|
Estudios
epidemiológicos previos han demostrado que el consumo de carnes,
especialmente carnes rojas, está asociado con un mayor riesgo de
diabetes, enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular y
algunos tipos de cánceres, incluyendo el cáncer colorrectal. Con
estos riesgos, los investigadores intentaron determinar si el
consumo de carne roja está asociado con un mayor riesgo de
muerte por causas cardiovasculares o cáncer, a partir de los
datos de 37.698 hombres del Health Professionals Follow-up Study
(HPFS) y 83.644 mujeres, del
Nurses' Health Study (NHS).
En total, se registraron 8.926 muertes en el en el HPFS durante
los 22 años de seguimiento, incluyendo 2.716 muertes por causas
cardiovasculares y 3.073 muertes por cáncer. En el NHS, con 28
años de seguimiento, hubo 15.000 muertes, incluyendo 3.194 por
causas cardiovasculares y 6.391 por cáncer.
En general, los hombres y mujeres que comieron más carnes rojas
tuvieron menos probabilidad de ser físicamente activos y
tuvieron mayor probabilidad de ser fumadores actuales, así como
más propensos a beber alcohol y tener un alto índice de masa
corporal (IMC). Un alto consumo de carnes rojas también se
asoció con el consumo de más calorías, pero con menores consumos
de granos, frutas y verduras, así como una menor ingesta de
pescado y aves de corral.
En general, comer carnes rojas procesadas y sin procesar se
asoció con un mayor riesgo de mortalidad por todas las causas,
mortalidad cardiovascular y mortalidad por cáncer, en hombres y
mujeres en modelos de riesgo ajustado para la edad y múltiples
factores de riesgo, incluyendo la actividad física,
IMC y hábito tabáquico, entre otros.
Cuando la ingesta de carne roja fue tratada como una variable
continua, cada porción adicional de carne roja se asoció con un
significativo 12%, 16% y 10% de aumento del riesgo de mortalidad
por todas las causas, mortalidad cardiovascular y cáncer
respectivamente.

Los investigadores también realizaron un "análisis de remplazo",
reportando la reducción del riesgo de mortalidad, si una porción
de carne roja era sustituida por opciones más saludables. El
remplazo de una porción de carne roja con pescado, pollo,
nueces, legumbres, productos lácteos bajos en grasa o cereales
integrales, se asoció con un 7%, 14%, 19%, 10%, 10% y 14% menor
riesgo de mortalidad total, respectivamente.
Se estimó que casi una de cada 10 muertes en hombres y 7,6% de
las muertes en mujeres podrían prevenirse si la población
consume menos de 0,5 porciones de carne roja por día.
La idea NO es eliminar totalmente la carne roja de la dieta,
sino tratar de remplazar la carne roja con otras opciones más
saludables.
El análisis de sustitución también confirma la importancia
relativa de lo que se incluye en la dieta. Alimentos de origen
vegetal, son ricos en fitoquímicos, bioflavonoides y otras
sustancias protectoras, y las personas tienen una amplia gama de
opciones de alimentos saludables disponibles para ellos al
reducir o eliminar la carne roja de su dieta.
Habría varias razones posibles para el aumento del riesgo de
muerte con el consumo de carnes rojas, entre otras esta última
contiene grasa saturada y colesterol. Ajustando por grasas
saturadas y colesterol atenúa el riesgo de mortalidad en el
análisis, pero no lo elimina, lo que sugiere que otros factores
pueden mediar en el aumento del riesgo.
El hierro hemo, principalmente de la carne roja, ha sido
asociado con un mayor riesgo de infarto de miocardio y
enfermedad coronaria fatal. El ajuste por hierro heme en este
análisis atenuó moderadamente el riesgo de muerte, lo que
sugiere la ingesta de hierro hemínico en parte podría explicar
la asociación entre la carne roja y la mortalidad
cardiovascular. Las altas temperaturas de cocción también puede
crear posibles carcinógenos, que en parte podrían explicar el
riesgo de cáncer, según dicen los investigadores.
Lo más importante de todo esto es que debemos reducir nuestro
consumo de carnes rojas y definitivamente debemos tratar de
evitar o eliminar las carnes procesadas de la dieta. Con
respecto a las carnes rojas no procesadas, la mayoría de la
gente debería reducir la cantidad consumida a menos de tres
porciones a la semana y remplazarla por pescados, aves y granos
enteros.
Las personas deben tratar de comer pocas carnes rojas, más
hidratos de carbono buenos tales como verduras, frutas, granos
enteros y legumbres, menos hidratos de carbono simples y
refinados, y más ácidos grasos saludables, en otras palabras,
más calidad y menos cantidad.
Referencia:
-
Pan A, Sun Q, Bernstein AM, et al. Red meat
consumption and mortality. Arch Intern Med 2012; DOI:
10.1001/archinternmed.2011.2287.
|
|
|
| Medicina Interna |
| |
|
Ambulatorio Medis. |
|
Av. José María
Vargas. Centro Comercial Santa Fe. |
|
Nivel C3. Consultorio 2. |
|
Caracas. Venezuela. |
:
@rigotordoc |
| |
|
|
|