
A pesar de que los AINEs están contraindicados en los pacientes con enfermedad cardiovascular establecida, muchos de ellos reciben estas drogas durante cortos períodos de tiempo. Sin embargo, poco se sabe acerca de la asociación entre la duración del tratamiento con AINEs y el riesgo de enfermedad cardiovascular. En el presente trabajo se estudió la duración del tratamiento con AINEs y el riesgo cardiovascular en una cohorte nacional de pacientes con infarto miocárdico.
En 2007 la
Asociación Americana del Corazón (AHA, por
sus siglas en inglés) advirtió a los
los médicos acerca de los riesgos del uso de
AINEs en pacientes con enfermedad
cardiovascular conocida o con riesgo de
cardiopatía isquémica (enfermedad isquémica
del corazón) y recomendó unas pautas para el
uso de dichos agentes en esta población de
pacientes.
Los
pacientes
≥
30 años de edad que fueron admitidos por
primera vez con primer IM entre 1997 y 2006
y que subsecuentemente utilizaron AINEs
identificados utilizando el Registro
Nacional de Pacientes Daneses. Se determinó
el riesgo de muerte y de IM recurrente de
acuerdo a la duración del tratamiento con
AINEs y se analizó por modelos de riesgo
proporcional multivariable
tiempo-estratificado de Cox y por las tasas
de incidencia por cada 1.000 personas-año.
Un total de 102.138 pacientes fueron ingresados con un IM inicial en el período de 1997 a 2006, de los cuales 83.677 (81,9%) fueron dados de alta e incluidos en el estudio. La edad promedio fue de 68 años ± 13.0 y el 63% de ellos eran hombres. Por lo menos una prescripción de medicamentos AINEs después del alta fue identificada en 35.405 pacientes (42,3%), más comúnmente el ibuprofeno (23%) y diclofenac (13,4%). El más comúnmente prescrito de los inhibidores selectivos de la COX-2 fue rofecoxib (Vioxx, de Merck) (4,7%) y celecoxib (Celebrex, de Pfizer) (4,8%).
Durante el período de seguimiento observación, hubo 35.257 muertes o IM recurrentes (42,1%) y 29.234 muertes (35.0%) registrados en la base de datos. Según los investigadores, el riesgo de muerte o IM recurrente fue 45% mayor al inicio del tratamiento con AINEs (razón de riesgo [RR]: 1,45) y el riesgo persistió elevado 55% durante todo el tratamiento (RR: 1.55 después de 90 días).
Todos los AINEs, excepto el naproxen, se asociaron con un mayor riesgo de muerte o IM recurrente en pacientes con IM previo, siendo el diclofenac el que presentó el mayor riesgo, 3,26 veces mayor (RR 3.26, en la primera semana de tratamiento) y 3.52 veces mayor en el caso de riesgo de muerte. El ibuprofeno mostró un aumento en el riesgo cuando se utilizó durante 1 semana. NO se recomienda la utilización de AINEs, ni a corto ni a largo plazo en esta población, y cualquier uso de ellos debe limitarse desde el punto de vista de la seguridad cardiovascular.
Debido a que hubo una interacción significativa entre la edad y el uso de diclofenac, se realizó un análisis estratificado por edades (60, 60-69, 70-79, ≥ 80 años de edad) y se encontró que los pacientes ≥ 80 años de edad tenían un riesgo 5,49 veces significativamente mayor de muerte durante la primera semana de tratamiento cuando tomaban diclofenac en comparación con los otros subgrupos de edad (≥80 años de edad: RR: 5,49, p <0,0001, frente al 70-79 años de edad: RR 2,46, p <0,0001, y 60 a 69 años de edad: razón de riesgo 2,56, p <0,0001).

Es particularmente preocupante que el diclofenac, AINE ampliamente utilizado se asoció con el mayor riesgo cardiovascular con el uso precoz del mismo y más alto que el rofecoxib, inhibidor selectivo de la COX-2, que fue retirado del mercado en 2004 debido a su perfil de riesgo cardiovascular desfavorable .
En resumen, este trabajo muestra que existe
un gradiente de riesgo entre los AINEs, por
lo que algunos se asocian con más riesgo
cardiovascular que otros, pero ninguno
parece ser completamente seguro y los
investigadores no pudieron identificar
ningún período de tiempo que pudiera ser
seguro su uso, no importando cuan corto sea.
Esto es completamente consistente con la
recomendación presentada por la AHA en 2007,
que consiste en utilizar el fármaco más
seguro, en la dosis mínima necesaria para
controlar los síntomas musculoesqueléticos,
durante el menor período de tiempo.
Tenemos que ser prácticos, porque a pesar de
los mejores esfuerzos con la fisioterapia y
las medidas no farmacológicas, hay pacientes
que tienen severas y debilitantes
enfermedades como por ejemplo la artritis
reumatoide y tenemos que ofrecerle una mejor
calidad de vida.
La evidencia acumulada sugiere que debemos limitar el uso de los AINEs al mínimo en pacientes con enfermedad cardiovascular establecida.
Si la terapia con AINEs es necesaria para
los pacientes con enfermedad cardiovascular
conocida, los médicos deben elegir un AINE más
selectivo de la COX-1 a la menor dosis
posible (por ejemplo, naproxen < 500 mg al
día o ibuprofen < 1.200 mg diarios) durante
el menor período de tiempo posible.
Todos los AINEs de los que estamos
hablando, se pueden obtener sin
receta médica, por lo que
muchos pacientes asumen que si se trata de un
medicamento que se puede conseguir
fácilmente, debería ser segura su
utilización y muy a
menudo no informan de su consumo a su
médico tratante cuando van a la consulta.


