Los autores
realizaron búsquedas en bases de datos
electrónicas (MEDLINE, EMBASE, Agrícola, y
la Biblioteca Cochrane) hasta agosto de 2009
con el uso de un protocolo estandarizado.
Los estudios elegibles fueron ensayos
prospectivos de cohorte que examinaron la
relación del consumo de café con
hipertensión incidente o con la presión
arterial.
En dos meta-análisis previos de ensayos controlados aleatorios, una ingesta aumentada de café se asoció con un ligero aumento en la presión arterial. Sin embargo, estos estudios fueron de corta duración (<85 días).
De 6 estudios de cohorte prospectivos, con un total de 172.567 participantes, fueron incluidos 37.135 casos de hipertensión incidente. El seguimiento promedio varió desde 6,4 hasta 33,0 años.
En comparación con el consumo más bajo [<1 taza (≈ 237 ml) / d], el riesgo relativo combinado (RR) para hipertensión fue 1.09 para la siguiente categoría más alta (1-3 tazas/día), 1.07 para la segunda categoría (3-5 tazas/día) y 1.08 para la categoría más alta (>5 tazas/día).
Un meta-análisis dosis-respuesta mostró una relación inversa en forma de “J” (P <0,001) con el riesgo de hipertensión aumentando en el grupo de 1 hasta 3 tazas / día (RR para la comparación de 3 tazas con 0 / día: 1,07) y disminuyendo con consumos más altos (RR para la comparación de 6 con 0 tazas / día: 0,99).
Los resultados sugieren que el consumo habitual de café de más de 3 tazas / día no está asociado con un mayor riesgo de hipertensión en comparación con aquellos que consumen <1 taza / día; sin embargo, se evidenció un riesgo ligeramente más elevado asociado con el consumo ligero a moderado de 1 a 3 tazas / día.
Las limitaciones de este estudio incluyen la incapacidad para diferenciar los efectos del café con cafeína y descafeinado, las diferencias en el tamaño de la porción y la concentración de la bebida en los Estados Unidos frente a Europa, el diseño observacional de los estudios incluidos y los posibles factores confundidores.
Además, los estudios incluidos no controlaron la ingesta de sal. Por otra parte, los criterios de inclusión fueron aplicados entre las poblaciones blancas, lo que limita la generalización.
Si bien los resultados evidenciados en este estudio de meta-análisis, hablan de hipertensión incidente o aparición de hipertensión por causa del consumo de café, podemos comentar que su ingesta, así como de todas aquellas bebidas que contienen cafeína, tales como las bebidas energizantes, SI afectan significativamente los niveles de presión arterial, en forma dosis-dependiente, de los pacientes hipertensos, por lo que se impone la moderación en su consumo durante el día, para un adecuado control de la presión arterial.


