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La Diabetes Mellitus (DM) describe un desorden
metabólico de etiología múltiple, caracterizado por hiperglicemia crónica
con disturbios en el metabolismo de los carbohidratos, grasas y proteínas,
que resulta de trastornos en la secreción y/o en la acción de la insulina.
Los nuevos criterios para su diagnóstico y clasificación fueron
desarrollados casi simultáneamente por un comité de expertos de la
Asociación Americana de Diabetes (ADA) y por un comité asesor de la
Organización Mundial de la Salud (OMS). Su clasificación se basa
fundamentalmente en la etiología y características fisiopatológicas, pero
adicionalmente describe la etapa de su historia natural en la que se
encuentra el paciente diabético.
Es
una enfermedad progresiva dual, caracterizada en primer lugar por
resistencia a la insulina, pero también por una
falla progresiva de la
función de las células β de los islotes pancreáticos.
Existen alrededor de 15 millones de personas con DM en
latinoamérica y se estima que esa cifra llegará a 20 millones en los próximos
10a, mucho más de lo esperado por el simple incremento poblacional. Dicho
comportamiento probablemente se deba a varios factores, entre los cuales
destacan la raza, el cambio en los hábitos de vida y el envejecimiento de la
población.
La mayoría de la población latinoamericana es mestiza, aunque
hay algunos países como Guatemala, Ecuador, Perú y Bolivia, donde más del 40% de
sus habitantes son indígenas. Estudios en comunidades nativas americanas han
demostrado una alta propensión al desarrollo de DM y otros problemas
relacionados con la resistencia a la insulina, que se manifiesta con el cambio
de los hábitos de vida, que está ocurriendo de manera progresiva.
Se estima que entre un 20 y 40% de la población
centroamericana y andina todavía vive en condiciones rurales, pero su acelerada
migración urbana probablemente está influyendo sobre la incidencia de la DM. La
prevalencia de la enfermedad en zonas urbanas oscila entre un 7% y 8%, mientras
que en las zonas rurales es de 1% a 2%.
El aumento de la expectativa de vida también contribuye con
el aumento de la DM. En la mayoría de los países latinoamericanos la tasa anual
de crecimiento de la población mayor de 60a es del 3% al 4%. La prevalencia de
DM2 en menores de 30a es menor del
5%, mientras que en mayores de 60a sube a más del 20%.
Por otro lado, la altura parece ser un factor protector, ya
que la prevalencia de DM2 en
poblaciones ubicadas a más de 3.000 m sobre el nivel del mar, tienen
proporcionalmente una prevalencia que es casi la mitad de la encontrada en
poblaciones similares, pero ubicadas a menor altura.
Otro factor que influye es que la
DM2 se diagnostica tardíamente:
alrededor de un 30% a 50% de las personas diabéticas desconocen su enfermedad
por meses o años y en zonas rurales puede llegar hasta un 100% de los afectados.
Los estudios económicos han demostrado que el mayor gasto en
atención médica del paciente diabético se da en hospitalizaciones y el mismo se
duplica cuando el paciente tiene complicaciones micro o macrovasculares e
incluso es cinco veces más alto cuando tiene ambas. La mayoría de las causas de
hospitalización en el diabético se pueden prevenir o por lo menos retardar con
una buena educación y un adecuado programa de reconocimiento temprano de las
complicaciones.
La principal causa de muerte de la persona con
DM2 es cardiovascular y prevenirla
implica un manejo integral de todos sus factores de riesgo. Todos ellos,
exceptuando el hábito de fumar, son más frecuentes en los diabéticos y su
impacto sobre la enfermedad cardiovascular también es mayor.
Diagnóstico de la diabetes mellitus (Criterios 2.012)
Para el diagnóstico de la DM se pueden
utilizar cualquiera de los siguientes criterios:
-
Una
Hemoglobina glicosilada (A1C)
≥ 6.5%: La prueba debe ser realizada en un laboratorio bajo los
parámetros certificados de estandarización del Programa Nacional de
Glicohemoglobina (NGSP por sus siglas en inglés) y del ensayo de control de
diabetes y complicaciones (DCCT, por sus siglas en inglés) o
-
Glicemia en
ayunas (definida como un período sin ingesta calórica de por lo menos 8
horas) medida en plasma venoso que sea igual o mayor a 126 mg/dl (7 mmol/l)
o
-
Glicemia
medida en plasma venoso que sea igual o mayor a 200 mg/dl (11.1 mmol/l) 2
horas después de una carga de glucosa, durante una
prueba de tolerancia oral
a la glucosa (PTOG). La prueba debe ser realizada según las normas
de la OMS, utilizando una carga de glucosa equivalente a 75g de glucosa
anhidra disuelta en agua, o
-
Una
glicemia casual (a cualquier
hora del día SIN relación con el tiempo transcurrido desde la última
ingestión de alimentos o bebidas) medida en plasma venoso que sea igual o
mayor a 200 mg/dl (11.1 mmol/l)
en un paciente con Síntomas
de diabetes (descritos por las 4Ps: Poliuria, secreción y
emisión extremadamente abundantes de orina, Polidipsia, sed excesiva,
Polifagia, hambre voraz o excesiva y Pérdida inexplicable de peso).
-
En ausencia
de hiperglicemia inequívoca, el resultado debe ser confirmado repitiendo la
prueba.
Para el
diagnóstico en el paciente asintomático es esencial tener al menos un resultado
adicional de glicemia igual o mayor a las cifras que se describen en los
numerales 2 y 3. Si el nuevo resultado no logra confirmar la presencia de DM, se
recomienda hacer controles periódicos adicionales hasta que se aclare la
situación. Se deben tener en cuenta factores adicionales como la edad, presencia
de obesidad, historia familiar y otras enfermedades concurrentes antes de tomar
una decisión diagnóstica y terapéutica.
Tabla 1: Criterios para el diagnóstico de
DM, utilizando diferentes muestras de sangre
| |
Glicemia en ayunas (mg/dl) |
Prueba de tolerancia oral a la glucosa (mg/dl) |
|
Plasma o suero venoso (1) |
≥ 126 |
≥ 200 |
|
Sangre total venosa |
≥ 110 |
≥ 180 |
|
Plasma capilar |
≥ 126 |
≥ 220 |
|
Sangre total capilar |
≥ 110 |
≥ 200 |
(1) El plasma o suero debe separarse mediante
centrifugación tan pronto se extraiga la muestra de sangre, para
evitar la glicólisis que puede originar una subestimación de la
glicemia real del paciente. Si esto no es posible, la muestra debe
ser conservada entre 0° y 4°C hasta la separación del plasma o
suero.
Tabla 2: Criterios para el diagnóstico de
trastornos de la regulación de la glucosa utilizando plasma o suero
venoso(1)
| |
Glicemia en ayunas (mg/dl) |
Prueba de tolerancia oral a la glucosa (mg/dl) |
|
Resultado NORMAL: |
< 100 |
< 140 |
|
Glicemia en ayuno alterada |
100 - 125 |
No aplica |
|
Intolerancia a la glucosa |
No aplica |
140 - 199 |
|
Sangre total capilar |
≥ 110 |
≥ 200 |
(1) El plasma o suero debe separarse
mediante centrifugación tan pronto se extraiga la muestra de sangre,
para evitar la glicólisis que puede originar una subestimación de la
glicemia real del paciente. Si esto no es posible, la muestra debe
ser conservada entre 0° y 4°C hasta la separación del plasma o
suero.
La
glicemia en ayunas es la prueba
más sencilla para el despistaje de DM en personas asintomáticas que por
algún motivo acuden a un servicio de salud; sin embargo, el estándar de oro
para el diagnóstico en estudios poblacionales sigue siendo la
PTOG.
Despistaje de diabetes en pacientes asintomáticos:
-
El despistaje para detectar diabetes
tipo 2 y evaluar el riesgo de futura diabetes en personas
asintomáticas debe ser considerado en adultos de cualquier edad con
sobrepeso u obesidad (IMC ≥ 25 kg/m2)
quienes presenten uno o más de los factores de riesgo adicionales para
diabetes (tabla 3). En estas personas con dichos factores de riesgo, el
despistaje debe comenzar a partir de los 45 años.
-
Si las
pruebas son NORMALES, éstas deben repetirse al menos con intervalos de 3
años.
-
Como
despistaje de diabetes o para evaluar el riesgo de diabetes en el futuro,
son apropiados la A1C, la glicemia en ayunas y la Prueba de tolerancia
glucosada de 2 h con carga de 75 g de glucosa.
-
En aquellos
con riesgo incrementado de diabetes futura, debe identificarse y si es
apropiado tratar otros factores de riesgo de enfermedad cardiovascular.
Tabla 3: Criterios para realizar despistaje
de diabetes en individuos adultos asintomáticos
-
El
despistaje debe ser considerado en todos los adultos con
sobrepeso/obesidad (IMC ≥ 25 kg/m2)
quienes presenten uno o más de los siguientes factores de riesgo:
-
Inactividad física.
-
Familiares en primer grado o segundo grado con diabetes.
-
Raza o grupo étnico de alto riesgo (afroamericano, latino,
nativo americano, asiático americano, polinesio).
-
Antecedentes
obstétricos de Diabetes gestacional y/o de hijos cuyo peso al nacer superaron los 4Kg
(9 lb)
-
Hipertensión (presión arterial ≥
140/90 mmHg o esté en tratamiento antihipertensivo).
-
Niveles de HDL-colesterol < 35 mg/dl (0.90 mmol/L) y/o
niveles de triglicéridos >250 mg/dL (2.82 mmol/L).
-
Mujeres con Sindrome de Ovarios Poliquísticos.
-
Una Hemoglobina glicosilada (A1C)
≥ 5.7%, alteración de la glicemia en ayunas o alteración de la
tolerancia glucosada en pruebas previas.
-
Otra condición clínica asociada con insulinorresistencia
(obesidad severa, acantosis nígricans, etc)
-
Historia de enfermedad cardiovascular (cardiopatía isquémica:
angina de pecho, infarto miocárdico, etc.)
-
En
ausencia de los criterios anteriores, el despistaje de diabetes debe
comenzar a los 45 años
-
Si
los resultados son NORMALES, las pruebas deben repetirse al menos
con intervalos de cada 3 años, con consideración de hacerlas más
frecuentes dependiendo de los resultados iniciales (aquellos con
prediabetes deben ser evaluados ANUALMENTE) y del estatus de riesgo
El término "Pre-Diabetes" se ha revivido para catalogar a las
personas que no reúnen los criterios para el diagnóstico de diabetes, pero cuyos
resultados NO son normales en las pruebas diagnósticas. La prediabetes se
diagnostica cuando los niveles de glucosa en ayunas están entre 100 y 125 mg/dl.
Estos niveles de glucosa están por encima de lo normal, pero no lo
suficientemente altos para definirse como diabetes. Un nivel de glucosa en
plasma en ayunas de 126 mg/dl ó mayor significa diabetes. Estas personas tienen un
alto riesgo de desarrollar diabetes y también presentan un mayor riesgo de tener
un evento cardiovascular, en comparación con aquellos que tienen glicemias
normales, especialmente si también tienen otros componentes del
síndrome metabólico (SM) (Algunos
expertos prefieren el término "disglicemia" o incluso el más descriptivo de
"alteración en la regulación de la glucosa".
La condición "prediabética"
más reconocida es la intolerancia a la glucosa (ITG) que se diagnostica mediante
una PTOG. La prediabetes
se diagnostica cuando la glucosa en la sangre se encuentra entre 140 y 199 mg/dl
a las 2 horas de la PTOG. Las personas con ITG tienen un riesgo alto de desarrollar diabetes, cuya magnitud depende de las
características étnicas y ambientales de la población. Este riesgo puede ser
reducido hasta en un 50% con intervenciones dirigidas a cambiar el estilo de
vida y hasta en un 62% con medicamentos, por lo cual es de gran importancia la
identificación de estos individuos para involucrarlos en programas de prevención
primaria de diabetes.
De la misma
manera que con las mediciones de glucosa, varios estudios prospectivos que
utilizaron la Hemoglobina glicosilada (A1C)
para predecir la progresión a la diabetes, han demostrado una fuerte y continua
asociación entre los niveles de A1C
y la diabetes subsecuente. En una revisión sistemática de 44.203 individuos de
16 cohortes con un intervalo de seguimiento promedio de 5,6 años (rango entre
2,8 y 12 años), aquellos con una A1C
entre 5,5 y 6,0% tuvieron un riesgo sustancialmente incrementado de diabetes,
con una incidencia en 5 años entre 9-25%. Un rango de
A1C entre 6,0 y 6,5% tuvo un
riesgo a 5 años de desarrollar diabetes entre 25 y 50% y un riesgo relativo 20
veces más alto, comparado con un nivel de A1C
de 5,0% (Zhang X, Gregg EW, Williamson DF, et al 2010).
En un estudio
basado en la comunidad de adultos blancos y negros sin diabetes, una A1C basal
fue una más fuerte predictora de diabetes y eventos cardiovasculares
subsecuentes que la glicemia en ayunas (Selvin E, Steffes MW, Zhu H, et al.
2010). Otros análisis sugieren que una A1C de 5,7% está asociada con un riesgo
de diabetes similar al de los participantes de alto riesgo en el Programa de
Prevención de Diabetes.
Por lo tanto, es
razonable considerar un rango de A1C entre 5,7 a 6,4% para identificar a los
individuos con alto riesgo de diabetes futura, un estado que puede ser llamado
prediabetes. De la misma forma que los individuos con alteración de la glicemia
en ayunas y de la tolerancia glucosada, los individuos con una A1C entre 5,7 y
6,4% deben ser informados de su riesgo incrementado de diabetes así como de
enfermedad cardiovascular y aconsejados acerca de estrategias efectivas para
bajar dichos riesgos.
De manera
similar a las mediciones de glucosa, el continuo del riesgo es curvilineo,
incrementandose el riesgo de diabetes desproporcionadamente en la medida que
aumenta la A1C. De esta manera, las intervenciones deben ser más intensivas y el
seguimiento debe ser particularmente vigilante para aquellos con niveles de A1C
> 6,0%, los cuales deben ser considerados a un muy alto riesgo.

A1C modelada como una función de la incidencia anualizada. Las
líneas punteadas representan el 95% del intervalo de confianza.
Tabla 4: Categorías de riesgo incrementado
para diabetes (prediabetes)*
- Glicemia en ayunas entre 100 mg/dl
(5.6 mmol/L) y 125 mg/dl (6.9 mmol/L) ó
- Glicemia plasmática a las 2h de la PTOG
con carga de 75g entre 140 (7.8 mmol/L) y 199 mg/dl (11.0
mmol/L) ó
-
Hemoglobina glicosilada (A1C) entre 5.7 y 6.4%
*Para las 3 pruebas, el
riesgo es continuo, extendiéndose desde el límite inferior del
rango y haciéndose desproporcionadamente grande en el extremo
superior del rango.
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En la actualidad
también se reconoce la alteración de la
glicemia en ayunas (AGA) como otra
condición prediabética. Para algunas organizaciones como la ADA, los nuevos
criterios para diagnosticar AGA (tabla 2) tienen la sensibilidad y la
especificidad suficientes para incluir también a las personas con ITG, por lo
que la PTOG se hace innecesaria. Sin embargo, la OMS y la Federación
Internacional de Diabetes (FID) recomiendan que a toda persona con AGA se le
practique una PTOG, debido a que los pacientes con ITG probablemente se
encuentran en una etapa más avanzada de prediabetes, tienen un mayor riesgo
cardiovascular y constituyen un grupo en el que se puede prevenir o retardar la
aparición de la diabetes con base en la evidencia de ensayos clínicos
aleatorizados.
La presencia de
AGA e ITG confieren a la persona un mayor riesgo de desarrollar diabetes. Ambos
junto con la diabetes forman parte del SM
y la presencia de diabetes incrementa significativamente el riesgo
cardiovascular de estos individuos. De la misma forma, la presencia del SM en
personas con diabetes, también aumenta significativamente su riesgo
cardiovascular.
Clasificación de la diabetes mellitus
La DM abarca
cuatro grupos de entidades:
-
Diabetes
mellitus tipo 1 (DM1)
-
Diabetes
mellitus tipo 2 (DM2)
-
Otros tipos
específicos de diabetes
-
Diabetes
mellitus gestacional (DMG)
Con frecuencia
los pacientes con DM2 llegan a requerir insulina en alguna etapa de su vida, así
como algunos con DM1 pueden progresar lentamente o tener períodos largos de
remisión sin requerir la hormona. Por esta razón, SE ELIMINARON LOS TÉRMINOS
frecuentemente utilizados "no insulino-dependientes" e "insulino-dependientes"
para describir los tipos de DM.
En la DM1 las
células β, encargadas de la producción de insulina en el páncreas, se destruyen,
lo que conduce a la deficiencia absoluta de insulina. Sus primeras
manifestaciones clínicas suelen ocurrir en la infancia o más adelante, en la
pubertad, cuando la función se ha perdido significativamente y la terapia con
insulina es indispensable para la sobrevida del paciente.
Sin embargo,
existe una forma de presentación de lenta progresión que inicialmente puede NO
requerir insulina y que tiende a manifestarse en etapas tempranas de la vida
adulta. A este grupo pertenecen aquellos casos denominados como diabetes
autoinmune latente del adulto (LADA). La etiología de la destrucción de las
células β pancreáticas es generalmente de origen autoinmune, pero existen casos
de DM1 de origen idiopático (forma elegante de decir desconocido), donde la
medición de los anticuerpos conocidos da resultados negativos. Recientemente se
ha descrito una forma de DM1 que requiere de insulina en forma transitoria y no
está mediada por autoinmunidad.
La DM2 se
presenta en personas con grados variables de resistencia a la insulina, aunque
se requiere que exista una deficiencia en la producción de insulina que puede o
no ser determinante. Ambos fenómenos deben estar presentes en algún momento para
que se eleve la glicemia. Aunque NO
existen marcadores clínicos que indiquen con precisión cual de los dos defectos
predomina en cada paciente, el exceso de peso sugiere la presencia de
resistencia a la insulina, mientras que la pérdida de peso sugiere una reducción
progresiva en la producción de insulina. Aunque tradicionalmente se reconocía a
este tipo de diabetes principalmente en el adulto, su frecuencia está aumentando
en niños y adolescentes obesos. Desde el punto de vista de su fisiopatología se
puede subdividir en:
-
DM2
predominantemente INSULINO-RESISTENTE con deficiencia relativa de insulina
-
DM2
predominantemente con un DEFECTO SECRETOR DE INSULINA, con o sin resistencia
a la insulina.
El tercer grupo
de diabetes lo conforma un variado y numeroso grupo de patologías, de las cuales
se enumeran las más significativas en la tabla 5.
Tabla 5: Otros tipos específicos de DM
|
Defectos genéticos de la función de la célula
β |
Defectos del cromosoma 20, HNF-4α, HNF-1α,
del cromosoma7, glucoquinasa, del cromosoma 12, del ADN
mitocondrial y otros |
|
Defectos genéticos en la acción de la
insulina |
Resistencia a la insulina tipo A, leprechaunismo, síndrome de
Rabson-Mendenhall, diabetes lipoatrófica y otros |
|
Enfemedades del páncreas exocrino |
Pancreatitis, trauma pancreático, pancreatectomía, cáncer
pancreático, fibrosis quística, hemocromatosis, pancreatopatía
fibrocalculosa y otros |
|
Endocrinopatías |
Acromegalia, síndrome de Cushing, glucagenoma, feocromocitoma,
hipertiroidismo, somatostinoma, aldosteronoma y otros |
|
Inducida por drogas o agentes químicos |
Pentamidina, ácido nicotínico, glucocorticoides, hormona
tiroidea, agonistas betaadrenérgicos, tiazidas, fenitoína,
interferón α y otros |
|
Infecciones |
Rubeola congénita, citomegalovirus y otros |
|
Formas poco comunes mediadas inmunológicamente |
Anticuerpos contra el receptor de insulina, síndrome del "hombre
rígido" |
|
Otros síndromes genéticos algunas veces asociados con diabetes |
Síndrome de Down, s. de Klinefelter, s. de Turner, s. de
Wolfram, corea de Huntington, distrofia miotónica, porfiria, s
de Prader Willi y otros. |
El cuarto
grupo está constituido por la diabetes mellitus gestacional, que consiste en
una alteración del metabolismo glucídico, de severidad variable, que se
inicia o se reconoce por primera vez durante el embarazo. El término se
aplica independientemente de si se requiere o no insulina o de si la
alteración persiste después del embarazo y no excluye la posibilidad de que
dicha alteración haya estado presente antes de la gestación.
Etapas de la diabetes mellitus
La DM se
entiende como un proceso de múltiples etiologías que comparten manifestaciones
clínicas comunes. La posibilidad de identificar la etapa en la que se encuentra
el paciente con DM facilitaría al clínico las estrategias para su manejo.
Estas etapas
son:
-
Normoglicemia: cuando los niveles de glicemia son normales, pero los
procesos fisiopatológicos que conducen a la DM ya han comenzado e incluso
pueden ser reconocidos en algunos casos.
-
Hiperglicemia: cuando los niveles de glicemia superan el límite normal. Esta
etapa se subdivide en:
-
Regulación alterada de la glucosa (incluye la glicemia en ayunas
alterada y la intolerancia a la glucosa)
-
Diabetes
Mellitus, dividida a su vez en:
-
DM
NO insulino-requiriente (NIR)
-
DM
insulino-requiriente para lograr control metabólico (IRC)
-
DM
insulino-requiriente para sobrevivir (IRS), antiguamente llamada
insulino-dependiente
Una vez identificada la etapa de la enfermedad, el paciente
puede o no progresar a la siguiente o incluso, si es capaz de cambiar su estilo
de vida y alimentación y tratado adecuadamente, puede retroceder a la etapa
anterior. Por el momento no se dispone de marcadores específicos y sensibles
para detectar la DM2 y DMG en la etapa de normoglicemia. La detección de DM1 en
esta primera etapa se basa en la combinación de análisis genéticos e
inmunológicos que todavía se restringen al nivel de investigación clínica. Las
etapas que le siguen se refieren al estado de hiperglicemia que se define con
base en los criterios diagnósticos de la DM
explicados previamente. La distinción del paciente NIR, IRC e IRS se basa en la
apreciación clínica, aunque existen algunos indicadores de falla de la célula
β, tal como la falta de respuesta del péptico C a diferentes estímulos.
Vea también:
|
|
|
| Medicina Interna |
| |
| Ambulatorio Medis. |
|
Av. José María Vargas.
Centro Comercial Santa Fe. |
| Nivel C3. Consultorio 2.
|
| Caracas. Venezuela. |
:
@rigotordoc |
| |
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Última actualización:
abril 11, 2015
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