad leve o fuerte. Además, puede variar en cuanto a otras de sus características, desde una sensación punzante y aguda, hasta una opresiva y difusa, pasando por síntomas de plenitud o incluso de indigestión. Por otra parte es muy importante precisar si es producido o exacerbado por movimientos, la actividad física, la respiración profunda, la ingestión de ciertos alimentos (granos o grasas), la ansidad o el estrés, así como la presencia de otros signos y síntomas del paciente, tales como dificultad para respirar, sudoración profusa, taquicardia, tos, fiebre, náuseas y vómitos, entre los más importantes, ya que esto dará una orientación diagnóstica. Es de gran valor tomar en cuenta la historia clínica del paciente, en cuanto a enfermedades cardiovasculares, pulmonares, digestivas, etc., así como la presencia de otros antecedentes tales como traumatismos torácicos, esfuerzos físicos, medicamentos que toma, especialmente si ha habido cambios recientes en el tratamiento. Al evaluar los signos vitales del paciente, debe prestarse especial atención a la presencia de taquicardia, hipotensión (tensión baja), hipertensión (tensión alta) o fiebre, así como otros hallazgos más específicos (frémitos, soplos, crepitantes, ritmo de galope, etc.) que SÓLO SU MÉDICO puede encontrarlos con el examen clínico. Entre las causas de dolor torácico merece destacar:
Es provocada por ejercicio físico, estrés emocional, ingestión excesiva de alimentos o una combinación de ellos y mejora con el reposo, aunque muchos episodios pueden no seguir este patrón; por lo general dura entre 2 y 20 minutos y puede estar acompañado por disnea (dificultad para respirar), taquicardia, palpitaciones, náuseas, vómitos, mareos o eruptos.
Otras causas de dolor torácico, en orden alfabético, son: abscesos pulmonares, aneurisma disecante de la aorta, ansiedad, asma, bronquitis, cáncer pulmonar, colecistitis, costocondritis, crisis drepanocíticas, distensión muscular, enfermedad de los legionarios, espasmo esofágico, fractura costal, hernia hiatal, herpes zóster, hipertensión pulmonar, mediastinitis, neumonía, pancreatitis, pericarditis, pleuritis, tuberculosis pulmonar, úlcera péptica e incluso el "sindrome de restaurantes chinos", causado por la ingestión excesiva de glutamato monosódico, un aditivo de uso común en este tipo de comida.
El 20% de los pacientes con infarto agudo miocárdico mueren antes de llegar al hospital; estas muertes suelen suceder en la primera hora de iniciarse el infarto y se deben fundamentalmente a una arritmia denominada fibrilación ventricular. Referencias:
Última actualización: Junio 19, 2008 |
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